Ilusión de elección… y la posibilidad: Diálogo con Frank Diamond

Con: Guillermo Cóbena

 

Hay quienes atribuyen cierta gracia a la decadencia; la toman por traje, armadura o abrigo fino, luego de mucho cuidado en los respectivos tejido, pulimentado o peinado.
Es el caso de quienes plantean, ahora en masa, una bien conocida estética. Temen al dolor, tanto que jugando a resignarse a ella, pintan por consuelo alguna forma de sorpresa, como si así fuera posible dar con la belleza –que irónicamente, siempre duele.
Cerrar los ojos y creer divinas las chispas al interior de los párpados, en una noche perfumada.
Provoca curiosidad.
Frank Diamond, amablemente, muy a su modo, deja ver al tajo que carcome la lluvia, como quien saborea uvas una por una, envenenadas. Acompañado de música variada.

 

Me siento extraño, muchas veces… Es como si en el mayor momento de sufrimiento, sintiera algo positivo. Cuanto mas decaído o triste estoy, siento que mis fotografías tienen más vida y hablan mejor por sí solas.
La oscuridad me inspira. Lágrimas, aquellas cosas que normalmente llevan a la tristeza y la melancolía. Siento que incluso en el dolor se puede dar con lo romántico. En la pérdida, en la desesperación.


Representaciones. Incluso impostación.

Se trata, aparentemente, de un enfrentamiento; pero se trata más bien de coquetear con la muerte. Reemplazar la auténtica necesidad –que quizá se agazapa, alarmante, en el fondo– por una ilusión de elección. Drama…
 
 

Nos damos, sin embargo, con señas de auténtica entrega, que equivale a olvidarse de uno mismo. Y en esta traición al impulso primitivo, consta lo que de veras vale.


Ahora mismo no sería capaz de vivir sin la fotografía. Las imágenes me ayudan a expresar todo aquello que no sé decir con palabras, me ayudan a superar cosas que de otro modo no podría.

Cuando hago fotos puedo ser quien yo quiero ser.
Mi trabajo compone una especie de diario visual, una extensión de mi persona… contada en imágenes. Durante el proceso, sin necesidad de mirar al futuro, el tiempo se detiene y solo existimos yo y mi cámara.

  

Verbos…
De una parte, ser. Y darse a la labor desde la realidad… Oficio de convertir –in extremis, pura reescritura–…
Por otro lado, solo pervertir. Dorar la auténtica experiencia como mecanismo de defensa. Hacer el traje, la armadura, el abrigo aquel para reemplazar del todo la realidad, por una abstracción forzada. (Esto se hace patente, siempre, en la sobre producción.)


Hay quienes plantean el arte como defensa. ¿Defensa de qué?

Asumir la marcha con atento cuidado del rededor, concebir el camino todo como una serie de trampas, entender la vida como condena: camino de espinas –vía dolorosa–, resulta cuanto menos groseramente simple…
Dar con el sentido de los cambios, entender de veras, implica en cierto modo aprender a seguir el dolor y aceptarlo como compañía. No se reduce a solo enfrentarlo y/o padecerlo… 


El primer indicador se revela en nuestras relaciones.

Dime de tus modelos…

Ellas son arte.

La figura, la delicadeza de una mujer es la clave para la inspiración, me costaría trabajo prescindir de los perfiles femeninos ya que me ayudan a representar algo que de otra forma no sabría como. Esta claro que en algún momento utilizaré algún perfil masculino, pero eso significará que lo que quiera expresar en ese momento sera distinto a lo que hago actualmente.

 

Comentar, explicar, justificar…

Apoyo más la explicación de una obra que su crítica
.

Si hablamos de técnica entiendo que exista una crítica negativa o positiva, pero cuando se habla del significado de la obra, ahí no puede haber crítica posible.
No puedes criticar un sentimiento o una vivencia, sería como criticar el color de una flor… eso no está en las manos de nadie.
 
Aunque pinta de folclor del gremio en su ala romántica, resulta más o menos atendible…
En realidad se critica el verbo, el humano proceder, en la técnica y más allá de ella, conforme compromete a alguien más –y por ello, la ética.
Los seres, su significado, el sentido de los fenómenos, sencillamente son. Buscamos comprender, entender y luego, por inteligencia, cuestionamos; de modo que obramos, comunicamos nuestros cuestionamientos; el modo en que lo hacemos revela aciertos y desaciertos. La huella, ergo, en la propia obra.
Eso de las flores como expresión, por ejemplo, se presta a calificación, sin comprometer para nada, en el fondo, a los objetos a que se atribuye significado. (Me guardaré, en todo caso, el adjetivo.)
 

Me encantan las fotografías a gente inexperta. Nos ayudan a entender que la vida no es artificial. Para fotografía de moda usaría una modelo profesional, pero para expresar un sentimiento, digamos, prefiero a una persona cercana que esté dispuesta a escuchar mi historia y contarla a su vez frente a mi cámara.
 
 
 
Comunicación.
 
Realmente mi intención es crear fotografías como medio de vida. Fotografiar es como una terapia para mí; aunque de forma secundaria existen además otros intereses…, como el trato con el público en las exposiciones.
La gente se acaba interesando por tu forma de expresar los sentimientos y cual es tu forma, en general, de ver la vida. Es muy gratificante. Te acerca mucho a los demás. Y acabas conociendo gente muy interesante.
 
Intercambio, también, de dudas (si, de hecho, nos damos con algo fértil).
Refieres, no obstante, mucho de reflejos… De transferencias

Una persona de alma triste, una persona que anhela fragmentos de su vida, una vida que ni él mismo entiende…, porque no sabe si algún día existió; y a pesar de ello intenta pisar fuerte y perseguir sus sueños. Una persona que, aunque parezca contradictorio, es muy alegre y gusta de el tiempo haciendo bromas… El reflejo de sus sentimientos son sus fotografías. Muchas de sus preguntas se respondieron, pero siempre quedarán preguntas por responder y mientras así sea, seguirá creando mundos paralelos.
 
 
Pero:
En la traición al afán simple, consta lo que vale: En lugar de modificar la percepción, procurar el cambio en aspectos esenciales que constituyen y determinan dicha percepción, atacando al espectador: Elaborar representaciones, sí, aun de ese modo… y aun a riesgo de pervertir.
 
 
Ojo, dorar la auténtica experiencia es otro mecanismo de defensa.

La ficción visual existe, aunque solo es una vía de comunicación para llegar a su representación verídica. En pocas palabras, usa la ficción para representar la verdad y su grado de intensidad emocional.
 
Compartir…
Tal vez.
 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *