Poemas al azar II: Una pequeña antología de poetas norteamericanos

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza
 
 
De Philip Levine:
 
 
No se ha ido
 
Alguien entra en tu vida
un día que ya no más
recuerdas. Pasan los años,
y se vuelve la madre que
nunca tuviste, la hermana
fumando antes del desayuno,
la primera amistad. Echada
en el raído sofá al calor
del estío, comparte contigo una
temporada de béisbol. A los
doce te explica el mundo,
cómo la gente era vendida allá
abajo en el río, cómo alguien
siempre trajinará y se gastará
hasta la médula estos huesos,
músculos y tendones. Ella te
contará por qué tu hermano de
dieciséis precisa de dos camisas
al día y cómo crecerá para mandar,
ella, la que nunca hará eso, explica
y te bendice con una mano al
alisar tu cabello. Un día
se ha ido, pasó de los cuarenta y
se ha enamorado otra vez,
y el amor se la ha llevado
junto a un hombre con una pierna
y ningún futuro. Una postal
de California y luego solo ya
un silencio permanente.
El planchador queda a la espera
en el rincón, los gastados y oscuros
zapatos devueltos con una patada
al clóset, su amarillenta bata
se aja en el respaldo de la silla
hasta que tu madre, maldiciendo
la hace retazos y basura.
Vas a buscar y la encontrarás
en las mandíbulas largas de otras
mujeres, en los ojos endurecidos
que pueden brillar sin esperanza,
la volverás a hallar una vez
y otra porque con las dos
manos abiertas, con una voz
que nada dice, con una
nueva sonrisa para cada
nueva pérdida, te mostrará
un mundo por el que ella moriría.
 

Hego Goevert

 

She’s Not Gone
 

Someone enters your life

on a day you no longer
remember. The years pass,
and she becomes the mother
you never had, the older
sister smoking before breakfast,
the first friend. She lies back
on the worn sofa in the heat
of summer and shares a season
of baseball. When you are
twelve she explains the world,
how the people were sold
down the river, how someone
will always work and waste
away to these essential bones,
muscles, and tendons. She explains
your brother, who at sixteen
needs two clean shirts a day
and will grow to command, she
explains you, who will never,
and she blesses you with a hand
mussing your hair. One day
she is gone, over forty and she
has fallen in love again,
and love has taken her off
to a man with one leg
and no prospects. A postcard
from California and then
a silence that lasts.
The ironing board waits
in the corner, the worn black
shoes are kicked back into
the closet, her yellowing slip
sags on the back of her chair
until your mother, cursing,
tears it into rags and garbage.
You will look and find her
in the long jaws of other
women, in the hard eyes
that can gleam without hope,
you will find her again
and again because with
two open hands, with a voice
that said anything, with
a new smile for each
new loss, she showed you
a world she could die for.
 
 
 
 
De Carl Sandburg:
 
La respuesta
 
Has pronunciado la respuesta.
Un niño busca a veces lejos
En el polvo colorado
                       En una oscura hoja rosa
Y así has llegado lejos
                       Pues la respuesta es:
                                            Silencio.
 
   En la república
De las estrellas parpadeantes
                              y de los cataclismos agostados
Seguros estamos que queda por allí la respuesta está escondida y bien doblada,
Durmiendo al sol, sin cuidado de que sea domingo o cualquier otro
   día de la semana,
 
Sabiendo que el silencio hará llegar todo de una manera u otra.
 
¿No hemos visto acaso
Púrpura de un pensamiento
         del mantillo
         y del moho
         allegarse
         hacia un ocaso
         de terciopelo?
         ¿de trazo amarillento?
Casi pensamos de la nada pero era el silencio,
         el futuro,
         que obraba.
 
 
The Answer
 
You have spoken the answer.
A child searches far sometimes
Into the red dust
                    On a dark rose leaf
And so you have gone far
                    For the answer is:
                                       Silence.
 
   In the republic
Of the winking stars
                      and spent cataclysms
Sure we are it is off there the answer is hidden and folded over,
Sleeping in the sun, careless whether it is Sunday or any other
   day of the week,
 
Knowing silence will bring all one way or another.
 
Have we not seen
Purple of the pansy
           out of the mulch
           and mold
           crawl
           into a dusk
           of velvet?
          blur of yellow?
Almost we thought from nowhere but it was the silence,
          the future,
          working. 
 
 
 
 
De Conrad Aikem: 
 
Crepúsculos, V 
 
Ahora la gran rueda de oscuridad y de nubes bajas rehíla
Se arremolina en los cielos, de sus bordes caen gotas;
Hacia el poniente, contra el muro de blanca luz como hielo,
Árboles esqueléticos se doblan en una corriente de aire.
Hojas, negras hojas y humo, el viento las levanta;
Suben por mi ventana, se arremolinan otra vez;
En un silencio acerado, estrepitosamente cae la
Primera fría gota golpeando una hoja marchita…
¡Fatalidad y crepúsculo para la tierra! Me estiro
Para correr las heladas cortinas y dejar fuera a la oscuridad,
Haciendo una pausa, con la mano alzada,
Para observar, entre negros pórticos de nube en ruinas,
Una estrella, —los pórticos se desmoronan y la aplastan.
¡Aquí, miles de libros! Aquí está la sabiduría
Destilada del polvo, o destilada de la nada;
Escoge ahora la palabra más densa, la hoja más dorada,
La línea más oscuramente melodiada; pon en alto estos faroles, —
Estos miserables faroles, sabidurías, filosofías, —
Por encima de tus ojos, contra este muro de oscuridad;
Y entonces verás… ¿Qué? Un hilo de araña que cuelga,
Un antepecho cubierto con media pulgada de polvo…
¡Habla, viejo sabio! Ahora, más que nunca, te necesitamos.
Grita fuerte, levanta voces penetrantes como hechiceros
En contra de este ominoso atardecer, este gemido de lluvia…
¡Pero eres nada! Tus páginas se convierten en agua
En mis dedos: frías, frías y relucientes,
Flechiformes en la oscuridad, rizándose, goteando—
Todas las cosas son lluvia… Yo mismo, este cuarto alumbrado,
¿Qué somos sino un murmuroso charco de lluvia?
Sus lentos arpegios, líquidos, sibilantes,
Conmocionan en la oscuridad. Estoy dentro del mundo hundido,
Bajo un techo de lluvia, así como yace la concha del molusco
Bajo el crujiente crepúsculo del mar;
Ningún dios se acuerda de ella, ningún entendimiento
Penetra la luenga oscuridad con una espada de luz.
 
 
Twilights, V
 
Now the great wheel of darkness and low clouds
Whirs and whirls in the heavens with dipping rim;
Against the ice-white wall of light in the west
Skeleton trees bow down in a stream of air.
Leaves, black leaves and smoke, are blown on the wind;
Mount upward past my window; swoop again;
In a sharp silence, loudly, loudly falls
The first cold drop, striking a shriveled leaf…
Doom and dusk for the earth! Upward I reach
To draw chill curtains and shut out the dark,
Pausing an instant, with uplifted hand,
To watch, between black ruined portals of cloud,
One star,—the tottering portals fall and crush it.
Here are a thousand books! here is the wisdom
Alembicked out of dust, or out of nothing;
Choose now the weightiest word, most golden page,
Most somberly musicked line; hold up these lanterns,—
These paltry lanterns, wisdoms, philosophies,—
Above your eyes, against this wall of darkness;
And you’ll see—what? One hanging strand of cobweb,
A window-sill a half-inch deep in dust…
Speak out, old wise-men! Now, if ever, we need you.
Cry loudly, lift shrill voices like magicians
Against this baleful dusk, this wail of rain…
But you are nothing! Your pages turn to water
Under my fingers: cold, cold and gleaming,
Arrowy in the darkness, rippling, dripping—
All things are rain… Myself, this lighted room,
What are we but a murmurous pool of rain?…
The slow arpeggios of it, liquid, sibilant,
Thrill and thrill in the dark. World-deep I lie
Under a sky of rain. Thus lies the sea-shell
Under the rustling twilight of the sea;
No gods remember it, no understanding
Cleaves the long darkness with a sword of light.
 
 

 

2 comentarios

  1. Qué buen trabajo. Qué buena oportunidad de conocer nuevos poetas. Y qué mano diestra…
    Los felicito.

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