Sueños y visiones: Sobre la propuesta de Rondal Partridge

Por Lena Marin

  

Inocencia: ausencia de culpa. Ingenuidad: ausencia de malicia.
La ingenuidad, al contrario de la lucidez, implica la carencia de una noción funcional del tiempo; permite concebir apenas estados, como estampas o, cuanto más, situaciones que se superponen a las de la realidad compleja y fluctuante. Al ingenuo, el pasado apenas le duele; el presente le sucede como síntoma de una vejez que asoma desde su interior sin que él mismo se percate de ello; el futuro, en consecuencia, se le ofrece, según ve, como garantía del cumplimiento de sus deseos.
Mezcla y confusión de fe y de esperanza. Y asoman los mitos: Una tierra prometida. Prosperidad. Éxito. El progreso según la receta de masas…
La obra del maestro Rondal Partridge –asistente, en su momento, de Dorothea Lange y Ansel Adams– nos cuestiona al respecto, hoy bastante más, quizá, que cuando fue expuesta por primera vez.
  

    Continuar leyendo

Contrastes al carbón: En torno a la propuesta de Johan Barrios

Por: Guillermo Cóbena

 

De silencios comunes surgen acaso las mismas preguntas.
Provoca pensar en la posibilidad de una auténtica compañía para hacer rumbo en ese vacío que se abre más y más allá, mientras operan además los mecanismos de auto justificación que al cabo –y siempre– traicionan. Provoca no quedarse solo, y mucho menos desplazarse así adentro de uno mismo, entre lestrigones y cíclopes*.

Comúnmente, las aventuras involucran una y otra alma, dos como mínimo; van de que cada cual por su lado, en determinado momento, estén a punto de perderse a sí mismas y entre sí, que se consuelen por separado en la supuesta belleza de las formas, a punto de olvidar, para finalmente reencontrarse…
Johan nos dice algo más de la soledad, del silencio, de la bruma.
 

Bocas cerradas: Sobre la propuesta de Jane Lewis

Por: Juan Pablo Torres Muñiz


La primera vista le basta para provocar cierto estupor; asombra con caer en cuenta: Se trata de frescos romanos; son Pompeya y Ostia. Más aún, brilla algo del Renacimiento. Pero, claro, todo hoy. Es necesario recomponerlo todo para, recién, confirmar la firma.

Jane Lewis asombra. Figuras y objetos que aparentemente no guardan ni podrían hallar relación entre sí, se encuentran –vivos– en juego, provocando una tensión que traspasa con facilidad el lienzo. Aprovecha en diversos sentidos la habitual disposición con que abordamos cuadros de las características que en general y a priori (debido al tono sobrio) aparenta.
 

Continuar leyendo