Y lares a través: Cuatro poemas de Kurdistán, de Juan José Rodinás

Raíz du Bouchet (un árbol invisible)
 
Algodón madre:
la foto de mi cabeza oscura
y una lámpara que acumula vacío tras mis ojos.
 
Como arrojar la mano y esconder la piedra.
Un aeropuerto para salir del mundo.
Un mundo para salir de mí.
 
Este lugar donde escribo una cápsula:
hotel de mis heridas y un vaso de carburo.
 
Doblo mis manos y las guardo baja la piedra negra
y el corazón del caballo que me mira dormir desde pequeño.
 
Alguien es la melena de un hombre arrodillado,
un rostro en mi casa de niño que dice a la hormiga del pasto,
“transita, Mi Señor: el universo alcanza para ambos”.
 
Alguien. Algo.
Amarillo sin dónde,
                   carretera sin rostro,
retorna corazón-cabeza a donde no perteneces:
sé que alguien, lejos de mí, te espera.
 
 

Blind Dance, de Serenella Dodi

 

Ventriloquía: Arbitrariedades a partir del videoclip de Hole in ocean, de DyE

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

 

Ochenta millones de vistas a un videoclip de un músico con muchísimos menos discos vendidos que, por ejemplo, Daft Punk. Tremenda cifra.
Fantasy es el sencillo para el cual fue hecha la correspondiente producción animada. Pero se trata de una pieza en la que de por sí apenas y vale la pena detenerse. El impulso nada más podría venir erradamente del ruido de las imágenes que la acompañan…, y de estas sí que podría decirse algo. (Lo cierto es que el Pulp pega, sobre todo cuando, digamos, sorprende por el cambio de formato o, mejor aún, como en este caso, de ámbito.)
Del fenómeno provocado por Fantasy– suficiente. Basta con que alguien se anime a verlo y haga mayor la cifra aquella.
Estas notas se deben a otra curiosidad: Hole in ocean.

 

 

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De silencio elocuente: Sobre la obra reunida de Mario Bellatin

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

En el lenguaje escrito, como con el elemento o materia prima que corresponden a la música, la pintura o cualquier otro arte, se conjugan permanentemente, de una parte, la expresión misma del artista a través de la nota, el trazo, el volumen logrado y, de otra, aquello que no se tocó  o se convirtió intencionalmente en fondo: el silencio, el espacio basto, la masa muda. En este juego de complementos, el balance logrado, se revela el talento del artista; y se abre para el espectador, oyente, lector, la posibilidad de penetrar en el misterio de su propuesta: su cuestionamiento; a menudo también, su provocación.

 

(Estas notas corresponden a la lectura de su Obra Reunida y Obra Reunida 2, ambas a cargo de Alfaguara.)

Instantes – el fuego: Diálogo con Florence Rivières

Con: Juan Pablo Torres Muñiz

  

Reconocer en diferentes imágenes, de hecho, cierta variedad de personas, máscaras distintas; – consistente cada carácter.
La pretensión es expresa. Un encanto por el que a la captura corresponde un lapso de tiempo mayor – en que ella misma, Florence, configura – la escena. Se tienta – una historia. Que hierve desde el mismo par de ojos, su boca, el gesto.
Así, el interés de conversar con ella radica en esa intensidad conque al plantear las situaciones, y por ende, la cuestión posible a través de ellas, determina el carácter no solo de su participación, si no el del trabajo completo.
Atrae, y provoca a preguntar: ¿Solo pose…?

 

 

… With Charlie Foster

 

 
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Frutos de la noche: Provocaciones de Mark Ryden

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

El árbol de la vida, El árbol de la ciencia… El pecado. Y el ideal,  paraíso perdido. Luego, la promesa de la nueva tierra. Para el pueblo elegido.
¿Qué pueblo? ¿O cuáles, y cuándo – cada cual? Al cabo, ¿cuál de las versiones de la misma promesa, y qué interpretación?
Ante la ausencia de una auténtica tradición de qué preciarse, – tentar la creación de una, sobre sangre, sobre memoria ahogada. – Trabajar. Errar, y volver a levantarse. Quizá sobre la idea de otro, bendiciendo con su sudor la propia frente. Porque sin pasado ilustre, sin un pueblo a la espera, sin quién que defraudar, la apuesta va por todo: tan poco. Coraje, como eslogan. Grabar en caracteres gigantes que, por fuerza del credo (en su eficacia material), por tenacidad, es posible para el nuevo hombre desdeñar finalmente la vieja estirpe.
Por supuesto se trata luego de enarbolar la bandera del sueño, como evidencia de que sí – es posible.
El cine habrá de ser la palestra, aunque no lo dijeran las escrituras…
En efecto, no hay retorno tras haber probado del fruto prohibido: de la duda, la curiosidad y la ambición… Sólo queda, según común acuerdo de las masas, “progresar”, triunfar en el artificio: reproducción de la dicha en el modelo regular, popular.


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