Debajo de las notas: Sobre el álbum Secrets, de Allan Holdsworth

Por Juan Pablo Torres Muñiz
 
El lenguaje es invención. Es la manifestación fundamental del pensamiento; constituye en sí mismo, la forma de este.
Los pensamientos ordenados, una vez comunicados efectivamente, conforman textos. Estos, más precisamente, son conjuntos de enunciados que permiten la transmisión de ideas bajo la forma de mensajes coherentes y ordenados; son estructuras compuestas de signos a las que se les atribuye sentido según la situación comunicativa en que se dan.
En el ámbito de las artes, la creación de un lenguaje propio, uno nuevo y original –en la medida en que esto le es posible a nuestra especie–, constituye la máxima pretensión posible de un autor: Ofrecer a través del texto, y a partir de este, un lenguaje insustituible, intocable sin alterar gravemente la esencia misma del pensamiento que desarrolla (sea por medio de hechos, argumentos o música; de formas, colores y volúmenes; etcétera).
La mayoría de entre quienes intentan por su cuenta algo parecido a lo de Allan Holdsworth, en música, logran apenas homenajes interesantes o plagios fragmentarios. La firma del guitarrista, inconfundible desde su primera grabación, queda impresa con especial fuerza en Secrets, su sexto álbum en estudio.
 

 

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Del otro lado, siempre: Sobre la propuesta de Luca Galavotti

Por Guillermo Cóbena
 
Suele decirse que el éxito con una fotografía depende del dominio de la luz. Saber dar con la luz más apropiada para la imagen; más precisamente, con la luz que efectivamente hace de la imagen significativa; saber intervenir en sus efectos para lograr el mejor ajuste posible, según la visión que se tiene de ella.
Así, la labor artística fotográfica empieza como una búsqueda, un tanteo, y torna, luego, en la realización misma de la visualización del artista a partir de sus capturas: el procesamiento de la imagen ha de resultar en la concreción aproximada del significado de la cita entre objeto-lugar y momento. Uno sabe que la imagen es la esperada, cuando una vez revelada y/o editada, confirma la pregunta a que nos indujo, de forma más o menos precaria, con el primer encuadre, antes, y como motivo mismo del disparo.
¿En qué medida las imágenes refieren, en conjunto, al carácter de una búsqueda en particular?
¿Y qué hay del trabajo de Luca?
 

Contrastes, caídas: Sobre el videoclip de Alright, de Kendrick Lamar

Por Luisa Deguile y Joaquín Butrón


Divide. Corta o rompe, fractura… Son requerimientos para el supuesto ejercicio del poder en sociedad. Porque este es siempre relativo; implica siempre a un poderoso, de una parte, y afectados, de otra. A fin de cuentas el poder es la capacidad de alterar un estado o el ritmo u orden de un proceso…

Muchos confunden poder con fuerza. Lo primero existe solo en cuanto potencia, mientras que lo segundo, solo con la acción o la omisión; con el auténtico ejercicio. El primero refiere a la competitividad; lo segundo, a la competencia.
Joaquín aguza la vista y, por su parte, dispara…

 
Desde el principio: Oakland. Se ve duro. En gris, luce impresionante; tal vez no bien, que es distinto. Luego, un par de gritos, y a continuación, silencio. De manera que estamos ante varios contrastes, uno seguido de otro: Lucifer y la cruz: policías y delincuentes. Blanco, negro, blanco, negro…

 

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Pro(b)oca(s)ión: Tres textos de Miss O’Ginia, de Fernando Escobar Páez

 
Paleontología de una traición
(soap opera)
 
Si puedes llevarte a la mujer de tu mejor amigo, lo harías. Esto
quizá sea lo más importante: acumular (auto)goles en el paquete
testicular.
LUIGI STORNAIOLO
 
Mamut y Celacanto eran los mejores amigos. Se encerraban a beber en la ciénaga del Celacanto durante eras geológicas enteras. Tan cercanos eran que intercambiaban fósiles y libros para luego salir a gruñir a los ciudadanos a cambio de moneditas y así comprar más alcohol.
 
 

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Contra el tiempo: a propósito de los libros de Leonard Cohen

Por Katiuska Molina
 
Poeta, novelista, ante todo cantautor; artesano de la oscuridad y del dolor, Leonard Cohen, como cantara Neil Young, “… ha muerto, pero no se le olvida”. A dos años de su partida, se confirma que logró lo que muy pocos en el mundo del arte: unir a tradicionalistas y rebeldes, amantes en general, con su prosa y sus versos, con sus canciones, congregándolos en torno a su legado como el viejo amigo que bien sabe de nuestros predicamentos antes de que nos confesemos.
 
 

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