“Off the record”: Sobre El tiempo es un canalla, de Jennifer Egan

Por Mauricio Jarufe y Juan Pablo Torres Muñiz
 
Rock. Y el Rock Pop. En afán contrario, las manifestaciones musicales del Punk; aunque por medio de estas, se pretenda también llegar a la mayor cantidad posible de gente: golpear, arañar el corazón, siempre, aunque por  muy diversas causas, adolescente
Se supone, el Punk tienta una búsqueda menos cerebral, aunque no por ello menos profunda… Jennifer Egan no parece precisamente alguien con un discurso así de espontáneo. Pero Mauricio piensa, al parecer, distinto.

Esa música es parte de nuestra cultura. Marca incluso la historia.

Y, bueno, abundan muestras sobre el turbio mundo del espectáculo, de lo que se cuece tras bambalinas, pero también sobre los manejos de la industria, los tratos de todo tipo, y los sueños de veras, los inducidos… y las alucinaciones. No todas las obras merecen ser citadas como buenos ejemplos; en cuanto a filmes, Almost FamousInside Llewyn Davis y This is Spinal Tap; en cuanto a libros, Great Jones Street o, como curiosidad, con sus excesos, Autobiography, de Morrissey.
La novela de Jennifer Egan, creo, es caso aparte…
 

Dar cara, sentar cabeza: Sobre la propuesta de Mathew Fappani

Por Juan Pablo Torres Muñiz
 
Sujetos. Figuras. Modelos. La noción de individuo, el asunto de la identidad, puestos en cuestión mediante una composición inteligente mas, sobre todo, por la distorsión a partir de la cual, claramente, se da con violencia la cita, y anacrónicamente suscitase el fenómeno inventivo, al cual asistimos.
Aunque cabría suponer que Mathew Fappani nos insta a definir posición por medio, quizá, de alguno de aquellos términos en particular, la experiencia cobra su verdadera hondura en cuanto reconocemos que una elección a propósito, constituiría apenas un punto de partida y que el tiempo, así, empieza a dilatarse.
  

 
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En cuántas direcciones: Sobre la propuesta de Cecile Baldewyns

Por: Isabel Pérez Bacorelle y Juan Pablo Torres Muñiz


Apenas transcurren unos segundos. Isabel se vuelve; es que Cecile, en efecto, la toca:
 
Un silencio aparente… El ser que tienta transformarse en palabra a través del movimiento.
 
Por medio de nosotros…, si acaso el diálogo se completa.
 
Así es.
La artista plantea para este movimiento, o más bien para el desplazamiento de la visión provocadora, dos direcciones: Hacia adentro, al enfrentamiento, el abrazo de la emoción que se recoge sobre sí misma. Y hacia fuera, la huida, la ansiedad: ir más allá del instante para ser después. Vale decir, abstracción, huída.