Consciencia del dolor, y la culpa: Sobre los videoclips de Tool

Por David Kattán y Guillermo Cóbena

  

Ecléctica, compleja –no complicada, simplemente–, agresiva, efectivamente provocadora, la propuesta musical de Tool es de sobra elocuente por sí misma; la banda, además, la ha acompañado desde el principio con una considerable producción de imagen. Es respecto a esta, específicamente en cuanto a los videoclips, que nos reunimos David y yo a conversar esta vez.

 


Ha influido en tu propio trabajo. La lectura propia del concepto…

Los videoclips de Tool son como artefactos productores de pesadillas.

Me parece que hay tres componentes que dan cuenta de este mecanismo: la deformación onírica, la víscera y la desintegración del cuerpo organizado (en esta última, ciertas lecturas sobre Artaud y el cuerpo se suscitan como background.)
Hay una tendencia general hacia la estética transhumanista, como si los cuerpos y el afuera (en este caso, paisaje de máquinas) estuvieran reunidos en una especie de collage.
A partir de ese punto entiendo la violencia como transformación abrupta que implica un factor exógeno que modifica a la cosa violentada (sensible).

Tool provoca.
Nos ofrece en cierta forma un problema de identificación. Es esta, digamos, la treta: el asunto del protagonista y su proceso, a través del cual se nos conduce al fondo: La condición y la acción.

Aparecen ante nosotros, a menudo, no sujetos complejos si no sencillamente cuerpos u otro tipo de representaciones orgánicas, carentes en todo caso de voluntad resolutiva.
Conviene recordar, al caso, que un sujeto sometido por fuerza es víctima, que tal calificación aún le corresponde en caso haya sido persuadido, pero mediante engaño; y que esto cambia apenas cabe señalar un grado significativo de consciencia de este mismo sujeto en favor del proceder porque ha optado, en otras palabras, con su consentimiento.
Es por tanto que las criaturas de los videoclips no dejan en ningún momento de ser muñecos, pero se perfilan como juguetes o modelos, conforme la identificación del espectador se dé a partir del dolor o plenamente con el sufrimiento.
Deshacer la condición por medio del obrar. Liberación.

 

  

Cosa seria…

Tool es sofisticado, sobre todo en sonido…, sin dejar de sonar algo artesanal. Tiene ese balance…

La complejidad en la sintaxis musical da cuenta del virtuosismo de los integrantes. Pero simultáneamente, asistimos al derrumbamiento de estas elaboraciones. Y aquí, también, la cualidad de violento.

 


De nuevo…


Cuerpo que se organiza y sufre repentinamente una metástasis, dando lugar no a la muerte, sino al surgimiento de un nuevo cuerpo y el paisaje que lo envuelve. Como si de pronto, cuanto sugiriera una existencia de orden ideal, acaso supraterrestre, se viera violentado por… una gota de veneno que lo demoliese todo.

Largos y adensados compases, crescendos que culminan en pasajes tan agresivos. Voces melodiosas que terminan en brutales guturales.

A menudo, los temas de Tool se prestan como representaciones operísticas de situaciones opresivas y se leen bien como crónicas de la decadencia contemporánea. Condenan la culpa e instan a una supuesta transformación de la consciencia, camino de una suerte de redención. De ahí, en gran medida, su emotividad rockera.

Es determinante en el sonido de la banda, concentrar esfuerzos en un tejido complejo, acompañando los saltos del propio pensamiento a través del dolor.

 

Cuerpos sensibles, modificados oníricamente por un exterior violento, vertiginoso.

Más allá de simples asociaciones de ideas, se evidencia un cierto mecanismo de la pesadilla: una suerte de preámbulo del inconsciente que da cuenta de algo que la moral nos oculta. Distorsión de un deseo que pospone la revelación. Lo epifánico como la asistencia a los escombros de la estructura. La estética transhumana entra en este juego cuando la “yoidad” queda destituida por un territorio, digamos, existencial habitado por el paisaje que lo deforma.
   

 
Hay más.
Lo sagrado, lo espiritual, lo profano…, y el cinismo…
 
Con frecuencia, ciertos umbrales hacia otra parte, aparente vacío (cajas, puertas, corredores, huecos en el suelo…), tal vez como medios a la percepción de lo espiritual. Pero la línea de imagen es implacable…: Tripas, cuerpos y rostros deformados insinúan el acercamiento al espíritu a través del error humano (pálpito de la carne sin discurso, inscrito en su tejido).

 

 

Diría del horror, a partir del errar…
Y pánico.

El pecado concebido como producto antagónico a la Ley. Surge la revelación no a través de la perfección del ser como pulso de vitalidad, sino, al contrario, por medio de un ritual de muerte (tal vez una insoportable conciencia de la finitud).


Que es lo que en última instancia se niega, lo que se enfrenta o contra lo que se vierte, por orgullo, todo el saber avispado, una y otra vez, allí…
 

 

El esquema básico de la representación luce simple en comparación al modo en que esta se desarrolla en el propio tiempo –y con los tiempos, en la métrica– en ritmo, melodía y armonía.
Como bien dices, se trata de un equipo sorprendente…

Es indudable la influencia del rock progresivo y el Art Rock de Inglaterra de los años 70, sobre todo de King Crimson. Hay una especie de necesidad de salir de la frivolidad del Glam de los 80 y un intento de hacer obras más elaboradas, recurriendo a la interdisciplinaridad, en que lo visual no es solo complemento, sino también un nuevo ámbito…, protagonista.
 
 
Lo interesante de este experimento radica en que no hacen convivir a dos disciplinas en un mismo producto, sino que las ponen en una especie de tensión que permite que la obra resulte más extensa. Se avizora en los videos una especie de expresionismo surreal con cierta tendencia hacia el Gore.
 
Adam Jones, el guitarrista, lleva la batuta al respecto. Aunque con claros parámetros. Resulta interesante ver cómo Maynard James Keenan desarrolla a la par otros proyectos musicales (cada cual con su propia estética), en lugar de proponer la variación en el propio sonido de Tool. 
Carácteres. Cuerpos…
Da para más, y tanto
 
 

 

2 comentarios

  1. Asombroso. Y las palabras de David son para apuntarlas, lo mismo que con el otro crítico

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