Sueños y visiones: Sobre la propuesta de Rondal Partridge

Por Lena Marin

  

Inocencia: ausencia de culpa. Ingenuidad: ausencia de malicia.
La ingenuidad, al contrario de la lucidez, implica la carencia de una noción funcional del tiempo; permite concebir apenas estados, como estampas o, cuanto más, situaciones que se superponen a las de la realidad compleja y fluctuante. Al ingenuo, el pasado apenas le duele; el presente le sucede como síntoma de una vejez que asoma desde su interior sin que él mismo se percate de ello; el futuro, en consecuencia, se le ofrece, según ve, como garantía del cumplimiento de sus deseos.
Mezcla y confusión de fe y de esperanza. Y asoman los mitos: Una tierra prometida. Prosperidad. Éxito. El progreso según la receta de masas…
La obra del maestro Rondal Partridge –asistente, en su momento, de Dorothea Lange y Ansel Adams– nos cuestiona al respecto, hoy bastante más, quizá, que cuando fue expuesta por primera vez.
  

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Lumbre: Sobre la novela Los simuladores, de V.S. Naipaul

Por Guillermo Cóbena
 
En la tierra, las raíces; una base. Las ilusiones, arriba, en el cielo. No hay camino ascendente; lo que hay es casi siempre espacio abierto aquí abajo, senderos que se abren y que puede uno seguir, convencido, incluso, de que avanza.
El abandono de la tierra natal implica como tal, la marcha en pos de algún ideal, por difuso que este sea; de elevados objetivos, suele decirse. Alzar vuelo. No por azar la ambición es corrientemente representada en aves de presa. Nuestro verdadero lugar en el mundo, sin embargo, lo encontramos a menudo después de haber caído un buen par de veces del andamiaje de la ilusión, cuando empezamos de veras a hacer camino, a rastras o a pie, dejada de lado la idea de adelantar a otros.
Naipaul se ocupa, entre otros, de este asunto en Los simuladores, quizá la más agria de sus novelas.

Forma en fuga: Diálogo con Jerome Oudot Trëz

Con Juan Pablo Torres Muñiz
 
… Esta disposición, en todo caso, consiste primero en una especie de vaciamiento. Pero ¿de qué? ¿Y qué queda, una vez se ha logrado remover lo que antes ocupara la consciencia? ¿Tiene nombre –y, por tanto, es cognoscible– ese límite desde el cual se produce la obra?
Sí, uno actúa conscientemente, pero en atención de un aliento que lo atraviesa, aunque sesgado por la percepción y el conocimiento previo, al margen aún, en buena medida, del deseo.
¿Qué dicen al respecto los rostros y las formas de Jerome? ¿Qué nos dicen estos sobre la identidad y las estructuras mentales, sobre la cultura, el afuera y el adentro de cada quien?
 

De lejos, de cerca: Sobre Scarlet´s Walk, disco de Tori Amos

Por Katiuska Molina
 
Kerouac lo dijo en alguna ocasión: “Detrás de mí, nada, por delante todo, como siempre pasa en la carretera”. La misma idea parece haber guiado hasta el momento a Tori Amos –estudiante aplicada de Kate Bush, pianista solitaria, con músicos talentosos nada más en torno– a traer de la mano a sus chicas (como llama a sus canciones) a una nueva estación: Scarlet’s Walk.
La antigua niña prodigio del Boys for Pele y Little Earthquakes marca de esta manera un punto de inflexión en su carrera: hubo un antes y ahora, a partir de él, menos misterio, algo menos personal. Menudo riesgo para una figura que se hizo de un lugar, efectivamente, transparentando fragilidad, dolor y coraje personales.

 

 

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Comunión: Sobre el videoclip de All is full of love de Bjork

Por Juan Pablo Torres Muñiz
 
Totalidad. Amor. Términos problemáticos. Su concepción misma resulta cuestionadora. ¡Cuánta ambición! Suelen enrarecer el discurso en que se insertan, lo convierten en una suerte de apelación más allá de la lógica.
Por lo que en términos generales significan la una y lo otro, se los busca para abandonarse a ellos, en pos de amparo.
Es común creer que se los encuentra juntos solamente en el seno de la deidad, entendida, por cierto –en atronador desafío de toda lógica–, como su esencia, sustancia y poder, todo a la vez. Verbo como materia y energía, tiempo y potencia, relacionándose con nosotros, con una voz… ¡Tremendo!
Abordar el asunto por medio de un tema musical y que este no resulte en burda rareza; mucho más todavía, agregarle imágenes y conseguir con el conjunto algo consistente, cuestionador, representa una auténtica proeza.
 

 

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