De regios espejos, de prismas: Diálogo con Carlos Bracho sobre el trabajo de Brooke Shaden

Con: Juan Pablo Torres Muñiz
 
Dialogamos. Lentes distintas. Sobre el trabajo de Brooke Shaden.
Carlos Bracho, de serena sonrisa, café por medio, – para quien la gran popularidad de la fotógrafa corresponde a una invitación para el ideal y a identificación en otro plano, de sentir que evade términos sencillos. Las imágenes dicen –…, pero qué; ¿cuál es la forma del cristal; cuál su lisura?…
  
… Llegué a su trabajo por casualidad. Lo encontré por medio de las redes sociales, y fue una bofetada que me hizo ver de lo que es capaz una persona cuando es realmente apasionada.
Algo que vale la pena ver.
 

 

Luz y oscuridad.
Describe su trabajo como “Dark Art” o “Arte Oscuro”. La idea es abrir la mente; nos invita a explorar un mundo detrás de las imágenes. Digamos que más allá de vender lo tangible, sino de apreciar lo intangible.
 

 

En cuanto al modo, rompe ciertas barreras ilusorias: es el indio y no la flecha el que dicta y establece la calidad de trabajo. Brooke Shaden no emplea mucho. Ofrece su misterio con un lenguaje de impacto, que no obstante se digiere y observa con aprecio.

 

 

Cuestión, digamos, por provocar, de medidas…
La medida en que responde su producción, con escasa variación, por cierto, a esa tendencia preexistente que a menudo pinta nada más entre catálogo de moda para encarnaciones de personajes ideados por Tim Burton e ilustración para cuentos neogóticos virtuales (representada por una robusta masa, pero en general, flaca de calidad). Y en qué – su aporte particular, que le permite, en efecto, diferenciarse.

 

 

Me parece claro que responde a los propios intereses de la artista, que crea conforme al dictado de su intuición.
Lo de Brooke hace ruido a la vez que lo de Alex Stoddard, Joel Robison y Miss Aniela. Pero toma otras referencias del mundo de la pintura y su propia visión cinemática, lo “posicionó”.
Aprecio el valor con que responde a “sus propias preguntas”, las que le son vitales; su camino toma rumbo en base a esta especie de escala, por sus valores, y, claro, su curiosidad como artista.

 

 

Cuestionar afirmando.
Responder. Y confirmar.
Niñas, princesas atrapadas. Algo que se va, se va de ellas, se les va –. Y lo pierde de vista el espectador (literalmente), como si la fuente acaso no pudiera volver a llenarse. Desvanecimiento. Inocencia.
El bosque, el viento y el fuego. El agua… como pozo.
Víctimas.

 

 
El consecuente reclamo.
Romanticismo. Esta visión singular de la mujer, mejor dicho, de un singular tipo de mujer. Como salida de un espejo – infiel… Seduce con ecos de la propia pretensión, que vuelven como canto de un ensueño común.
  
No considero su visión particularmente romántica, pero sí la considero una visión propia, cruda desde sus intereses y curiosidades, una visión única que mantiene proporcionalmente algo de búsqueda, humanidad…, abordando la falta de identidad, la necesidad de lazos empáticos, y miedo, expuesto, no obstante con mucha seguridad. Es una visión humana enfocada a expresar esos pensamientos sin temor a rechazo por terceros.
  
En sus personajes
 

 

Las preguntas hondas, universales por cierto, bien planteadas, es decir, de manera fiel a la complejidad que entraña la exploración a que abren paso, difícilmente ofrecen remansos para dar, entre la brisa, con ninguna verdad. Tampoco jardines con flores de perfume embriagador, pues también estos se dan buenamente a la evasión, decorando para testigos, el dilema de no cruzar ninguna puerta.
Erotización de la pena.

 

 

En todo caso, apuesta al milímetro, por recrear ese espacio suyo…

 

Están su energía y el enorme cuidado con los detalles.
Es clara su conexión con la naturaleza, con sus intereses de la vida y la muerte, los espacios abandonados y las conexiones que pueden lograr las personas con estos espacios.
Su trabajo en post-producción evoluciona lentamente; pero claramente sigue la marcha por más y mejor. Así continúa ofreciéndonos perspectivas a las que estar pendientes.

 

 

Sutileza. Hemos de recordar que esta desemboca de todos modos en conmoción. Se vuelve uno atrás y compara la visión presente, por la experiencia ganada, con el modo en que veía antes las cosas. Salir indemne (in extremis, sin apelación posible a la ignorancia del contexto) importa… nada.

 

Están las conversaciones consigo misma… Más, de lo íntimo de caminar e irse conociendo uno mismo en el proceso.
Por otro lado, de crecer y compartir con otras personas lo que a uno le apasiona. Y me conversa de la honestidad con uno mismo. Expresar curiosidad, transformándola en arte.

 

 

Refieres nuevamente al proceso…

 

Cada proceso es distinto y basado en la visión muy personal de cada individuo. La estética es bien planeada e intencionada, y cada parte de su producción y post-producción está allí sin sobra. Para otros será excesivo, para ella solo lo justo y necesario. Por supuesto, evoluciona y ahora nos ha presentado una serie con menor intervención, dedicándose a elaborar con sus manos el espacio en su totalidad, algo que también es digno de admirar.

 

Consta. Entonces sorprende.

 
 
Puedes sentir su progreso.
 
El Arte cuestiona. Si hablamos de consumo, de preferencia, aún la que supuestamente se manifiesta en likes, es evidente que no se lo busca con frecuencia, que en cambio place a la mayoría confirmarse a sí misma a través de formas simples – de simple expresión, cosas que digan algo de uno mismo, algo interesante o, peor aún, simpático, y en este sentido, agradable,  maquillando al reflejo, a veces incluso con alguna técnica sorprendente, los verdaderos motivos de la propia elección.
De un lado, entonces, cuestionar, que implica comunicación, del otro confirmar ideas simples, haciendo una venia a la expresión de algún otro, un artista (por estatus), convirtiendo verdaderos temas en… solo tópicos…
 

 

Brooke…

 

Brooke…

 

 
 

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