Emerge la forma: Sobre los grabados de Julio Camino Sánchez

Manuel Gómez Burns y Lena Marin
 
Estamos de acuerdo en que la obra de Julio Camino Sánchez no es conocida como debiera. La cuestión de los motivos se proyecta sobre trabajos de otros artistas de su generación, así como contemporáneos: ¿Cuántos de ellos representan muestras significativas de la técnica del grabado, manteniendo esta técnica «viva»? ¿Y qué hay de ella, ahora; cuál es su espacio y, en todo caso, hacia dónde se proyecta, si lo hace?
A partir de aquel primer acuerdo, el de la obra de Camino, nos reunimos Manuel y yo en su estudio. La noticia de ciertas publicaciones rescatando el trabajo del trujillano, convoca.
 
Llama la atención desde un principio. Resulta demasiado… moderno, digamos, para su momento. Eran mediados del siglo pasado y él pone ante el público formas que claramente lucen versátiles para todo tipo de diseños hoy. Pero no solo rompe con la época, sino además con toda forma de circunscripción a un espacio en particular.
 
 
Por entonces aquí, casi todo era indigenismo. Lo suyo, sin embargo, es más universal, pero sin sacrificar el concepto.  O sea, rompe con el corsé y, sin embargo, conserva en cada diseño rasgos suficientes para hablar de una identidad sudamericana, particularmente andina y propiamente peruana…
 
Mas como referente de una suerte de ancestralidad común. Se asienta, por tanto, en las raíces mismas de la representación universal a través de medios sencillos, antes de alcanzar un nivel de tecnificación alto.
 
Cierto. Pero además de los motivos recurrentes de variedad de culturas originarias (una geometría ceñida al formato general, que nos remite claramente a huacos y a otros cerámicos), juega lo suyo el formato en sí mismo; me refiero a que en lugar de material presentado en recuadros, lo que tenemos aquí ante nosotros es un conjunto de complejos circulares. Circunferencias que contienen figuras de gran expresividad.
 
 
¿Pero en qué medida nos lleva esto, a abordar el asunto lejos o, simplemente, fuera del indigenismo?
Si partimos de que este pretende, ante todo, la atención y el entendimiento de culturas originarias a fin de establecer comunicación entre estas y otra, que al caso las acoge, y que, por tanto, procura resolver problemas de confrontación entre poblaciones indígenas y las de la nación a que, por razón de circunstancias, se ven integradas, pues habremos de admitir que, al margen de las motivaciones particulares del artista, su obra contribuye con la causa.
 
Se trata, claro, del producto de una diálogo cultural. No como respuesta a un entorno, atendiendo a una u otra condición, sino por el afán de dar con un producto de la experimentación misma con las formas.
 
 
Lo que nos lleva de lleno al asunto de la diferencia entre el obra de arte o invento y el simple producto del trabajo artesanal en serie.
 
Los grabados en xilografía suelen ser hechos directamente en madera, sin moldes, de modo que se pasa del boceto o del plan a atacar el material. El artista depende en buena medida, no solo de su destreza, de su pulso, sino de su intuición, sobre todo encaso se aventure a modificaciones, cambios inspirados directamente en la tabla, a veces inspirados por la veta.
De manera que en lugar de tener al artista como un médium, se nos presenta más bien como una especie de interlocutor bastante más consciente, procurando transmitir un mensaje preexistente a través de su propia voz. Ya que esta misma voz se modula a través de la influencia, vemos cómo el artista, en este caso Camino, tributa a sus referentes de modo muy personal.
 
 
Forma parte de esa esencia transmisible, la geometría. ¿En qué medida la precisión geométrica constituye una clave significativa a la hora de trabajar el material? La obra denota, en todo caso, por su carácter abstracto, una sustracción lógica de formas y proporciones que vemos repetidas en la naturaleza. En efecto, admiramos la geometría en la naturaleza, como si esta imitara nuestras invenciones abstractas, y no al revés. La forma geométrica, de hecho es resultado de una operación al margen de la realidad tangible. La invención del juego de secantes es indistinguible del pensamiento mismo, por detrás del lenguaje verbal, ante la imagen.
Como ha sido señalado varias veces, con especial claridad por parte de Piaget y Levi-Strauss, no es descabellado referir diversas expresiones culturales primitivas como manifestaciones correspondientes a diversos grados de sofisticación, al caso limitadas, de la visión del mundo, como un símil de nuestra niñez.
Convendría, al caso, atender la diferencia entre inscribir y circunscribir ideas.
 
El grabado es una forma diferente, digamos, de traspasar el dibujo; es, de hecho, una técnica de reproducción, lo que conlleva simplificar aún más las figuras. Pero no por capricho, sino por el camino que describes, aparte la textura.
En este caso, la simplicidad no necesariamente responde a la técnica que utiliza, sino a la naturaleza misma de la serie. Con estas xilografías, el carácter de esa visión sencilla, más abstracta, luce un carácter considerable.
La forma perdura en la propia invención, como un nuevo molde. Estamos más ante un diseñador. Se trata del paso de lo artesanal al verdadero arte.
 
 
Y conviene recordar que solo recientemente hablamos de diseñadores. Antes se consideraba a todos simplemente artistas.
Antes, muchas de las obras eran por encargo.
 
Los artesanos prehispánicos trabajaban dentro de una cultura, por tanto sus dibujos debían cumplir funciones propias del diseño, a través del ingenio.
El caso de Julio es más personal, sin duda. Pero en su época no deja de tratarse de una técnica reproductiva. y este es el punto: ser artista sin dejar de artesano, a través del propio oficio.
 
En un dibujo el artista puede estar bastante seguro de cuándo acaba su trabajo. Con el tacto de la madera, no. De hecho, uno ve sometida buena parte de su labor a los elementos con los que trabaja. En negativo, el grabado puede lucir bastante bien, pero a la hora final, es el grabado el que habla por sí mismo. Como con la cocción de la cerámica.
 
 
Camino hace efectivo el diseño, la forma. Realiza la visión. Y emplea la textura, el material para agregar carácter a su visión, de este modo la completa.
 
Actualmente se relaciona la simplificación, de por sí, al diseño gráfico. La eficacia de la forma.
Aquí, claramente, vemos desmentida la verdad de tal perspectiva. Termina aprovechando su medio para exponer la elocuencia de su lenguaje, el de la propia imagen. En este sentido, la abstracción constituye el alma del que la fotografía, por ejemplo, es incapaz.
El trabajo más figurativo de Julio es notable, paradójicamente, juega por medio de él con el Pop Art.
 
 
Y se trata, a fin de cuentas, de un trabajo conceptual.
Si uno no ve la secuencia completa de grabados, entiende mucho mejor la evolución que tiende hacia la abstracción.
 
Acaso se trata más bien del desarrollo mismo del concepto. Cuya definición vendría a componer la materia del diálogo al margen del lenguaje plástico.
El detalle en la representación cede paso a la forma o, más bien, esta aflora con singular fuerza, y cuán significativo es esto, como impresión de la labor artesanal.
 
 
No me gusta mucho la palabra inspiración, pero ciertamente, el aprendizaje de estas referencias, lo motiva a uno llenándolo de nuevos aires. Se trata de un aliento que desafía, tienta. Sí, es especialmente tentador.
 
 

 

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