Voz de los cuerpos, y lenguaje: Diálogo con Alaitz Gómez

Con: Juan Pablo Torres Muñiz
 
Pocos días después de que Alaitz advirtiera que seguramente vería cerradas sus cuentas en varias redes sociales, debido a que, según se señala en estas, infringía las normas de rigor en cuanto corrección política, se dio nuestro diálogo.
Prácticamente todos los frentes posan hoy sus mejores muecas a la hora de la condena. Ruido e histrionismo, y solo en un segundo plano, propuestas para corregir los problemas de fondo, esos a que refieren los síntomas en que sin más concentran toda su atención y sus esfuerzos (algunos graves de veras, atrocidades; otros mucho menos, asuntos superficiales, «noticia» solamente por caprichosa interpretación).
Así el asunto, uno se pregunta a cuántos de los vociferantes no les vendría bien una terapia…
 
 

Pero aquí nos rodean las imágenes de Alaitz; nos acogen. Nos enfrentan. En todo caso, absorben buena parte del ruido del exterior; nos devuelven, en cambio, un silencio propicio a cuestiones de otro talante, pero sin abandonar por fuente y referencia, la realidad
 
Hace poco un colega me hacía una pregunta que yo también me he hecho en más de una ocasión: Publicas fotos en las que sales desnuda, ¿no da eso lugar a que haya gente que te aborde más por el desnudo que por las fotos?
 

  

Cada vez que pienso en ello me viene un regusto amargo a los conceptos de pecado y culpa que con tanta fuerza nos han inculcado algunas religiones como el cristianismo. También me vienen muchos prejuicios al respecto. ¿Y si realmente en un primer instante la gente me abordara porque en mis obras hay desnudos?, ¿quitaría eso valor a la obra?
 
Se me cuelan aquí ciertos textos. Matices diferentes…
En Sombras sobre el Hudson, de Isaac Bashevis Singer, un personaje algo díscolo y no menos torturado reflexiona y dice que todos los pecados provienen de la falta de fe y, por tanto, del afán por arañar y sacarle algo a esta vida antes que sea demasiado tarde.
Negación, resistencia; miedo. Culpa. No responsabilidad.
 

 

No dista mucho de lo dicho por Spinoza sobre tantos males, cuyo origen radica, según él, en la común incapacidad de permanecer en una habitación, en silencio.
Saber atender de veras, aun en el aparente vacío. Y así trascender… ahondando; conocerse para reconocer una y otra vez, camino –en– pendiente…

  

He pintado y dibujado desde que tengo uso de razón, pero comencé a interesarme por la fotografía después de licenciarme en Bellas Artes en 2013. Siempre he encontrado más fácil comunicarme/relacionarme con el mundo a través de estas herramientas que con las palabras. Me han abierto caminos y me han permitido conectarme con el otro y conmigo misma de un modo más honesto y… nutritivo.

 

  

Mi disposición va para con todo el que esté dispuesto a detenerse a observar mi trabajo. Con el mundo y conmigo misma.

 

 

Aprender. Cambiar de ángulo, dicen, pero también de lente. Y de enfoque y de alcance… y de dirección. Es que la luz –esa de que en realidad hablamos– viaja, va y vuelve en diferentes sentidos. Y se trata de enriquecer de lados el prisma.
 
En mi experiencia, la creatividad y la terapia están estrechamente entrelazados.
Actualmente estoy terminando el grado en Psicología y me he formado en terapia gestáltica.
Pero otras influencias provienen del que conocemos como arte marginal (outsider), cierto informalismo y el teatro, más concretamente, el butoh.

  

 

Diferencias entre esa suerte de pulsión comunicadora, de querer decir, y la comunicación plena, el fenómeno completo y complejo, que tiene ocasión más allá de la sola intención, cualquiera sea esta…
Provoca preguntar, ¿pero qué te gustaría…?

¿Que me pregunten? Pues, ¿para qué lo has creado (con qué fin)? ¿Desde dónde? ¿Qué dice tu obra de ti? ¿Qué opinan las mujeres sobre tu trabajo? Esta última pregunta me interesa especialmente, ya que, por lo general, los feedbacks que tengo son de hombres.

 

 

Llama la atención. Acaso, el cuerpo de la mujer y el cuerpo del hombre importan dos dialectos de una misma lengua.

Cada cuerpo tiene su propio lenguaje, pero a la vez compartimos todos una especie de idioma común y universal.

Y, ojo, es mucho más que un juego semántico…
 

 

Por eso tenemos la capacidad de “conectar” con el arte de otras culturas, de diferentes edades, regiones, etcétera. Por tanto, no entiendo el cuerpo de un hombre y una mujer como opuestos, sino como integrados.
 

Cuestión del momento, de la anulación del tiempo. Plenitud.
El encuentro se da en una clave cuya interpretación que ,bien sabemos, muy a menudo no coincide.
De forma que esta comunicación culmina –fértil– en nuevas interrogantes. El silencio (armonía, sin ruido) nos lleva a una clave diferente, en vez de subterránea, cabría denominarla, a lo mejor, subcutánea
  

El cuerpo muestra lo que las palabras callan…

 

  

Adónde te lleva ahora…

 
En este momento estoy colaborando con una amiga para realizar una performance en la que se mezclarán teatro y pintura…, una especie de microteatro terapéutico.
A largo plazo me gustaría crear talleres e impartir clases para unir la terapia con el proceso creativo (aunque esta explicación me resulta redundante, ya que desde mi punto de vista la una conlleva a lo otro).

 

 

Según el ángulo, la lente…; el enfoque y, claro, la complejidad del prisma…
 

3 comentarios

  1. Aparta, beti bezala, zu zaren bere osotasunean: sentibera, sakona, bakarra… muxu ugari

  2. una propuesta en constante desarrollo…una historia en evolución con los movimientos del alma.

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