Silencio reclamado: Diálogo con Romi Muse

Con Guillermo Cóbena


Pese a tanto rollo complaciente, a casi nadie alrededor del mundo le cuesta distinguir, según sus propios criterios, a alguien simpático de alguien lindo, lo mismo que a uno de estos de alguien guapo. El asunto torna mucho más complicado cuando nos referimos, por ejemplo, a alguien bello. El asombro reclama silencio.

La presencia de Romi invita a subrayar estas distinciones, pero no solo a propósito de sí misma, sino en relación a su propia participación en imágenes que pretenden asombrar a partir del cuerpo, pero sin quedarse en él.

 

 

La calificación de linda depende de la armonía de las cualidades que, en todo caso, complacen cada una y en conjunto sin representar amenaza de ninguna clase, como una ofrenda simple que puede llegar incluso a resultar empalagosa. La de simpática depende, claro, de la simpatía, del charm, mientras la de guapa, de la atracción que genera la persona en cuanto transparenta, desafiando remilgos, la intensidad de su propio de deseo y su intención de complacerlo con alguien más.
Nada de esto tiene ver con estas imágenes.
Qué se modela…
 
A mí me cuesta mucho trabajo considerarme modelo; es una palabra que me resulta un poco incómoda, ya que se la suele relacionar nada más con las pasarelas…, al ámbito Fashion. Y lo que yo hago es muy diferente. Uso el Arte como forma de expresarme a mí misma, a mí misma como mujer, en la creación de imágenes a partir de mi propio cuerpo.
 
 
Cuando el asombro nos embarga, toda pretensión de calificación se ve reducida a frustrado afán de dominio, de control, propiamente, de definición; nos cuestiona a nosotros mismos a partir de las categorías que empleamos. Es entonces que nos hallamos ante lo bello.

No trato de vender nada. El espectador no tiene por qué esperar que le ofrezca… una prenda, una marca; trato de capturarlo, a él, un instante, a través quizá de lo emocional.
 
Hay más…
 
Está la belleza generada entre el propio cuerpo desnudo… y una montaña, por ejemplo.
Referiría llamarlo como buena parte de la gente del medio, Nude ArtFotografía artística de desnudos
 
 
Curioso.
Si el arte es una forma de comunicación en que la obra se ofrece como afirmación –ante y sobre todo– cuestionadora para el receptor, se explica fácilmente que se diga tanto de “crear belleza”. ¿Pero qué distingue, entonces, la belleza natural de la que acaso pretendemos en una obra humana?
La primera no va dirigida a nosotros, no es un mensaje. Nadie afirma; es. La segunda nos tienta a hablar de creación, precisamente porque constituye un tiento consciente hacia el origen, por la posibilidad de dar con otra voz a partir de el otro (el receptor, real o imaginario; encarnación, acaso, de una consciencia primera).
Volver al silencio del árbol de la vida a partir del fruto del árbol de la ciencia: la palabra y la cuestión. Por medio, el tiempo, que nos aparta de nosotros mismos.
 

 

En juego, oficio. Técnica.
Tú intervienes delante y detrás de la cámara.
 
El rol que asumo depende generalmente de la persona con que trabajo. Ahora que llevo ya buen tiempo haciendo esto, recibo propuestas de fotógrafos, quienes tienen ya una idea bastante clara de lo que hallarán en mí, cómo me muevo, qué sé expresar… En ocasiones me plantean algo y llegamos a acuerdo, pero en otros casos soy yo misma quien hace su propuesta…; me gusta mucho hacerlo. En realidad nunca me quedo callada; y me muevo, me muevo; me encanta moverme; generalmente mi trabajo empieza con el movimiento: me desplazo y así voy generando figuras, situaciones, me voy expresando y los sentimientos que afloran van dando forma a la propuesta
 


La propuesta es ofrenda personal. Tú misma, cuerpo. Vida. Y letra. Signo. Para múltiples lecturas…

 

En algunos casos, el planteamiento del fotógrafo es muy específico. Entonces veo qué espacio hay para las sugerencias, hago lo mío siguiendo la pauta dada, pero siempre, siempre de manera creativa, lo más posible.

 

Se afirma desde la experiencia. Y toda experiencia es por antonomasia, propia. Uno no adopta la de ningún otro.
El acompañamiento es clave. Comunicación. También de silencios elocuentes.
Vamos con los referentes…

Mis influencias son muchísimas. Tienen que ver con mi propia persona, con cómo entiendo el arte. Soy actriz, digamos, de profesión. Claro, me hubiera gustado desarrollar más trabajos como actriz, propiamente, pero… la actuación es algo que de todos modos me ha perseguido… toda la vida.

 

La actuación requiere un medio. Qué hay de ellos

El cine.
Representa para mí no solo una plataforma; genera de mi parte, búsqueda, inspiración. Está, de otro lado, la pintura, sobre todo, los cuadros más bien clásicos… con mujeres… “normales”, de todos los pesos y con diversas características, bellas o no.

(Y para eso, las distinciones…)
 

 

Y la danza. Es una gran fuente de inspiración para mí. No soy bailarina profesional, pero a través de mi carrera como actriz, esa pasión ha estado siempre ahí. He alimentado, no obstante…, esa experiencia.
  
Formación. Evolución. Con una materia que parece rebelde a la posibilidad, tan siquiera, de un concepto fijo. El cuerpo cambia, así de simple… Es una prueba. El arco se pinta en la consciencia que se tiene de sus modificaciones.
 


Luego creemos que el tiempo juega con nuestra noción de nosotros mismos.
Si lo único permanente, entonces, es el movimiento, la armonía cobra nuevamente valor especial.
Felizmente hay diversidad de formas para la composición…

Me figuro la pregunta para mí misma: ¿cuánto tiempo más seguirás haciendo esto?
No tengo idea, siempre pienso que esto va a acabar en cualquier momento. Siempre pienso que tiene que ver con la edad, pero no porque el cuerpo se vaya poniendo viejo, pues pienso que hay una belleza en ello también; si no por que uno mismo también va cambiando de intereses y porque, esto, la labor, si bien se ve maravillosa a través de las fotos y ojo que lo es, resulta, asimismo, agotador.
 


Es muy trabajoso. En mi caso, explorando todo el tiempo con el cuerpo. Y de otra parte está, precisamente, coordinar con uno y otro fotógrafo, seguir trabajando, lo que es claro que no ocurre con otros empleos. La inestabilidad agota…
 
Hacer camino nada más con el rumbo. Es inevitable que en ocasiones la entrega adquiera tintes de simple sacrificio. Entonces es importante volver a las primeras preguntas, las que uno puede haber creído, ya respondió, comprobar que aún no y, por tanto, no es momento de callar, todavía. Y volvemos a lo nuestro…
 
Cuando veo mi propio trabajo, claro, reconozco esas imágenes, digamos, estáticas, pero reconozco también el movimiento, las emociones.
En última instancia, a través de ese… cuadro congelado, algo que a uno mismo lo mueve.
No sé…; en una sola frase… Me viene a la mente Isadora Duncan, que me ha marcado a lo largo de tantas etapas de mi propia vida; unas palabras suyas que me gustan mucho, muy conocidas, y que, bueno, ahora se me ocurre citar: Danzar es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar; usted ama, sufre, siente, ¡usted danza!
 
 
Se sufre en la lid. Lucha por grabar un trazo en el silencio que nos antecede y que seguirá sin nosotros, donde a menudo soñamos llegar al menos como eco de otro sueño.
Cuando uno define el propio deseo empieza surte efecto la trampa. Surge de ella una reacción gozosa, responde al dolor de cierta necesidad en buena medida inventada. Uno se deja tentar. Es un juego. Y provoca.

El erotismo envuelve tanto…, y para cada persona puede ser diferente… Cada uno da lecturas diferentes a lo que mira, observa; supongo que radica en ello el desafío de universalidad; y también en la variedad de interpretaciones, generando más contenido, y más interrogantes.

 

 
Para mí el erotismo implica lo secreto, e imaginación. Insinuación… Es lo que yo misma trato de transmitir.
En tal sentido, la fotografía explícita no me interesa. Me parece más interesante la insinuación; lo explícito es más bien aburrido: como leer un libro sin nada de veras que ofrecer…
 
Superficialidad. Mecánica.
Sin apelación alguna a la inteligencia, apenas y activamos glándulas. El arte implica la creación por medio del mismo velo que nos aparta del objeto del deseo; nos servimos de él para evocar lo que está detrás.
La censura a menudo ni siquiera alcanza el grado de estupidez; obvia un mínimo de consciencia de andar errado.
 
Simplemente porque a alguien le ha parecido obscena una imagen quizá preciosa. Eso da para decir tanto…
 

O nada. La estupidez sí que resulta a veces interesante. El ser humano en sí mismo es…

 

Baile…

 

Baile. Y hasta danza…




[Por las fotografías: Danny Gilbert (1); Nick Brooke (2); Mark Rhodes (3); Gavin Poh (4); Il Nudo (5); Oliver Berlin (6); Cam Attree (7); Philippe Deustch (8); Luke Sundholm (9); George Ganio (10); Danny Gibert (11).]




2 comentarios

  1. Dandole su lugar a las modelos, pero desde una perspectiva interesante. Excelente.

  2. I think this is one of the most significant info for me. And i am glad reading your article. But should remark on few general things, The website style is ideal, the articles is really great : D. Good job, cheers

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