Lumbre: Sobre la novela Los simuladores, de V.S. Naipaul

Por Guillermo Cóbena
 
En la tierra, las raíces; una base. Las ilusiones, arriba, en el cielo. No hay camino ascendente; lo que hay es casi siempre espacio abierto aquí abajo, senderos que se abren y que puede uno seguir, convencido, incluso, de que avanza.
El abandono de la tierra natal implica como tal, la marcha en pos de algún ideal, por difuso que este sea; de elevados objetivos, suele decirse. Alzar vuelo. No por azar la ambición es corrientemente representada en aves de presa. Nuestro verdadero lugar en el mundo, sin embargo, lo encontramos a menudo después de haber caído un buen par de veces del andamiaje de la ilusión, cuando empezamos de veras a hacer camino, a rastras o a pie, dejada de lado la idea de adelantar a otros.
Naipaul se ocupa, entre otros, de este asunto en Los simuladores, quizá la más agria de sus novelas.

Claroscuros: Diálogo con René Stuardo

Con Guillermo Cóbena


Paisajes que se abren, paisajes que se cierran…

Seguir a René implica reconocer, entre otras cosas, que a menudo solo es posible ver, reconocer viva una imagen, en lucha contra la luz, proyectando con las luces propias, también, las sombras de nuestro entendimiento. Revelamos así los propios límites.
Si la realidad se compone de algún modo es gracias a los contornos; a estos se deben las formas. La marca de nuestros contenidos es la sombra. Como de la memoria, no las voces, sino los ecos…

Ecos; no los he escuchado hasta ahora.

Yo trabajo de esta forma: visualizo imágenes. Con frecuencia salgo también y busco casas antiguas desocupadas. O simplemente, por intuición, al viajar –lo he hecho bastante por el sur y el norte–,  me llama la atención la arquitectura antigua de ciertas casas. Y cosas que a nadie más interesan.
El silencio de un lugar me atrae. Da miedo. Se siente cada cosa… Y esto tiene algo que me gusta.
El vértice de una ventana, forma; o el color…

  

Distorsiones variables: Asomo al legado de Ricardo Piglia

Por Victoria Viola y Guillermo Cóbena


Llueve, arrecia, pero escampa a la noche, sin dar paso a ningún tono cálido.

Verano del sur determinado por la cordillera…

 
Este señor que nos enseñó a todos…
Ricardo se no fue luego de una larga enfermedad…
Tanta tristeza, porque hacía apenas unos días el enorme Andrés Rivera, también había fallecido.
 
(Victoria conoció a Piglia en aulas. Victoria Viola. Completaba entonces  su formación como artista plástica.
Contemplo ahora sus capturas. Espejos irregulares. Como referir a la realidad cambiante tentando sostener, al vaivén del viento, una suerte de reflejo momentáneo. Doble paradoja.)
 

Esa extraña danza en pos: Diálogo con Ginebra Siddal

Con Guillermo Cóbena



Serenidad. Encajes, sombras de la arboleda, un poco más allá. De algún modo, viene bien decir que todo hace juego.
El tono con que dice intentaré. Y luego da paso a eso que también en silencios, se refleja en sus ojos. Sencilla.

El paseo abre su sendero, las sombras decoran. Es un placer.
 
Cada que recorro un museo, o recorro una biblioteca jugando a deslizar mis dedos por los cantos de los libros o escucho la melodía de un piano…, las voces de fantasmas dentro de la cabeza. En ocasiones, discuten, tan fuerte todos a la vez, que tiemblo. Pero al rato se calman y me susurran… dentro de la boca, dentro de mis ojos y hacen eco contra mis costillas.
 
Ginebra Siddal…
 
 

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Consciencia del dolor, y la culpa: Sobre los videoclips de Tool

Por David Kattán y Guillermo Cóbena

  

Ecléctica, compleja –no complicada, simplemente–, agresiva, efectivamente provocadora, la propuesta musical de Tool es de sobra elocuente por sí misma; la banda, además, la ha acompañado desde el principio con una considerable producción de imagen. Es respecto a esta, específicamente en cuanto a los videoclips, que nos reunimos David y yo a conversar esta vez.

 

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