Tres, que son más: Poemas de Enrique Winter

ESE QUE EN CUCLILLAS ESCUCHA A OTRO
más pequeño que él y juega apenas
con la arena y los visos ariscados
la nariz solar el viento colocho
enchuscadas las manos zapatillas
cara sorpresa o risa no se ve
ese soy no esta ruma de papeles
que me encorvan no los voluntariados
 

 
 
 
UNA HABITACIÓN
                                    otra abajo llena de cajitas de madera o metal y un aro
cuelga collares una idea y aros también un gancho con pañuelos
                                                                                                      caen las
boas serpentinas cinturones de los palos en cruz a un reguero de baúles
y fragantes espejos el cofre de ahorros para el viaje
                                                                                      café en tazón calzones
negros por la regla las manos ordenan el cabello de peluquería sábado de
boda y bata roja sobre las chaquetas y sobre el corvo de la silla dobladas
como suplementos de un diario que no llega
                                                                           la puerta caoba con pestillo
una mesa con el antiguo computador también las fotos y los recortes
de teatro en los muros y del tatuaje de estrellas
                                                                           por el sostén y su relleno
cambia de calzones y suspiros del cajón caen otros los mira por ambos
lados se calza uno hasta el ombligo de hoz baila al ponerse colonia pantis
el trípode con la cámara de fotos o de video
                                                                    comenta que con ese abrigo
y esas medias color carne va a parecer judía y se pone una licra nosotros
los borincanos llamamos a las cosas por su material
                                                                                     el librero con cremas
y los libros por el piso las figuras del alféizar y las blusas al sillón cama
le faltan las sábanas a la ventana las cortinas persas del clóset esconden
los zapatos y al de la habitación de arriba en pisos de estacionamientos
 
 
 
POR CUÁNTOS AÑOS PUEDE NO HACERSE LA CAMA
se pregunta acostado entre botellas de pisco y pulgas con puerto
los panes en la palta oscura y tres de esas pes
en que lo resumiera una extranjera
y
es una bala secándose
en el brasero o en la misma cama a punto de hacerse luego de años
casi un balazo por limpiar los hongos en el borde la tina secándose
en el brasero para usarse hoy
y
en el padre va el cajón
también un amigo y otra cuántos más
los muertos para convidar los pies a la arena a la luna
jugando al perro con chomba y sin dueño acercándose por migas
con las pupilas a todo ritmo los ojos ruidosos
bajo el segundero de los párpados
que no fuera eterno el terno pensaba
cargándolo de una de las manijas la calidad
de vida comparte con la vida el puro nombre y al teclado o gendarme
de su esclavitud lo tomaba por libertador cada vez que refrescaba
el correo o las noticias
                                mientras duendes y brujas invadían su casa
no son hijos ni ven el mismo techo
que nosotros quizás somos nosotros
quiénes somos     habla por vos no más
llueve y chillan por el entretecho que vinieron aquí por mí
que bajen entonces
                            no me van a quitar esto conchas de su madre
es lo único que tengo y de lo que no se pudo hablar se escribe
años después cuando se aguacha el mar como un niño ante los palos
que no arrasó del puerto
                                     o quien le jode el mes a la pareja y quizás
la condición misma de pareja al oír conversaciones que no debía o
la tarde por teléfono luego de disfrutarla sola ante el sol
                                                                                               que no se toca
y el candil encandila más
que una bala secándose en el brasero
                                                           a estas alturas ya debería dispararla
hundiendo las braceadas negras
en el mar de esta página web las letras hundiéndose en el charco blanco
no seré el primero ni el último en ser traicionado por su gente
en su propia casa bajo el sueño de la casa propia gateaba el sueño
mismo y le tiraban fango en cuatro patas lo enterraban de pie ya no
en mis manos
                      empequeñecen y no distingo si es porque se alejan
en un pez rugoso y parecido a mí saltando de la terraza
y
en el padre va el cajón
no tengo veintiocho años sino catorce y cincuenta y seis
resumía de mí otra extranjera y de lo que no se pudo hablar se escribe
años después como el pintor de brocha gorda cubriendo el claro
del muro apenas consiguió pintura
                                                         puede no importar la hueá se maleó
este puerto qué espero para irme hoy que no espero convencer a nadie
y se esparce el polvo por la mesa de centro de noche de escritorio
aburridas en la fealdad casi tanto como en la belleza ahumada y lechosa
de la mañana la luz cuando se acaba el gas cuando se acaba
y hace bien para la circulación decíamos para apretar las carnes
                                                                                                      una que
no es extranjera por no vivir en casa resumió entonces
abre comillas aun cuando sea denso demostrar algo te lo vas sacando
de adentro y te sientes livianito como una hoja seca
me atrapas en el aire
signo de interrogación cierre comillas
                                                             la mordedura del durazno y rocas
preñadas de flores
                           cómo verlas sin los oídos ahora que no salgo
ese lugar podría estar a la vuelta de mi casa o en las yemas de quien no
es extranjera
                    pero solo podemos saber adónde está o en qué momento
nunca ambas
quiénes podemos     habla por vos no más viandas para cruzar la tundra
que soy con los ojos cerrados y a pata pelada pintado mandado a hacer
 
 
 
(Enrique Winter nació en Santiago de Chile. Actualmente reside en Colombia. Es escritor, traductor, crítico y músico.)
 
 

 

Un comentario

  1. Gracias por acercarnos a esta obra. El nombre es para recordar: Enrique da mucho más que tres, con toda razón.

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