Consciencia de la forma: Sobre ciertos reduccionismos en torno a la persona humana

Por Guillermo Cóbena

 

Para C.

   

Es fácil dar por sentado que las comodidades de que gozamos al presente forman parte estable de la vida de todos, que corresponden, sin más, a la cultura, que por sobre dichas comodidades, sin alterarlas, es posible cambiar drásticamente el sistema que permite su normal funcionamiento. A menudo damos por supuesto que nuestra posición, la de los seres humanos respecto del resto de la naturaleza, apenas y guarda relación con ella, que tiene de alguna forma vida propia, al margen, por ejemplo, de la evolución. Y se supone que la evolución humana depende directamente de la tecnología; por tanto, del lenguaje. Digamos que desde tal perspectiva los medios son tomados claramente como fines: definen, según muchos creen, al propio ser humano, y a la persona.

¿En qué medida la humanidad requiere realmente un tratamiento distinto del que se da a otras especies? ¿Es posible entender y, ni qué decir luego, atender debidamente a la persona humana si se la tiene como parte de una especie, nada más? ¿En qué consisten las diferencias que justifican la clara distinción de trato?

 

 

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(Auto)compasión: Sobre el videoclip de Gold, de Chet Faker

Por Guillermo Cóbena
 
La marcha. El compás se abre paso y da pie a la idea de camino, como sendero único. La única forma. Se trata, entonces, de una versión de la historia personal como destino: una visión con la que, acaso, se pretende explicar todo. Justificación…
Hay quienes construyen su vida como el probable guión de una historia; procuran, por tanto, que esta sea entretenida, pero mejor aún si resulta espectacular, así permite pasar por alto los más absurdos saltos, lo incongruente. Cada que se dan a contar de su vida, más todavía cuando dan explicaciones de sus problemas, superados o no, convierten a quienes los rodean en –interesantes– personajes secundarios (como si promovieran, de paso, el casting con su interlocutor).
Bajo la dirección de Hiro Murai, el videoclip de Gold, canción de Chet Faker, nos enfrenta a la farsa de las verdades resolutorias, los manifiestos con los que a menudo se pretende convencer al otro de que se halla ante una víctima…
 

 

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Del otro lado, siempre: Sobre la propuesta de Luca Galavotti

Por Guillermo Cóbena
 
Suele decirse que el éxito con una fotografía depende del dominio de la luz. Saber dar con la luz más apropiada para la imagen; más precisamente, con la luz que efectivamente hace de la imagen significativa; saber intervenir en sus efectos para lograr el mejor ajuste posible, según la visión que se tiene de ella.
Así, la labor artística fotográfica empieza como una búsqueda, un tanteo, y torna, luego, en la realización misma de la visualización del artista a partir de sus capturas: el procesamiento de la imagen ha de resultar en la concreción aproximada del significado de la cita entre objeto-lugar y momento. Uno sabe que la imagen es la esperada, cuando una vez revelada y/o editada, confirma la pregunta a que nos indujo, de forma más o menos precaria, con el primer encuadre, antes, y como motivo mismo del disparo.
¿En qué medida las imágenes refieren, en conjunto, al carácter de una búsqueda en particular?
¿Y qué hay del trabajo de Luca?
 

Lumbre: Sobre la novela Los simuladores, de V.S. Naipaul

Por Guillermo Cóbena
 
En la tierra, las raíces; una base. Las ilusiones, arriba, en el cielo. No hay camino ascendente; lo que hay es casi siempre espacio abierto aquí abajo, senderos que puede uno seguir, convencido incluso de que avanza.
El abandono de la tierra natal implica como tal, la marcha en pos de algún ideal, por difuso que este sea; de elevados objetivos, suele decirse. Alzar vuelo. No por azar la ambición es corrientemente representada en aves de presa. Sin embargo, solemos encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo después de haber caído un buen par de veces del andamiaje de la ilusión, cuando empezamos de veras a hacer camino, a rastras o a pie, de lado la idea de adelantar a los demás.
Naipaul se ocupa, entre otros, de este asunto en Los simuladores, quizá la más agria de sus novelas.

Claroscuros: Diálogo con René Stuardo

Con Guillermo Cóbena


Paisajes que se abren, paisajes que se cierran…

Seguir a René implica reconocer, entre otras cosas, que a menudo solo es posible ver, reconocer viva una imagen, en lucha contra la luz, proyectando con las luces propias, también, las sombras de nuestro entendimiento. Revelamos así los propios límites.
Si la realidad se compone de algún modo es gracias a los contornos; a estos se deben las formas. La marca de nuestros contenidos es la sombra. Como de la memoria, no las voces, sino los ecos…

Ecos; no los he escuchado hasta ahora.

Yo trabajo de esta forma: visualizo imágenes. Con frecuencia salgo también y busco casas antiguas desocupadas. O simplemente, por intuición, al viajar –lo he hecho bastante por el sur y el norte–,  me llama la atención la arquitectura antigua de ciertas casas. Y cosas que a nadie más interesan.
El silencio de un lugar me atrae. Da miedo. Se siente cada cosa… Y esto tiene algo que me gusta.
El vértice de una ventana, forma; o el color…

  

Distorsiones variables: Asomo al legado de Ricardo Piglia

Por Victoria Viola y Guillermo Cóbena


Llueve, arrecia, pero escampa a la noche, sin dar paso a ningún tono cálido.

Verano del sur determinado por la cordillera…

 
Este señor que nos enseñó a todos…
Ricardo se no fue luego de una larga enfermedad…
Tanta tristeza, porque hacía apenas unos días el enorme Andrés Rivera, también había fallecido.
 
(Victoria conoció a Piglia en aulas. Victoria Viola. Completaba entonces  su formación como artista plástica.
Contemplo ahora sus capturas. Espejos irregulares. Como referir a la realidad cambiante tentando sostener, al vaivén del viento, una suerte de reflejo momentáneo. Doble paradoja.)