Poemas al azar III: Una pequeña antología de poetas norteamericanos

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza

  

 
De John Ashbery:
 
 
Algunos árboles
 
Son tan asombrosos: cada uno
Juntándose al vecino, como si el lenguaje
Aún fuera una representación
Pactada por el azar
 
Hallarnos así de lejos del mundo
Esta mañana, sin desacuerdo con él,
Tú y yo somos
De pronto lo que los árboles tratan
 
De contarnos que somos:
Que su simple estar ahí
Significa algo; que pronto
Nos tocaremos, amaremos, hablaremos.
 
Y contentos de no haber inventado
Nada decoroso, estamos cercados;
Un silencio ya colmado de ruido
Una tela en la que aparece un
 
Coro de sonrisas, una mañana invernal.
Puestos en alelante luz, moviéndose,
Nuestros días se visten de tal reticencia
Que estos énfasis parecen su defensa
 
 
Some trees
 
These are amazing: each 
Joining a neighbor, as though speech 
Were a still performance. 
Arranging by chance
 
To meet as far this morning 
From the world as agreeing 
With it, you and I 
Are suddenly what the trees try
 
To tell us we are: 
That their merely being there 
Means something; that soon 
We may touch, love, explain.
 
And glad not to have invented 
Such comeliness, we are surrounded: 
A silence already filled with noises, 
A canvas on which emerges
 
A chorus of smiles, a winter morning. 
Placed in a puzzling light, and moving, 
Our days put on such reticence 
These accents seem their own defense.
 

Miche Pierson

 

Continuar leyendo

Labrando, una voz: Adelanto de Decir Umbral (Extravío), novela de Roberto Zeballos Rebaza


[ 1,999 ]
 

 

 

Me desperté junto al mar, en un lugar desconocido. La niebla de la madrugada se había disipado y del cielo emanaba una blancura resplandeciente, a la que sólo desafiaba, en el lejano horizonte, una tímida franja de luz anaranjada preconizando la próxima plenitud del día.
Bajo aquella efímera iluminación el agua del mar parecía como de una consistencia lechosa, de una suavidad casi espectral, y la arena de la playa, tersa y compacta, daba la impresión de no haber sido nunca perturbada.
Estuve contemplando largo rato aquel panorama, desde mi asiento en el ómnibus en el que viajaba a lo largo de la playa, hasta que finalmente desapareció. ¿Cuál era aquel lugar, aquella desierta playa sin nombre y aparentemente resguardada del contacto con los hombres? Nadie parecía saber o querer informarme, debido quizá a la propia inexactitud de mis descripciones.
 

 

Continuar leyendo

Poemas al azar II: Una pequeña antología de poetas norteamericanos

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza
 
 
De Philip Levine:
 
 
No se ha ido
 
Alguien entra en tu vida
un día que ya no más
recuerdas. Pasan los años,
y se vuelve la madre que
nunca tuviste, la hermana
fumando antes del desayuno,
la primera amistad. Echada
en el raído sofá al calor
del estío, comparte contigo una
temporada de béisbol. A los
doce te explica el mundo,
cómo la gente era vendida allá
abajo en el río, cómo alguien
siempre trajinará y se gastará
hasta la médula estos huesos,
músculos y tendones. Ella te
contará por qué tu hermano de
dieciséis precisa de dos camisas
al día y cómo crecerá para mandar,
ella, la que nunca hará eso, explica
y te bendice con una mano al
alisar tu cabello. Un día
se ha ido, pasó de los cuarenta y
se ha enamorado otra vez,
y el amor se la ha llevado
junto a un hombre con una pierna
y ningún futuro. Una postal
de California y luego solo ya
un silencio permanente.
El planchador queda a la espera
en el rincón, los gastados y oscuros
zapatos devueltos con una patada
al clóset, su amarillenta bata
se aja en el respaldo de la silla
hasta que tu madre, maldiciendo
la hace retazos y basura.
Vas a buscar y la encontrarás
en las mandíbulas largas de otras
mujeres, en los ojos endurecidos
que pueden brillar sin esperanza,
la volverás a hallar una vez
y otra porque con las dos
manos abiertas, con una voz
que nada dice, con una
nueva sonrisa para cada
nueva pérdida, te mostrará
un mundo por el que ella moriría.
 

Hego Goevert

 

Continuar leyendo