Trazos – magnitudes: Acerca Horizon, cortometraje de Gianluca Scuderi

Por: Lena Marin

 

Referencia. Medida… Proyección.

Una línea puede decir también: Tiempo. Más que suspensión. Acumulación de carga. Si bien depende de la actitud que mostramos de cara al frente, al horizonte.
Podemos andar obviándolo, dejando que rueden los días nada más, o procurarnos a nosotros mismos momentos perdurables, de los que marcan. Consciencia de nuestra posición, disposición y rumbo.
Giancula Scuderi nos ofrece una oportunidad de esas, singular…

 


En términos simples: sucesión. Pero hay mucho más, en realidad.
Mejor darse a observar varias veces, con el mismo grado de atención que requiere un curioso fenómeno de estación en latitudes poco exploradas (apuntando con ello una doble ironía, pues la obra refiera a una suerte de revelación en lo cotidiano).
Sí, perderse un poco en el ballet, antes de avocarse a entenderlo.
El film es breve. Concentra. Y desafía.
La secuencia sencillamente parece no ofrecer descanso… No lo hace.
El sentido se da también en el intenso devenir…, y esas líneas… Como los guiones en la prosa de Marina Tsvietáieva  descargas en el vacío, disponiendo el espacio entre sintagmas a nosotros – a la conjugación adecuada, sin “accidentes” gramaticales, – al hondo entendimiento.
 

 

Elementos: el mar, el cielo – inmensidad. Los pequeños detalles, – lo vivo, a nuestra escala: lo orgánico – que pulula.
Es una danza, y una danza que surge del mar, que asoma y se recoge, cambiando de color su lomo  mineral.
En general, el color, los tonos, cambian con las horas… que vuelan. Las variaciones se deben a la intervención de lo menudo en dos niveles: el que corresponde a los objetos capturados como parte de cada cuadro; el otro – en las formas geométricas que se trazan por sobre la imagen.
 

 

Líneas…
Solemos olvidar que giramos todos de cara a esa ilusión de límite, que se hace y rehace continuamente; que, en tal sentido, importa como referente de nuestra propio andar, de nuestra visión y, en última instancia, de nosotros mismos. Signo abreviado de la voluntad.
Consecuentemente, el trabajo de edición de las imágenes, aquí, impone una nota de nostalgia y melancolía; condiciona, de tal manera, la percepción de las propias imágenes. Nos dispone como espectadores a algo diferente: lo promete. Seduce –
 

 

El ritmo con que se producen los cambios en pantalla nos distancia todavía más del rol habitual de criaturas de adentro del paisaje y, sobrepasando el de los amaneceres y ocasos, nos ubica al nivel de una consciencia más allá, basada en principios más elementales – de ahí la geometría.
Como si pudiéramos gozar, entonces, de la verdadera gracia de los sucesos nada más que como hechos estéticos, lejos del viciar del aire, del pudrirse de la carne; al cabo, un poco – de la vida.
 

 

Matemática – Orden.
En la secuencia – al ritmo apropiado – armonía.
En la ilusión debida a la velocidad, el ritmo; en cada curva que no se ve, la melodía.
Extraordinario.



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