Atrevida música: Sobre la propuesta de Hollie Fernando

Por: Luisa Deguile

 

Un vistazo podría llevar, quizá, a confusión: destacar el trabajo de Hollie Fernando como parte de una corriente de luces tenues y tonos coquetos por la que hoy tantos transitan en plan de seductores, delicada psicalipsis de moda. Se trata en realidad de algo más.
Claridad. Y música ligera. La luz suave resulta en serena afirmación; sus brillos tienen más que ver con el voraz afán de una juventud inconforme que con cualquier tipo de complacencia. Nada superficial, y aunque suene un poco a etiqueta de cosméticos, cabe decir de la propuesta: honda, atrevida.

 

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A un lado el ruido: Sobre Las chicas, novela de Emma Cline

Por: Guillermo Cóbena

 

Hay primeras novelas de jóvenes autores, sorprendentes. Y hay obras enormes. Llámalo sueño, Los reconocimientos, Los Buddenbrock rebosan madurez artística. También en Dientes blancos la juventud palpita, apuesta mayor: a todo o nada. En la suma, vaya que trascienden. Pero conviene recordar que estos son casos excepcionales. Cabe afirmarlo no por gratuito escepticismo, si no porque, en efecto, la riqueza de una obra, debida directamente a la fidelidad para con el valor auténtico de su sentido (en juego, la visión entera del autor), revela contenido y forma comprometidos en una entrega personal respecto, evidentemente, de lo que mejor sabe y/o conoce.
No hay edad que garantice del todo, ni el saber por sí mismo, ni el saber comunicarlo.

Finalmente, hay novelas como Las chicas, de Emma Cline, que resultarían sorprendentes si no se las anunciara a gritos como obras mayores.

 

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El vértigo y los ecos: Notas sobre la lectura de Los demonios, de Heimito Von Doderer

Por: Guillermo Cóbena

A veces, en efecto, conviene simplemente respirar hondo, frotarse la frente con el torso de la mano y, recuperado el aliento, si bien con la sensación del hierro aún entre frente y nuca, alzar la cabeza para probar a ver de nuevo.
No se trata de extensión, de volumen (aunque son más de mil seiscientas páginas), el asunto va en realidad, netamente, de consistencia. Así, fuera de toda duda, la obra de Heimito Von Doderer (Viena, 1896 – 1966) es enorme, descomunal.
Primer y más grande teórico de la llamada novela total, el alemán apuesta a lo más en Los demonios: plasmar la vida toda a través, claro, de determinados fragmentos de esta, vastamente detallados. Y esto, apenas para empezar.
No siendo mi propósito llegar a la médula del monstruo, lo que excede por mucho mi capacidad, procuraré una cómoda aproximación, más allá de una lista de expresiones de asombro…

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