Luego entonces: Tres poemas de Una esquirla basta, de Rodrigo Luque

El mismo río dos veces
 
Sé del fracaso del poema
como sé que vivo
cual ríos que saben desembocar
solo en más ríos
y amo esta desgracia
como amo que la vida sea
igual a la muerte
pero distinta.
 
Sé que la noche está preñada
de algún poema honesto
                                                             y palpita
acarreando la sangre en nuestras venas
hacia afuera
sin parir jamás.
 
Por ello hemos de llover a cántaros
por esta vida
entre el follaje
con la muerte siempre en las pupilas.
Después no quedará más por hacer
hermanos, conciencias y rizomas
¿No lo ven? Ya es ahora.
Y con justicia se ha ofrendado
tanta vida para esto
con justicia hoy podemos respirar
tocar, gesticular, desenvainar
el verbo con vehemencia
inútilmente
para poder dormir
para poder mirar por la ventana
y constatar, de reojo
el instante.

¿Dónde estaban las sombras?: Poesía de Eleonora Finkelstein

 
 
LECCIÓN DE ANATOMÍA
 
Esta es la Escuela de Medicina.
Esta es la materia del cuerpo.
Más allá, el horizonte, el bisturí.
Más acá, el corazón, la cabeza.
Hay que tener cuidado,
que no les tiemble el pulso.
 
Los ojos vuelan en carne viva.
¿Cómo van a saber si morirse
es el comienzo de la muerte?
Los ojos entienden todo a su manera.
 
Que no les tiemble el pulso, por favor,
aprendices de mala muerte
Esta es una mirada peligrosa.
De filo.
Pone bajo amenaza
los huesos, el pelo, las uñas
la piel y la mala conciencia.
 
Y puede llegar todavía más lejos:
hasta la parte gris,
donde tenemos a Dios
o a la idea de Dios,
que hay quienes dicen
es la misma cosa.
Quién sabe.
 

(Imagen: Juan Pablo Torres Muñiz)

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