Atrevida música: Sobre la propuesta de Hollie Fernando

Por: Luisa Deguile

 

Un vistazo podría llevar, quizá, a confusión: destacar el trabajo de Hollie Fernando como parte de una corriente de luces tenues y tonos coquetos por la que hoy tantos transitan en plan de seductores, delicada psicalipsis de moda. Se trata en realidad de algo más.
Claridad. Y música ligera. La luz suave resulta en serena afirmación; sus brillos tienen más que ver con el voraz afán de una juventud inconforme que con cualquier tipo de complacencia. Nada superficial, y aunque suene un poco a etiqueta de cosméticos, cabe decir de la propuesta: honda, atrevida.

 

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A un lado el ruido: Sobre Las chicas, novela de Emma Cline

Por: Guillermo Cóbena

 

Hay primeras novelas de jóvenes autores, sorprendentes. Y hay obras enormes. Llámalo sueño, Los reconocimientos, Los Buddenbrock rebosan madurez artística. También en Dientes blancos la juventud palpita, apuesta mayor: a todo o nada. En la suma, vaya que trascienden. Pero conviene recordar que estos son casos excepcionales. Cabe afirmarlo no por gratuito escepticismo, si no porque, en efecto, la riqueza de una obra, debida directamente a la fidelidad para con el valor auténtico de su sentido (en juego, la visión entera del autor), revela contenido y forma comprometidos en una entrega personal respecto, evidentemente, de lo que mejor sabe y/o conoce.
No hay edad que garantice del todo, ni el saber por sí mismo, ni el saber comunicarlo.

Finalmente, hay novelas como Las chicas, de Emma Cline, que resultarían sorprendentes si no se las anunciara a gritos como obras mayores.

 

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Sueños de urbe y realidad: Sobre la propuesta de Jeremy Mann

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

 

Relacionando caminos, destinos, al menos figurados. Experiencias. De viajes – también a través de lecturas. Al contraste con las imágenes, surgen las notas:

Finales, y principios:
Del tiempo y el río, novela mayor de Thomas Wolfe, concluye en una escena que coincide en sorprendente medida con otra, correspondiente por su parte al inicio de la igualmente notable, inmensa, Llámalo sueño, de Henry Roth. La vuelta en un caso, el primer arribo, en el otro. Tierra firme y atrás la bastedad del océano, una nueva oportunidad, siempre. De pronto (cosa de luz y rumores) nos encontramos también en una escena (o toma, acaso, por gracia del periscopio) de John Dos Passos…
 

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