Poemas al azar I: Una pequeña antología de poetas norteamericanas

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza
 

(Sasa Gyoker)

 

Act. II, Sc. 3

 
Mira dijo ella esta es la distancia
a la queremos estar – Queremos estar
cerca, muy cerca. Pero de nuevo, ¿cuál es
el camino hasta allí? ¿Y acaso es
 
demasiado tarde? Podía oír las acciones
precipitándose – pero ellas están sobre
otra pista. Y en el silencio,
o lo que sea eso que sigue,
 
estaba aún el zumbido: motas, esporas,
efectos tardíos y demás recordaban la mañana después.
Luego la espesura por la que no puedes pasar llamada espera.
 
Luego el tú, quien quiera que seas, mirando abajo para ver si ya
                                                           está acabado
Luego solo la mirada en las cosas que se miraban.
Luego solo la mirada de las cosas que eran vistas.
________________
 
Look she said this is not the distance
we wanted to stay at—We wanted to get
close, very close. But what
is the way in again? And is it
 
too late? She could hear the actions
rushing past—but they are on
another track. And in the silence,
or whatever it is that follows,
 
there was still the buzzing: motes, spores,
aftereffects and whatnot recalled the morning after.
Then the thickness you can’t get past called waiting.
 
Then the you, whoever you are, peering down to see if it’s
                                                         done yet.
Then just the look on things being looked-at.
Then just the look of things being seen.
 (Jorie Graham) 

 

 
 
 
 
Crear deseo
 
Alguien iba a la busca de una Forma de Fuego.
Con ojo de pájaro, el viento vigilaba.
Cuatro ciervos en un prado desastrado.
Como si fuera simplemente azar, una augusta mirada.
 
¿Qué es seis y seis y dos y diez?
Hora de que mi ojo me duela, mi corazón tiemble, por cierto.
Confundir limo con limón.
Vestida de cobalto, carbón, cardo – y control.
 
Si tuvieran más, necesitarían menos.
Una proposición del lógico bizco.
Parece que estamos en ley, parece que estamos mal.
Pesarosa determinación, ¿eres clima?, ¿eres rueda?
 
Oro con un centro de ceniza.
Pequeña astilla azul danzando a la luz de la aparición.
Amante, chica de mayo, ¿a quién vas a besar?
La muerte del agua es el nacimiento del aire.
___________
 
Someone was searching for a Form of Fire.
Bird-eyed, the wind watched.
Four deer in a blowsy meadow.
As though it were simply random, a stately stare.
 
What’s six and six and two and ten?
Time that my eye ached, my heart shook, why.
Mistaking lime for lemon.
Dressed in cobalt, charcoal, thistle—and control.
 
If they had more they would need less.
A proposal from the squinting logician.
Seems we are legal, seems we are ill.
Ponderous purpose, are you weather, are you wheel?
 
Gold with a heart of cinder.
Little blue chip dancing in the light of the loom.
Mistress, May-girl, whom will you kiss?
The death of water is the birth of air.
 (Create Desire, Karen Volkman) 

 

 
 
 
 
Ex Machina
 
Cuando se preguntaba por el amor, el mensaje llegaba
en el pico de un ave de alambre y yeso. La coloratura
resultaba apenas verosímil. Para el vuelo,
 
se requería de tres tramoyistas: dos
en las poleas y otro para la flauta. Y uno pensaba
que el ingenio se esparcía como gracia.
 
Perdida nuestra máquina de nieblas en Correos, improvisamos
con humo. La heroína después de todo muere de tuberculosis.
Remordimiento y el crudo aire de la noche: cualquier tenor creíble
 
se pondría a toser. Las pasiones –tomo mis indicios
de una fuente obvia– pueda que sean mucho menos meteóricas
de lo que dictan nuestros convencionalismos, pese a que he oído
 
hablar de tornados que destrozan la segunda mejor cristalería
y dejan intacto todo lo demás.
Hay una certeza mejor que esa que causa la perfecta
 
consistencia; los griegos sabían de un dios
por el ruido que venía detrás de su descendimiento.
El corazón, triste bomba, protesta al punto que piensas
 
que está ya corroído sin remedio, no obstante
hay una melodía en estos contrapesos,
la voz articulada de una celebración.
________________
 
When love was a question, the message arrived
in the beak of a wire and plaster bird. The coloratura
was hardly to be believed. For flight,
 
it took three stagehands: two
on the pulleys and one on the flute. And you
thought fancy rained like grace.
 
Our fog machine lost in the Parcel Post, we improvised
with smoke. The heroine dies of tuberculosis after all.
Remorse and the raw night air: any plausible tenor
 
might cough. The passions, I take my clues
from an obvious source, may be less like climatic events
than we conventionalize, though I’ve heard
 
of tornadoes that break the second-best glassware
and leave everything else untouched.
There’s a finer conviction than seamlessness
 
elicits: the Greeks knew a god
by the clanking behind his descent.
The heart, poor pump, protests till you’d think
 
it’s rusted past redemption, but
there’s tuning in these counterweights,
celebration’s assembled voice.
 

(Linda Gregerson)

 

 
 
 
 
45
 
No era tu mejilla contra la mía la noche pasada
Gin Luz de la calle Cuando alguien te ama Imposible
 
Cuando alcanzas la verja rota de la dehesa
el cartel va a decir Imposible
 
El color con que Dios pintó mis ojos Un cruce
entre tormenta y chorro de ánfora Imposible
 
Todos tus errados amantes sin sus certificados
de través estampados en sus frentes Imposible
 
Querida Antorcha Recibida tu amable invitación
Lamento conflagración Imposible
 
Debes de referirte a un fantasma Tu mano en su cintura
Tu dolor en su ausencia No la mía Imposible
 
Un lugar sagrado en la ciudad del emperador
Un durazno dentro de un cuesco Imposible
 
Tú la máscara de un morueco Yo la máscara de un toro
Astillas de cuerno Mischling Puertas rotas Imposible
 
Bailar sin huellas Bailar sin ningún nombre
en un cuarto sin amantes sin tocarse Imposible
 
Tus ojos Uno proyecta los sueños de tu hijo durmiente
Uno alumbrado por la antorcha trata de cerrarse Imposible
 
Querido León Aquí hay una gacela Cógela entre
tus dientes pero sin morderla Tuya Imposible.
________________
 
Wasn’t that your cheek against mine last night
Gin Streetlight When somebody loves you Impossible
 
When you reach the broken paddock fence
the sign will say Impossible
 
The color God painted my eyes A cross
between storm and ewerstream Impossible
 
All your wrong lovers without certificates
Stamped across their foreheads Impossible
 
Dear Torch Received your kind invitation
Regret conflagration impossible
 
You must mean a phantom Your hand at her waist
Your ache at her absence Not mine Impossible
 
A holy place in the emperor’s city
A peach in a stone Impossible
 
You the mask of a ram I the mask of a bull
Horn chips Mischling Torn doors Impossible
 
Dance without footprints Dance with no name
in a room with no lovers not touching Impossible
 
Your eyes One protecting your sleeping son’s dreaming
One torchlit and trying to close Impossible
 
Dear Lion Here’s a gazelle Hold her
in your teeth but no biting Yours Impossible
 

(Suzanne Gardinier)

 

 
 
 
 
A Perfect Mess
 
Leí en alguna parte
que si los peatones no quebrantaran las leyes de tránsito para cruzar
Times Square cuando sea y por cualquier medio posible,
       la ciudad toda
pararía, se pararía.
Los autos se amontonarían hasta Rhode Island,
una épica malla tupida que ni siquiera un gato
podría enhebrar. No es la ley sino el esparcirse
de nuestras distintas voluntades lo que nos hace fluir. Hoy amé tanto
el descaro sin precedentes
de unos cargadores de pianos, aupando a un grandioso bebé bien
amarrado en la Novena Avenida antes de una tormenta.
Eran un par hosco y vigoroso, cínicos
como cualquier jornalero. Sabían lo que se avecinaba,
el instrumento laqueado en blanco, el cielo negro henchido
como un mal globo de agua y en un instante de aguja
explotó. Una ducha como manguera de bombero,
durante algunos latidos, todo la ciudad se paró,
pausó, el golpe de un corazón, y luego todo continuó en staccato.
Y fue un gozo ser testigo no de un
milagro cualquiera: en un solo instante todas las negras
sombrillas en Hell’s Kitchen se abrieron como a una voz, todo el mundo
aún en movimiento. Fue una escena sacada de una ópera no escrita,
la zarpa de una vasta armada.
Y cuatro damas interrumpieron su propio lento caminar
para acompañar a los cargadores del piano,
cada una sosteniendo lo que alguna vez habían sido
parasoles de encaje por sobre el refunfuño de los hombres. Pasé
por el corrito de ballerinas en pastel acurrucadas
bajo la marquesina de la vuelta
en fila para una convocatoria abierta… extremidades de cigüeña, talones
zigzagueados de lacitos, algunas pasándose un cigarrillo encendido
entre sí. La ciudad vive de la belleza, muere de hambre
por ella, la cría. Viniendo a casa después de medianoche,
a mi barrio desierto con su famosa excesiva
estadística de ratas en el subterráneo, oí a un tenor exhalar puro
anhelo a través de los cañones de ladrillo, la luna humeante
abrió su boca para beber desde allí arriba…
______________
 
I read somewhere
that if   pedestrians didn’t break traffic laws to cross
Times Square whenever and by whatever means possible,
                   the whole city
would stop, it would stop.
Cars would back up to Rhode Island,
an epic gridlock not even a cat
could thread through. It’s not law but the sprawl
of our separate wills that keeps us all flowing. Today I loved
the unprecedented gall
of the piano movers, shoving a roped-up baby grand
up Ninth Avenue before a thunderstorm.
They were a grim and hefty pair, cynical
as any day laborers. They knew what was coming,
the instrument white lacquered, the sky bulging black
as a bad water balloon and in one pinprick instant
it burst. A downpour like a fire hose.
For a few heartbeats, the whole city stalled,
paused, a heart thump, then it all went staccato.
And it was my pleasure to witness a not
insignificant miracle: in one instant every black
umbrella in Hell’s Kitchen opened on cue, everyone
still moving. It was a scene from an unwritten opera,
the sails of some vast armada.
And four old ladies interrupted their own slow progress
to accompany the piano movers.
each holding what might have once been
lace parasols over the grunting men. I passed next
the crowd of pastel ballerinas huddled
under the corner awning,
in line for an open call — stork-limbed, ankles
zigzagged with ribbon, a few passing a lit cigarette
around. The city feeds on beauty, starves
for it, breeds it. Coming home after midnight,
to my deserted block with its famously high
subway-rat count, I heard a tenor exhale pure
longing down the brick canyons, the steaming moon
opened its mouth to drink from on high …
 

(Mary Karr)

 

 
 
 
 
Mi duda
 
Me despierto, duda, junto a ti,
al igual que una cortina mal corrida.
 
Me visto dudando,
lo mismo que una taza
insegura de no haber sido abandonada.
 
Almuerzo dudando,
trabajo dudando,
voy a un café incierto con amigos escépticos.
 
Voy a dormir dudando de mí misma,
como duerme un rebaño de cabras
dentro de un camión de pronto silencioso.
 
Sueño contigo, duda,
Cada noche —
¿pues cuál es el sentido del soñar
sino que todo lo que allí somos
sea pasajero, amorfo, una pregunta?
Mano izquierda y mano diestra,
duda, estás en mí,
lanzando una pelota de básquet, guiando mi cuchillo y mi tenedor.
 
Rodilla izquierda y rodilla diestra,
corremos detrás de un bus,
para un reunión que seguramente acabará antes de que lleguemos.
 
Me gustaría
conformarme contigo, duda,
como una ventana de guillotina
se acomoda obediente a sus poleas y cuerdas ocultas.
 
Dudo de que pueda hacerlo;
tus propios contrapesos gobiernan mis noches y mis días.
 
Como el puño colgante de plomo que sostiene
la boca abierta de una ventana,
tú me sostienes,
mi rodilla persistiendo frente a ti, terca,
ofreciendo estas alabanzas rabiosas
que no puedo sino dudar que alguna vez escucharás.
__________________
 
I wake, doubt, beside you,
like a curtain half-open.
I dress doubting,
like a cup
undecided if it has been dropped.
 
I eat doubting,
work doubting,
go out to a dubious cafe with skeptical friends.
 
I go to sleep doubting myself,
as a herd of goats
sleep in a suddenly gone-quiet truck.
 
I dream you, doubt,
nightly—
for what is the meaning of dreaming
if not that all we are while inside it
is transient, amorphous, in question?
 
Left hand and right hand,
doubt, you are in me,
throwing a basketball, guiding my knife and my fork.
Left knee and right knee,
we run for a bus,
for a meeting that surely will end before we arrive.
 
I would like
to grow content in you, doubt,
as a double-hung window
settles obedient into its hidden pulleys and ropes.
 
I doubt I can do so:
your own counterweight governs my nights and my days.
 
As the knob of hung lead holds steady
the open mouth of a window,
 
(My Doubt, Jane Hirshfield)
 
 
 

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