Bienvenidos, pecadores: Tres poemas de Mary Karr

Selección y traducción de: Roberto Zeballos Rebaza
 
Réquiem de año nuevo
 
En este negro primer día del año nació
     papá hay que ver 
estos ochenta y seis años atrás quien ahora
     no respira ni ocupa 
masa corporal alguna hace ya diez pero  
     todavía no me acostumbro.
Mi mente puede darle forma en esta silla
     a él que ninguna silla sostiene.
Cada año en esta noche al borde de una nueva
     circunferencia me paro y miro 
hacia él, las carreteras se llenan de borrachos,
     y a papá que se emborrachó hasta 
el fin no se le halla. Papá, estoy a mitad de camino
     de la muerte yo también. El milenio 
se me acerca, y el niño que llevo dentro quien 
     lleva tu fuego en sus miembros
sigue mi estela. ¿Por qué no puedes renacer ya
     grande para mí? Si alzo mis brazos 
aquí en la oscuridad, ¿por qué no puedes 
     agacharte y levantarme?    
Esta pesada carcasa que obtuve de la tuya es 
     tutelaje de amor, pero cada año
si bien una ranura más vieja aún no puedo ni 
     alcanzarte ni escapar 
de la monolítica sombra que dejaste. 
 

Henry Moore

 

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Figura de dos cabezas (Una trilogía): Poesía de Alejandro Tarrab

De Litane (2006)
 
 
preguntas esenciales hacia la propia familia 
 
la elasticidad es un modo de salvarse
no lo preví así salté como una bailarina de teatro tour en l’air salté con toda mi familia por los aires los bailarines son atletas de dios pisamos lo inmaculado de cielos de esta ciudad dando dentelladas como fugas de algo eléctrico como demonios ágiles de luz serpenteamos por todo lo profundo no sospechamos entonces cómo se torcería al volver
el llanto para todos
 
imagínese una pintura cortada en pedazos 
pequeños casi monocromáticos a los que luego se usa como piezas de un rompecabezas incluso si una pieza no es monocromática no debería indicar ninguna forma espacial sino que debería aparecer como una mancha de color plana sólo junto con las otras piezas se vuelve un pedazo de cielo azul una sombra un brillo transparente u opaco ¿nos muestran las piezas individuales los auténticos colores 
las partes de la pintura? (wittgenstein)
 

Pavel Tchelitchew

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Espíritu redimido: Poemas de Emily Dickinson traducidos por Daniel Martínez

Selección y traducción de Daniel Martínez Lira
 
1587
 
Comió y bebió de las Palabras —
Su Espíritu creció robusto —
No supo más de su pobreza
Ni del Polvo de sus huesos —
 
Bailó en los Días sombríos
Y las Alas que Heredó,
Un Libro — ¡Cuánta Libertad
La de un espíritu redimido! —
 
 
1587
 
He ate and drank the precious Words —
His Spirit grew robust —
He knew no more that he was poor,
Nor that his frame was Dust —
 
He danced along the dingy Days
And this Bequest of Wings
Was but a Book — What Liberty
A loosened spirit brings —
 

Sasa Gyoker

 

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Asertos, testimonios: Poesía de Ezequiel Zaidenwerg

 
 
La lírica está muerta
 
             se quedó
varada en un remanso hipnótico del sueño,
mientras que más allá del coágulo final de la conciencia,
en torno al lecho con dosel de plata,
junto a la cama pobre de madera y espina,
se reunían los deudos,
  aguardando el instante de iniciar
la sucesión.
              Con todos los sentidos humanos agotados,
la cápsula de viento que tenía su espíritu
se alzó rumbo a las auras, desleída en una racha
centrífuga de luz, igual que Elías en la tempestad, arrebatado
sobre un carro de fuego.
                                      Y aunque murió la vida,
no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas,
ni surgió un Eliseo como sucesor.
                                           Ajenos al prodigio,
en contubernio, se llevaron el cadáver
y vino un impostor para dictar un testamento espurio,
que se arropó con sus cobijas, tibias
todavía.
          La lírica
está muerta. “De muerte natural”,
según manifestaron a través de un portavoz,
“tras batallar durante largos años
contra una cruel enfermedad”.
    (Fin del comunicado).
“Con profundo
pesar, sus hijos y sus hijas,
sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo
participan de su fallecimiento
y ruegan una oración en su memoria”.
                                                                  Está muerta,
la lírica. Hace ya siglo y medio,
y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos
–aún no peinan canas y caminan erectos, sin ayuda de nadie–,
recién ahora el expediente
(LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO),
tras mil y una ofensivas judiciales,
tiene sentencia firme, y es posible dar curso
a la liquidación definitiva del acervo hereditario:
                                          PROPIEDADES OFRECIDAS:
Gran oportunidad. Se vende torre. Únicamente en block.
Importantes detalles en marfil sobre fachada.
Destino: comercial o dependencias estatales.
A reciclar. Sin baños ni aberturas.
Gran profusión de espejos.

Poemas al azar III: Una pequeña antología de poetas norteamericanos

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza

  

 
De John Ashbery:
 
 
Algunos árboles
 
Son tan asombrosos: cada uno
Juntándose al vecino, como si el lenguaje
Aún fuera una representación
Pactada por el azar
 
Hallarnos así de lejos del mundo
Esta mañana, sin desacuerdo con él,
Tú y yo somos
De pronto lo que los árboles tratan
 
De contarnos que somos:
Que su simple estar ahí
Significa algo; que pronto
Nos tocaremos, amaremos, hablaremos.
 
Y contentos de no haber inventado
Nada decoroso, estamos cercados;
Un silencio ya colmado de ruido
Una tela en la que aparece un
 
Coro de sonrisas, una mañana invernal.
Puestos en alelante luz, moviéndose,
Nuestros días se visten de tal reticencia
Que estos énfasis parecen su defensa
 
 
Some trees
 
These are amazing: each 
Joining a neighbor, as though speech 
Were a still performance. 
Arranging by chance
 
To meet as far this morning 
From the world as agreeing 
With it, you and I 
Are suddenly what the trees try
 
To tell us we are: 
That their merely being there 
Means something; that soon 
We may touch, love, explain.
 
And glad not to have invented 
Such comeliness, we are surrounded: 
A silence already filled with noises, 
A canvas on which emerges
 
A chorus of smiles, a winter morning. 
Placed in a puzzling light, and moving, 
Our days put on such reticence 
These accents seem their own defense.
 

Miche Pierson

 

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Poemas al azar II: Una pequeña antología de poetas norteamericanos

Selección y traducción: Roberto Zeballos Rebaza
 
 
De Philip Levine:
 
 
No se ha ido
 
Alguien entra en tu vida
un día que ya no más
recuerdas. Pasan los años,
y se vuelve la madre que
nunca tuviste, la hermana
fumando antes del desayuno,
la primera amistad. Echada
en el raído sofá al calor
del estío, comparte contigo una
temporada de béisbol. A los
doce te explica el mundo,
cómo la gente era vendida allá
abajo en el río, cómo alguien
siempre trajinará y se gastará
hasta la médula estos huesos,
músculos y tendones. Ella te
contará por qué tu hermano de
dieciséis precisa de dos camisas
al día y cómo crecerá para mandar,
ella, la que nunca hará eso, explica
y te bendice con una mano al
alisar tu cabello. Un día
se ha ido, pasó de los cuarenta y
se ha enamorado otra vez,
y el amor se la ha llevado
junto a un hombre con una pierna
y ningún futuro. Una postal
de California y luego solo ya
un silencio permanente.
El planchador queda a la espera
en el rincón, los gastados y oscuros
zapatos devueltos con una patada
al clóset, su amarillenta bata
se aja en el respaldo de la silla
hasta que tu madre, maldiciendo
la hace retazos y basura.
Vas a buscar y la encontrarás
en las mandíbulas largas de otras
mujeres, en los ojos endurecidos
que pueden brillar sin esperanza,
la volverás a hallar una vez
y otra porque con las dos
manos abiertas, con una voz
que nada dice, con una
nueva sonrisa para cada
nueva pérdida, te mostrará
un mundo por el que ella moriría.
 

Hego Goevert

 

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