Brindis desde las grietas: Diálogo con Alejandra Alarcón

Con: Luisa Deguile

 

Sería más o menos fácil decir de miradas angustiadas frente a las imágenes de Alejandra Alarcón. Pero esto implicaría haber caído sin más, digamos, en la trampa: Diríamos con ello mucho más de nosotros mismos que de las imágenes, y algo apenas, mas solo de refilón, de la relación que plantea.
Luz y color son sus claves. Fluyen, sin embargo, como sorbo dulce, de encanto particular, coronando la cita con esa parte de nosotros mismos que siempre supo de qué iba la realidad, desde los mismísimos cuentos infantiles, esos en que se ofrecen elixires y manzanas envenenadas.

 

 

Quien sirve luce claro el semblante. Y una sonrisa cordial, que no obstante, a la luz de sus trabajos, podría resultar en mordida. Enhorabuena.
Es un placer.

 

Siempre imágenes, en mi cerebro o en las que veo en la red, en películas, fotografías, etcétera.
Todos los días veo y hago tableros en Pinterest, Tumblr, Instagram, gran parte de lo que realizo después, sale de ahí. También construyo imágenes en el programa 3D de computadora Poser; este me permite visualizar cuerpos humanos y de animales, ponerlos en la posición que yo quiera o mover la cámara para ver desde distintos puntos; tales ejercicios me permiten, nuevamente, visualizar y dar con lo que estoy buscando.
 
Una cita previa, particular, contigo misma…
 

 

Sé qué imagen busco cuando la encuentro..
Cuando ya tengo la imagen hecha, dibujada, empieza recién mi trabajo racional o conceptual en que analizo qué hay en ella. Cuando encuentro la relación de mis imágenes con los conceptos teóricos continúa mi búsqueda, más hondo.

 
Alejandra, a través del espejo. Es la primera imagen, que tienta, la que plantea el primer internamiento. Más tarde, quienes contemplemos las imágenes, tendremos a mano, a lo mejor, reconocer algunos de los ecos de ese primer intercambio, sus ecos…

 

Todo el tiempo es un proceso de ir y venir, de la imagen a los conceptos y de los conceptos a la imagen.
Hay un orden a partir del inicio intuitivo. Cuando encuentro una línea de… investigación visual, trabajo con ella hasta agotarla. Es por eso que me dedico a hacer series. Hay obras que luego paso a otros formatos o medios como el vídeo o la fotografía, animaciones, instalaciones u objetos intervenidos.

  

La herramienta a través de la que hecha a volar la intuición, no obstante, parece de todos modos, única en su modo de hacer el color.

 

La base de mi pensamiento visual se da con el dibujo y la acuarela.

 
Trazos nada más, o signos, inconsciente pero directamente…

 
Un proceso de ambos, en diálogo…
Los últimos quince años, la acuarela ha sido mi principal medio – soporte. Por su naturaleza fluida; la humedad, lo orgánico. Me lleva a ir en constante cambio, un estado en que los límites no quedan definidos; el agua y el pigmento van construyendo un devenir de estados e identidades.


Lo que resulta igualmente cierto hacia afuera de la pintura.  A fin de cuentas, las historias no las pinta completas el narrador, a menudo la conexión entre este y quien las escucha alza vuelo dándole forma real a la imágenes a través de intercambios de miradas, incluso en los silencios intermedios; es así que se comparte el testimonio, por más que de ficción se trate; más aún si es así y se crea en el otro la experiencia.

 
Esta idea de fluidez también se expresa en los temas que abordo; mi obra gira en torno a la identidad femenina, el terreno limítrofe en el que esta parece una constante negociación con el otro, en el que existir no es algo dado e inamovible si no, más bien, cambiante.
Mi obra está impregnada de zonas indefinidas entre sujetos: género, trans – género, roles y arquetipos.

 
De ahí los matices, en el rojo, por ejemplo, predominante. Estos resbalan desde cada rasgo que podamos sentirnos tentados a definir por cuenta propia…

 

La acuarela es el medio idóneo porque me permite trabajar de manera sutil, transparente, diáfana todos estos temas que no necesariamente son… suaves.
Me interesa crear una relación seductora con el espectador, un en que la pintura sea atractiva, por sutil, pero se convierta en lo contrario, con la transmisión del mensaje.
Me gusta pensar la acuarela como un estado dionisíaco, de cambio, de latencia, en cierto modo es como la identidad que nunca termina de forjarse.

 
Desafío a partir de la cordialidad, apuntando a determinados lugares comunes, convertidos, apostada una mínima cuota de atención, en verdaderos puntos de encuentro, agudos. Sin obviar el encanto popular, ni lo reconocible y popular del auténtico encanto.
Finalmente, se da la confrontación. Un impacto…

 

Dibujo niñas que son niña pero al mismo tiempo pulpo, o lobos que están pariendo pero a la vez se están chupando la leche. En general son cuerpos que están saliendo de otros cuerpos y que yo represento a su vez como fluidos, lo que impide establecer límites entre un ser y el otro.

  

El fluido es continuo, así como lo dionisíaco es algo mojado que está escurriendo, que se está derramando, es totalmente contrario a lo apolíneo. Lo apolíneo separa y vendría a ser la línea del lápiz, mientras que la acuarela nunca divide.

 
En esta oposición, no obstante, radica otra fuente de violencia.
Presente, una y otra vez, el paso a otra cosa…

 

Mi producción artística ha estado ligada siempre a una búsqueda personal de ir encontrándome en ella.
Creo que la identidad es algo que se va construyendo momento a momento, el poder saber quienes somos es un asunto que se nos cuela de las manos cada instante. Mi obra trata de dar respuesta a este constante fluir en el que tratamos de entender qué somos, qué hacemos aquí y cómo nos relacionamos con el otro.
 
Y esto, a través de afirmaciones de corte sencillo. Para situaciones complejas. Estas, a su vez, se complican de veras en nuestras mentes, bien dispuestas para ello, caídos, desde luego, en la trampa.
Se me ocurre, un pacto, cierta complicidad. Deshechos los límites se da el pleno intercambio. Íntimo.
Hay mucha carnalidad…
 
Me interesa la relación con los fluidos corporales por que nos remite a un lado incontrolable, genuino de nuestra naturaleza. Como decía Rodrigo Rada en otro diálogo para Anábasis: “…el artista (…) se construye a sí mismo bajo la mirada de una alteridad, en este caso, de su propio trabajo.”
 
Lucha…
  

Sencillez, que no es lo mismo que simpleza; transparencia, claridad, luminosidad, suavidad. Para trabajar la Complejidad. La violencia.

 

Siendo este último más que un móvil, un medio inmenso, cabe preguntarse qué otros aspectos de la realidad entran en juego en la composición del vínculo comunicativo. Si bien esto depende en buena medida de quien contempla cada cuadro, también es cierto que brilla sin disimulo alguno una especie de línea, una grieta por la que se vierte tu pintura

 

Los matices del bien y el mal. Se trata de romper las ideas que tenemos asociadas a lo bueno y lo malo, como la maternidad idealizada, el amor sin dolor, la liberación sin pérdida, el control con protección… La ternura y la crueldad. El lado salvaje de lo humano.
 
Que es contradicción…
 
Y queda patente en poesía, videoclips, películas, teatro, música, filosofía, literatura, psicología, sociología.
  

Son varios los artistas con los que siento, dialoga, por eso mismo, mi trabajo; en distintos niveles, claro; con algunos el temático conceptual, y con otros el técnico, por ejemplo. Por nombrar algunos: Kiki Smith, Louise Bourgeois, Daehyun Kim, Walton Ford, James Jean, Sophie Jodoin, Henry Darger, Llaria Clari. Floria Gonzalez, Pablo Cotama y Rodrigo Rada, aparte de ser grandes artistas también son mis amigos.

 
¿Qué viene ahora?

 
El libro de la leche, El libro de la sangre y El libro de las lágrimas. Tres series de obra en acuarela con las busco reflexionar sobre la construcción identitaria femenina marcada por tales fluidos.

 
Salud.



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