Para precipitarnos, para hundirnos: Sobre el videoclip de Accelerate, de Sussane Sundorf

Por: Luisa Deguile

  

Desde los primeros acordes, en la vibración, los contrastes.
Con la violencia que entraña todo acto de creación: Parece que es la propia imagen la que produce el sonido, como un instrumento complejo más. Al juego de sintetizadores responde una ola, elemento percutivo.

Y al ojo –en blanco y negro–, la sucesión hipnótica.
Resulta tremendo como afirmación, pero es que dista de ser simple lo que Stian Andersen ha logrado con el tema de Sussan Sundorf.
Veamos:
 

  

Al arrebato simple de la letra, una iluminación elemental (en apariencia): son haces –siembra de arcos al compás de los movimientos de Susanne, y visceversa: de la luz al sonido.
Bien asentada ella caderas, brazos tendidos, y nuevos giros: baile, que no Danza (!)– y pose… con el acento de los flecos…
 
Many people will get hurt
Take your time and I’ll finish your dessert
Don’t look people right in the eyes
If you can, you can
 

  

Una provocación (!).
Entendámonos, se trata de una arrebato: pretende hundirnos, sin profundidades (!)…
 
Wars erupting like volcanoes
Blood streaming dawn the walls
It’s out of aour hands, so baby let go
Let go, and
 
Al compás-marcha de ansia–, responden desplazamientos de la cámara como al acecho: tensión por aproximación; de un lado al otro, en torno, como midiendo el riesgo
Entonces, ojo: El llamado / grito / canto, la señal, sabemos, ha de venir de ella(s), de su coro…
(Hemos caído…)
 
 
De pronto, la levitación sueño de vuelta al punto de inicio, el caos; arremete, puro, el beat de los cuerpos (!). Entonces vuelan sumergidos. Y se baten:
 
Take it off, hit me hard like a drum
This must be paradise, cause I am numb
Let’s have fun…
 
He aquí que a tal invitación, corresponde en lo visual, otro impacto: llamado de lo hondo primitivo, mas a juego con un ballet particular:
(Es la fotografía que seduce, y la edición de Erik Treimann, en una coreografía excepcional.)
 
 
No hay estilización de la ofrenda, elevación de la carne, no; el asunto está en la esencia del propio llamado. El arrebato es expuesto como tal, pero no sin sutileza:
Cuando una secuencia se aproxima a lo simple, como fragmento de algún otro videoclip triste y simplonamente erótico, irrumpen imágenes potentes, de absorbente juego torvo –gracia de la aceleración y desaceleración en la edición…
Contrastes… y pieles.
Sin más decoro –insisto– esto va de hundirnos:
 
Bear the cross, die for love
Crucify them, kill for love
Pray the gods will turn the tides if you can
To death
 
 
Las miradas se extravían, roto el reloj y la brújula y es humo lo que sale de las bocas (!)…
Que la rima simple, machacante, vaya de lo mismo se debe a más que a una mera condición:
 
Stop the clock,
whatever turns you on
This must be paradise, cause I can’t count
What’s the time, what’s the cost?
What’s your price, face it out
 
El videoclip lo dice por sí mismo, en el vértigo
Bajo el agua, son esas almas las que bullen, que en la pausa se encuentran más suavemente , pero apenas, para volver a golpes con el estribillo de coro. A lo brutal…
 
 
Referir al automóvil para la fuga, del lado de los toscos versos, a la bola de luces en las manos de Suzanne, como matriz de los goces prometidos, en su actuación, todo ello contribuye en el mismo sentido: Efectivamente, hemos perdido la barca
 
Start the car, don’t look back, accelerate
This must be paradise, cause we can fake
It’s too late, it’s too strong
It’s only blood, it’s the siren song
 
(Mil veces, sirenas. Y algo de Lilith…)



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