Línea difusa: Digresiones en diálogo con Celia Anahín

Con Juan Pablo Torres Muñiz
 
Hay ocasiones, cuando los sutiles modos de, digamos, una invitación resultan particularmente apropiados, una ofrenda, producto pleno del esmero que en sí mismos revelan, materia seductora en su conjunto, y no obstante, en apariencia, apenas medio para situarnos en un estado de lo más favorable a la contemplación…, y de pronto nos enfrentan sin más con – la cuestión misma de fondo.
Entonces basta corresponder con un mínimo de delicadeza para caer en cuenta, nos hallamos comprometidos en el asunto, hondamente. Aunque ignoremos el momento en que cedimos, ni de qué modo lo hicimos, dónde estuvo “la trampa”, y en qué medida fuimos nosotros mismos que nos metimos en esto. Aparte de qué es “esto mismo”…
Tal especie de insinuación, por lo delicada, se sitúa provocadoramente cerca de la complacencia, nefasta; mas desde tal cercanía, la enfrenta, rompe el cristal del espejo que la representa. Libera el aire del humor de sus poluciones y abre paso al asunto de nuestra fragilidad, cierta propensión a ceder dóciles a determinados perfumes.
Las imágenes de Celia Anahin crean una atmósfera que, digamos, enmudece el entorno, evoca por detrás de él susurros de horizontes lejanos, abandonados en amaneceres y de tarde, a los sueños, – al olvido.
Nos lleva. Vamos. A perdernos con ella.
 
 

Mis obras son expresión de lo mejor que hay en mí, pienso. No hay ideología, o nada que quiera decir como forma de protesta, o algo sobre lo cual, en particular, quisiera que la gente medite…
Hago lo que deseo, no pienso en si voy a complacer a alguien con mi arte, pues es el único espacio en el que me siento libre, cuando puedo crear algo que a mí me gusta… No siempre me siento feliz con el resultado, pero la aventura de haber llegado hasta allí es muchas veces lo más reconfortante.
Solo quiero poder expresarme a mí misma por medio de mis imágenes… Y quizá sea la mejor manera que hay, para mí. Con cada nuevo mundo que creo, siento que algo muy dentro de mí alcanza a ser visto por alguien más… y que, quizá, soy mejor persona de lo que pienso.
 
 
Cuestionamiento – por sencilla afirmación. Como dejar de lado las armas, y más: las prendas, para ofrecer lo que hay – exponer la visión – anhelo revelador (pues importa la figuración de una carencia), acaso, a la luz, similar a los de otros, acaso no, – propiciando como fuera el intercambio.
 
 
De lado el afán crítico (que te reservas en la sospecha sobre esa calificación de “mejor persona”), surge el voto inocente: en el fondo, la invitación a hacer lo propio, a dejarse ir en el sueño contigo, resulta a menudo suficiente. – Gracia de “las maneras”, esa delicadeza que toma forma, al caso, en las líneas y los tonos, en la invitación a completar y desentrañar, por imaginación, el detalle en cada fondo, – nosotros mismos, penetrando en la imagen.
Con esta suerte de participación, desde la línea difusa, vamos más allá.
Comunicación. Lenguaje…
 
 
En el proceso de su desarrollo, aun antes de la expresión por medio de palabras, el niño se deja conmover por las imágenes. Hay una especie de elocuencia de la imagen en su capacidad de representación.
Hoy la imagen está presente en casi todo lo que nos rodea en el mundo: empaques de productos, en las fotos, la pantalla del televisor, el cine, las computadoras, revistas, libros de niños, mensajes publicitarios.
 
Dices el niño y conmover. – Y antes dijimos inocencia. Menuda invocación: rendir el asombro por la permanente novedad y el cambio…
 
La imagen representa siempre algo, es un material semi-concreto, de dos dimensiones, que establece una comunicación más directa que el código verbal escrito, que es plena abstracción. El lenguaje pictórico antecede a la escritura del lenguaje verbal. La historia de la humanidad registra la primera comunicación gráfica con símbolos, ideogramas. De manera que el hombre mismo, a lo largo de las distintas edades, ha empleado la imagen para expresarse, y para representarse a sí mismo.
 
 
… Con sus dudas, sus anhelos…
Es violento…
En el mismo retrato que haces de la época, rodeados de imágenes, tenemos que para el consumo es decisivo complacer por medio del reflejo. – La representación, no como compleja abstracción, que entraña distorsión, siempre, y por tanto necesidad de intercambio, de diálogo, si no como clave simplona de una “condición” (respuesta que se nos impone: estado de carencia), de paso que, rápidamente, según el caso (asunto de estadística), se nos clasifica y agrupa: ofrecimiento, también, de otra ilusión, la de resolver con tal cesión, el creciente aislamiento, este sí, auténtico, patente.
 
 
Desde luego, hay más. Lo positivo.
 
Espacios de interacción en y más allá de la televisión y los medios tradicionales… como el cine y la misma fotografía. Muchos más puntos de encuentro, nuevas posibilidades intertextuales. Estas pueden referir a formas de hibridación aún sin explorar.
Nunca se ha fotografiado tanto en todo el mundo. Pienso que estamos viviendo en el momento más imaginativo de la historia del mundo. Mira las redes sociales, donde poco se dice, pero la cantidad de imágenes que se publica es de locura. Una dice que estamos contentos, o tristes, o que somos o seremos ricos, o que tenemos un estilo de vida envidiable, y si no tenemos nada de eso, simulamos que somos felices y perfectos. O no…
 
Curioso: Imaginativo – por figurativo, – irreal. Va de huir.
– Estruendosa necesidad de cuestionar, más bien, la naturaleza de tales ilusiones, ir detrás de ellas.
Y paradójico: Las representaciones a que te avocas corresponden a una tentación por volver al origen, a lo primordial, que no primitivo, un paisaje interior: abstraerse, pero no para para huir; perderse – mas para encontrarse. Tiento, sin promesas y con la clara posibilidad de extravío [por esa cercanía que referimos a dar con espejos].
 
 
En todo caso, se percibe, nos apartamos de pregones y sermones.
 
Cuando leo un texto largo de alguien, en Facebook, veo que usualmente viene acompañado de una imagen, como si la imagen sintetizara todo lo que la persona quiere en realidad decir, o como si la imagen fuera más, esencial. El punto que se ha querido exponer probablemente quepa en tres líneas, pero muchos de los Like se los da la gente debido a que ha sido la propia imagen la que los ha impresionado.
La imagen nos dice algo… inmediatamente, si bien la música es la expresión artística que más hace que nuestro corazón palpite, que nos provoca más emociones, acaso, que ningún otro arte.
Junta fotografía y música: ahí tenemos algo diferente, muy diferente. Yo misma quedé muy asombrada cuando el músico Satoshi Aki usó mis imágenes en sus composiciones musicales; descubrió para mí misma nuevos mundos en mi obra, detalles, digamos, que solo he podido apreciar a través de sus vídeos…
 
 
Comunicación, más que mera expresión. Patente intensión de compartir(se). El diálogo obra más allá de lo individual; – aporta, entonces, lo suyo: más lados al prisma.
Sobre el funcionamiento…
 
Creo en la Semiótica. A mi parecer, nadie escribe mejor sobre fotografía que Roland Barthes. Le debo a él mi encuentro definitivo con el mundo de las imágenes. Luego de leer su obra decidí que sería fotógrafa, porque me enamoré de todo lo que decía. Si hay o debiera haber una literatura de la fotografía, no sé… Creo en la lectura de las imágenes, lo que usualmente conduce a varias interpretaciones, conforme con el repertorio cultural y vital de cada persona. No hay solo una verdad acerca de una determinada imagen… Como máximo, una intención… Y… el espectador.
 
 
Quizá sea debido a ello que el Arte sea cada vez menos popular, incluso más impopular. La contemplación, el cuestionamiento, la conmoción y conformación de la experiencia son exclusivamente personales; la abstracción que requiere la contemplación, excluyente. Luego, lo que uno comparte es un correlato, descripción de la vivencia.
Refractamos…
 
Mi arte, sobre todo, se alimenta de la obsesión por querer transformar, cambiar todo lo que veo en otra cosas…, hacerlas quizá más bellas… Y mi deseo de desafiarme constantemente, de mostrarme capaz de hacer lo que sueño en mis sueños despierta, o incluso dormida (!).
Mi arte se alimenta de mi insatisfacción crónica con la realidad.
 
 
Y la realidad… torna en virtualidad, cada vez más…
Tiene su contrapartida. No es poco a favor. Las mismas herramientas, recursos, nos permiten ir más allá y, también, acá…
 
Comencé mis aventuras en la manipulación fotográfica aun antes de que existieran los programas de edición digital. Y eso fue hace mucho tiempo, cuando permanecía horas en un laboratorio fotográfico… Me encantaba hacer experimentos “posibles” y a veces “imposibles”.
Los recursos digitales son de importancia extrema para mi trabajo, sin duda… Diría que no podría sobrevivir profesionalmente sin ellos. Pero bien podría volver a los laboratorios, lo que, dicho sea de paso, sería maravilloso. Quiero decir que disfruto editando imágenes en cualquier medio que tenga un programa de edición. Lo hago todo el tiempo. Como un adolescente adicto a los vídeo juegos.
 
Seguimos andando entre ausencias…
 
 
(Celia, y jardines, praderas, playas perdidas. – Escenarios para citas – de silencio. Donde otras voces – sin palabras – acaso contribuyan asintiendo, liberando así a las almas, de su propia confusión. Humildad. Que ampare también esa debilidad por los perfumes de flores marchitas y la tierra mojada y la arena helada, – consuelo de melancolías; al cabo fue gracias a ellos que vinimos atraídos a compartir, sentados desnudos, un juego de horizontes.
Concesión, y ruega la mirada: un momento, nada más…
Entretanto, sigue la música. Y ella.)
 
Me inquieta cada día: ¿se acabará alguna vez mi inspiración? Porque tengo periodos en que no puedo producir nada, pues no me gusta en absoluto lo que hago. ¿Tendré siempre disciplina en mi trabajo? También me pregunto esto… Pero luego me contesto a mí misma que quizá no sea tan importante. ¿Podré siempre sobrevivir con el dinero de mis obras? Realmente no me interesa, porque no soy una vendedora… Solo quiero despertar cada día, o no dormir…, y hacer lo que hago. La vida práctica me resulta confusa, agobiante.
 
 
Son otros los rumbos…
 
Que esa parte de mí pueda salvarme de mí misma hoy, otra vez…
 
 

Un comentario

  1. Belissimos trabalhos de arte de uma grande artista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *