Comunión: Sobre el videoclip de All is full of love de Bjork

Por Juan Pablo Torres Muñiz
 
Totalidad. Amor. Términos problemáticos. Su concepción misma resulta cuestionadora. ¡Cuánta ambición! Suelen enrarecer el discurso en que se insertan, lo convierten en una suerte de apelación más allá de la lógica.
Por lo que en términos generales significan la una y lo otro, se los busca para abandonarse a ellos, en pos de amparo.
Es común creer que se los encuentra juntos solamente en el seno de la deidad, entendida, por cierto –en atronador desafío de toda lógica–, como su esencia, sustancia y poder, todo a la vez. Verbo como materia y energía, tiempo y potencia, relacionándose con nosotros, con una voz… ¡Tremendo!
Abordar el asunto por medio de un tema musical y que este no resulte en burda rareza; mucho más todavía, agregarle imágenes y conseguir con el conjunto algo consistente, cuestionador, representa una auténtica proeza.
 

 

Ascendemos.
Tramado complejo, en línea; se trata de un sistema del que se vislumbra apenas la forma, bajo una suave luz intermitente. Al paso, violento, por una trenza de cables, grueso cordón, llegamos adentro. Yace aquí ella, ello.
Y acuden los miembros con el quiebre de los suaves acordes introductorios. La coreografía refiere así, desde el principio, al poder de la voz aquella que asiste a sus criaturas. El verbo en el movimiento; este, con el sonido.
Más adelante, cada nuevo arpegio corresponderá a la rotación de un mecanismo, un ajuste. Juego sencillo, y elocuente.
 
You’ll be given love
You’ll be taken care of
You’ll be given love
You have to trust it
 
 
Blanco. Como fondo. En el cuerpo del androide. En la luz. Como la luz misma.
Blanco… Pureza. Combinación de colores, el espectro entero; y a la vez, vacío. En efecto, con ningún  otro fondo, en términos generales, distinguimos mejor una presencia, un cuerpo, y aquí, se supone, nos hallamos ante un sistema, máquinas, entre las que no se espera nada orgánico ni palpitante, ningún objeto de afectos. El blanco antiséptico pinta, de tal forma, una provocación.
El color proviene solo de los ojos, de un par de marcas y de las chispas; de la violencia. Del dolor.
La apuesta es de vértigo. En el límite mismo del patetismo menos decoroso.
  
Maybe not from the sources
You have poured yours
Maybe not from the directions
You are staring at
 
 
La fragilidad como rasgo parte del gesto, de la quietud de la forma; luego, con el desplazamiento medido, y el fuego nada más en la inquietud de la mirada. Tratándose de un cuerpo humano (al menos en apariencia), su posición y movimientos instan, primero, a obviar la idea de estación para la maquinaria e instalar la del reposo voluntario, por necesidad; luego, a reemplazar la del movimiento automático por la del desplazamiento consciente, incluso contra el miedo, venciendo la duda.
 
Twist your head around
It’s all around you
All is full of love
All around you
 
Se da entonces la aparición. El encuentro. Más propiamente, la reunión.
 
 
La escena sobrepasa por mucho una representación de simple comunicación; de hecho, por medio de esta, en el diálogo figurado, tiene lugar una confrontación trascendental.
Esta referencia a la pluraridad es violentamente paradójica; va cargada, además, de notable dramatismo, tanto en las posturas de los personajes como, incluso antes, anunciando la cita, con el efecto que tiene en la realidad representada. En efecto, es el tiempo que de pronto altera su sentido. Lo que naturalmente cae, ahora asciende, hacia el cuerpo –como leche hacia el vientre, por cierto– en una compleja alusión a los mecanismos de la fertilidad como medios de reintegración.
El tiempo marcha atrás.
Asistimos a un retorno, una vuelta al origen, a la unidad…
 
All is full of love
You just ain’t receiving
All is full of love

 

  

Las notas se elevan, todo asciende.
Los ojos cerrados. El beso, las caricias. Una danza de la que participa cada elemento, incluido el marco. Los miembros se desplazan; piezas entran y salen de entre las articulaciones, como para completar la forma que, sin embargo y pese a todo, en ningún momento hace de los cuerpos uno solo.
Se desatan las preguntas…:

¿Asistimos al encuentro con un creador del que uno es criatura a imagen y semejanza? ¿No es más bien con un primer “ser humano” de origen desconocido… del cual somos eco, a imagen y semejanza?

¿Se trata de amor de uno por sí mismo? ¿No? ¿De uno por lo que ve de sí mismo en los demás? ¿De uno por lo que de común y en esencia compartimos con los demás?
¿Es amor por nuestro iguales? Pero, ¿iguales en esencia o iguales en forma; acaso en ambas, con proporción variable? 
 
All is full of love
You just ain’t receiving
All is full of love
  
 
El clímax…
La voz limpia, potente, brilla, en efecto, mientras vemos que la iluminación en escena falla. Temblor de sombras, como si la estructura que amparara a las figuras en comunión (abstraídas, entretanto, en su gozo), alcanzara sus límites funcionales.
Todo corre, no obstante, en un mismo sentido: la anulación del tiempo. Luz, luz…
Pero hay más: al apartarnos, como en resaca, surge una nueva ola preguntas…:
Visto así, de lejos, el sitio… Bueno, ¿dónde estuvimos? ¿Qué entrañas recorremos?, ¿acaso otro vientre?
¿Dónde tiene lugar…, cuándo, y de qué manera…, la vida?
 
 
Esta realización bien podría lucir en un museo, en rotación continua.
Así es. Obra de Björk y Chris Cunningham.
 
 

3 comentarios

  1. He leído el texto con mucho detenimiento. Qué bien escrito. Y cómo te abre los ojos sobre este videoclip. Nunca lo había visto así, es espectacular y qué arriesgado

  2. Es la primera vez que leo un análisis en Internet. Y veo que hay más en la página. Vaya cosa original que se traen! Felicitaciones al equipo!

  3. Enjoyed reading this, very good stuff, regards. “Curiosity killed the cat, but for a while I was a suspect.” by Steven Wright.

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