Espíritu redimido: Poemas de Emily Dickinson traducidos por Daniel Martínez

Selección y traducción de Daniel Martínez Lira
 
1587
 
Comió y bebió de las Palabras —
Su Espíritu creció robusto —
No supo más de su pobreza
Ni del Polvo de sus huesos —
 
Bailó en los Días sombríos
Y las Alas que Heredó,
Un Libro — ¡Cuánta Libertad
La de un espíritu redimido! —
 
 
1587
 
He ate and drank the precious Words —
His Spirit grew robust —
He knew no more that he was poor,
Nor that his frame was Dust —
 
He danced along the dingy Days
And this Bequest of Wings
Was but a Book — What Liberty
A loosened spirit brings —
 

Sasa Gyoker

 

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Ruptura, los medios y nuevas sendas: Diálogo con André Petry

 Con: Juan Pablo Torres Muñiz
 
Transmitir el cuestionamiento. Cuestionar. También, a propósito de los medios por los que se desarrolla esta comunicación, la forma en que una idea supera dicho estadio para convertirse propiamente en mensaje y, luego, en motivo, y motivación.
Ante estos trabajos se nos plantea, además, cómo es que nos cuestionamos y si acaso las dudas no plasmadas en un lenguaje proposicional, el sentido más hondo de la incertidumbre que nos acompaña (a través de la cual, a menudo solo la intuición nos permite abrirnos paso), no se encuentra inscrita en alguna parte de nosotros mismos como una suerte de código alterno (al cabo, decodificable).

 

Adonde mires, la vida: Diálogo con Katerina Damitrinou

Con: Guillermo Cóbena
 
Entender la visión de otro… Conviene, para ello, distinguir su expresión de la comunicación que la tiene por parte; resultará decisivo para entender la diferencia entre pretensión artística (afán, ambición y hasta proyección) y la experiencia artística (un fenómeno comunicativo). Lo propio, respecto de intenciones, juegos con conceptos, de un lado, y obras de verdad, mucho más que materializaciones, del otro.
Katerina invita, e intriga. Pero no necesariamente en dicho orden. Su clave va de la elección de los elementos, y el modo en que los muestra, conservando, siempre elocuente, cierto silencio por medio: que las cosas, cada parte, diga lo suyo…

A la luz: Sobre Comienza Cabot Wright, de James Purdy

Por: Lena Marin
 
Es verdad que, cada cierto tiempo, la obra de James Purdy es reivindicada, pero también que a continuación y casi de inmediato, se la echa de vuelta al olvido. Esto se debe quizá a que su carácter, la visión que refleja en ella, obliga al lector –como ante una gresca inevitable– a tomar partido, cuestionando su época, cualquiera sea esta, pero más todavía a sí mismo, cualquiera sea su edad y experiencia.
Certeros puñetazos, más que empujones o tirones de la camisa: el lenguaje de Purdy, áspero, denso, es enormemente efectivo; conecta y sacude de inmediato lo más delicado, esa fragilidad tras el punto que, además, pareciese elegir con especial malicia. Asesta, en permanente movimiento, frases y oraciones; de ello que, en lugar de un matón agresivo, nos veamos ante un ligero púgil, de gran maña y sangre fría.
Su obra representa el desafío de la cruda calle, desnuda de pronto, sorprendente, dolorosa, si anduvimos demasiado tiempo haciéndonos de la vista gorda: es la luz sobre la sombra, que siempre pudimos encender, por la que alguien ha venido por fin a preguntarnos.
Comienza Cabot Wright es un buen ejemplo de todas estas cualidades.
  

Voz quebrada, espejos vacíos: Arbitrariedades en torno a la propuesta de Alex Kanevsky

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

 

De la triste seducción de la negación, el acomodo a solo yacer –como si esto fuera posible– en vida. También, como reza el título de Julio Ramón Ribeyro: La tentación del fracaso

De la quietud que, de modo en apariencia involuntario, provoca una reacción: posibilidad a partir de la parálisis.
Finalmente, entre los rápidos de una voluntad encrespada (que agota calendarios y envejece) acallando la intuición una y otra vez… dejándola aflorar solo saboteada, para el desbarro y la humillación: Los  condenados, replegados, deformes ya, en el sueño.
En su apuesta por exponer este universo de sufrimiento, además de dolor, Alex Kanevsky, se expone a riesgos atroces.
Invita a dos formas de contemplación: una, bajo el encanto de la técnica y, para los más atentos, el impacto por provocación, al límite de la impertinencia… Revela, en todo caso, una suerte de agonía insomne, pero volátil: presta al violento cambio, por chispa, aún de sensibilidades más adormecidas.
 

Como envés de las sombras: Diálogo con Judith in den Bosch

Con: Juan Pablo Torres Muñiz

  

En lugar, simplemente, de una atmósfera sombría, nos envuelve, entre las obras, una de luz… diferente. Corresponde, acaso, al envés de la realidad que habitualmente reconocemos durante el día. A su modo, quizá más luminosa. Una atmósfera de espectros, pero no de cuerpos ausentes, sino más bien de las sombras de los que tenemos ante nuestros ojos; proyecciones, por tanto, de un plano distinto…
He aquí, la propuesta de Judith…
Ella nos acompaña. Anda y observa alrededor, como atendiendo a los estímulos que el paisaje le provoca en un sentido distinto al de la vista, uno extra…