Luz de los cuerpos: Diálogo con Mariska Karto

Con: Juan Pablo Torres Muñiz
 
Luz. Como si se alzara merced una misteriosa voluntad, ajena en intención al personaje de cada retrato, más que como un aura, que simplemente lo acompañaría. Con ella – una fragancia (a través del tono contenido), y con esta, – la tentación de acercarse. Lo oscuro del nido, en todos los casos, es la fuente. Donde, acaso, aguarda la mano autora, nada más para advertirnos de haber caído. (Ya salir pinta de asunto aparte.)
Estas imágenes, en todo caso, advierten sin cartel: no tocar. Pero del mismo modo en que decimos perfumes, es posible decir canto, y aludir así a los personajes como sirenas.
Mariska Karto – las envuelve en niebla,
– las exhibe rompiéndola.
En y desde la duda, pretende provocar.
 

Tu voz, en cambio, transparentísima… – Otra vía.
 
La ilustración es también una forma de arte; la visión del artista se vierte en ella. No existe una distinción clara entre arte e ilustración.
No trabajo conscientemente para representar algo de forma permanente. Muestro lo que veo y experimento en mí y a mi alrededor. A veces mi trabajo tiene un mensaje claro, a veces una emoción, y otras veces es la creatividad la que cuenta su propia historia.
 
Un motivo recurrente rehuye la parálisis que requiere siempre un término sencillo, precisamente, para atraparlo, para definirlo. Lo más posible sin arbitrariedad escandalosa, es aproximarnos.
Las jóvenes y los jóvenes en escena desempeñan su rol en esta misma indefinición. En el juego de espejos, tentando la idea de que la escena misma se da incluso bajo el influjo particular, el deseo de quien contempla…
Es – movimiento.
 
 
 
La bruma se presta a enfatizar tanto la sensación de incertidumbre como la dinámica, con que también se siembra, y en mayor medida, curiosidad. Es por esto mismo que cabe reconocer en ella la evidencia “luminosa” de una fragancia, dispuesta como perfume – incitador.
Todo corresponde, no obstante, con relativa sencillez, a propiedades bien aprovechadas de la fotografía.
 
Es un asunto cautivador. La existencia de una nueva revolución digital, el desarrollo de smart-phones para consumo masivo, hacen muy interesante observar cómo es que hoy en día se sitúa la fotografía. Es en este punto en que, parece, el arte tiende a convertirse en asunto más importante. Los artistas tienen la capacidad de inventar, explorar en un nuevo campo artístico. La fotografía se verá redefinida entre las artes.
 
 
El entusiasmo patente en esa visión, es par a la vitalidad reconocible, con mayor intensidad, desde luego, en las imágenes.
El modo en que la luz parece proyectarse desde los cuerpos revela la intensión: entre la penumbra, hemos dado en ellos, acaso, con una respuesta… – En ellos, una luz.
Juventud, ya fue dicho.
 
Los chicos hoy toman fotos en sus smartphones. Veo a tanta gente en Instagram, también a modelos, haciendo fotos con sus teléfonos, ¡y el resultado es realmente sorprendente!… La semana pasada alguien me mostró un botón para retocar fotos en su teléfono, solo con un toque. Este el momento en que los artistas pueden mostrar que la fotografía es algo más que apretar un botón.
 
De modo que volvemos a – motivos…
 
 
No soy consciente de estar trabajando con literatura de la imagen. Solo comienzo a trabajar y la obra adquiere su propia forma, a través de la imaginación y sensaciones que están en ese momento dentro de mí, mientras trabajo.
 
Hay diferencia entre – motivos y – razones. – Un código ausente…
 
El arte visual es un lenguaje sin palabras. Pone en claro lo que las palabras no siempre alcanzan a decir.
 
Comunicación. Intercambio…
 
 
La idea de una plena comprensión es tramposa. El propio término (comprensión) implica dominio, control, la captación del conjunto de las partes que componen y definen al objeto. Si bien esto es posible en grado variable en múltiples actividades, plantearlo como pretensión “natural” en cuanto a relaciones humanas resulta excesivo, siempre. – Un desastre.
– Por otro lado…, la creación del propio lenguaje…
 
No difiero mucho de otros artistas.
Los artistas continuamente están observando. Me parece que esto es un poco extremo; es decir, es algo bueno, pero de otra parte puede resultar muy extenuante. He encontrado, sin embargo, una manera de lidiar con ello.
 
Los medios en común posibilitan – otra comunicación; – otro plano. De la hechura. Así, con la jerga de las profesiones, en este ámbito, más propiamente del oficio, surgen posibilidades – para la vocación, que es otro asunto.
 
Soy una artista tanto digital como tradicional. Todo se mezcla. Veo con un ojo tradicional pero trato lo que veo, también, con códigos y claves digitales. Este proceso opera también en sentido contrario.
 
 
El arte, por tanto, en el mejor de los casos, hace al artista, no al revés. No es un estatus que faculte a nombrar lo propio, a asegurar lo que uno comparte como – respuesta.
 
Continuamente me estoy hacienda preguntas, mientra trabajo. Hay tantas…, pero la última, siempre al final del proceso de creación es: ¿verá el observador lo que yo veo? Pero esto es demasiado…
 
Aquí, un punto clave. Luz del faro que puede salvar la misión: Los cantos de las sirenas nos llevan a perdernos. La seducción de la imagen, sin embargo, va por la posibilidad de encontrarnos en un haz de ella.
 
 
Una expresión simple: Sé paciente…
 
Lo que haya de ocurrir, – será
 
(Traducción: Roberto Zeballos Rebaza)

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