De lo ideal y lo fértil: Reflexiones a partir de una lectura de T. Szasz, en el ámbito de la educación

Por Juan Pablo Torres Muñiz
 
A la muerte de Szasz, parte de la academia psicoanalítica suspiró con culpable alivio: era el adiós a uno de sus críticos más duros. Por otro lado, muchos, dentro y fuera del mismo círculo, lamentaron su partida: las observaciones de Thomas daban lugar, frecuentemente, a fértiles debates.
La aguda, aunque muy discutible observación del Dr. Szasz, al empleo del término enfermedad mental en el ámbito de la Psiquiatría, resulta aprovechable para contemplar la posibilidad de su aplicación por analogía en ámbitos como el de la Educación. En este se da, de hecho con cierta frecuencia, una suerte de tipificación en exceso específica de ciertos extremos considerados perniciosos, así como una idealización parcializada de otras conductas bajo el sesgo de un credo, de una ideología o, sin más, del aliento de una época.
Szasz plantea que el término enfermedad mental ha dejado de servir como referente válido para la constitución de una disciplina, cuya buena intención, finalmente, también pone en entredicho; asimismo, plantea que el mismo término ha venido a reemplazar, con fines egoístas, al mito, antes común, de la brujería y otros similares, dando lugar a prácticas arbitrarias de consecuencias lamentables.
Transitemos: ¿Existe de veras una educación apropiada, óptima, ideal? Y, por cierto, ¿equivalen lo mismo, estas tres calificaciones? ¿Qué determina, en todo caso, si una conducta se encuentra objetivamente fuera de lo esperado como fruto del proceso de aprendizaje, y cómo garantizamos que este criterio sea justo, pertinente, útil más allá de un contexto puntual?

 

 

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Contrastes, caídas: Sobre el videoclip de Alright, de Kendrick Lamar

Por Luisa Deguile y Joaquín Butrón


Divide. Corta o rompe, fractura… Son requerimientos para el supuesto ejercicio del poder en sociedad. Porque este es siempre relativo; implica siempre a un poderoso, de una parte, y afectados, de otra. A fin de cuentas el poder es la capacidad de alterar un estado o el ritmo u orden de un proceso…

Muchos confunden poder con fuerza. Lo primero existe solo en cuanto potencia, mientras que lo segundo, solo con la acción o la omisión; con el auténtico ejercicio. El primero refiere a la competitividad; lo segundo, a la competencia.
Joaquín aguza la vista y, por su parte, dispara…

 
Desde el principio: Oakland. Se ve duro. En gris, luce impresionante; tal vez no bien, que es distinto. Luego, un par de gritos, y a continuación, silencio. De manera que estamos ante varios contrastes, uno seguido de otro: Lucifer y la cruz: policías y delincuentes. Blanco, negro, blanco, negro…

 

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