Cuestión de luces, y silencio: Sobre la propuesta de Maciek Jasik

Por: Juan Pablo Torres Muñiz

  

Un estallido, cada vez. Luz, color. Una vocal que se abre, y su propio tono. El inicio de una melodía. Y ese momento es el momento de Maciek Jasik. En considerable variedad.
Casi sin huella de manipulación, sin articulaciones ni montajes de obvia intención u otros rastros de fábrica para la ilusión de un tiempo continuo, denota, sin embargo, sofisticación.
El término fácil sería magia.

 
  

Tienta a desvelar el misterio y hacerse con él, tomar la clave. Participar así, del momento.
 

 

La propuesta de Maciek, lejos de hacer estrecho el paso hacia su fondo, lejos de concentrar su sentido, por ejemplo, en un mismo ritual bajo múltiples apariencias, se abre a través de cierto aspecto de simple arbitrariedad en las capturas, de capricho estético espontáneo, producto, fundamentalmente, de los usos de la luz. Como si diera sin más con el momento, pese a que esto, claro, sea imposible.
 

Se trata de imágenes como bien logrados puntos de partida. Hacen las veces de proposiciones lógicas o frases –con no poco misterio– a partir de las cuales se nos tienta a disponer el discurso propio para el vuelo: más que a favorecer una plácida conexión, para desatar la voz hasta entonces contenida, sin que lo supiéramos, y generar un choque…

Liberación en flujo amplio, no obstante, apropiadamente encausado…

 

 

Digresiones.

Wislawa Szymborska, en su discurso de recepción del Premio Nobel: “La inspiración, cualquier cosa que sea, nace de un perpetuo no lo sé.”
En otro momento: “… cualquier tipo de saber del que no surgen preguntas muy pronto fenece, pierde la temperatura propicia para la vida. En casos extremos, como es bien conocido en la historia antigua y contemporánea, puede resultar mortalmente amenazador para las sociedades.”
Asombrosa condición merced de la que cada paso importa un auténtico avance. Para nuevas afirmaciones, que se abren en nuevas interrogantes…

 

 
Wislawa refiere, además, a la voluntad y a la vocación.
Esa voz, el llamado, de hecho, nos toma… Novia voraz que determina una condición invencible. Ante la que cabe como única medida inteligente, aceptar…
 
 
Maciek realiza así el enlace con otras formas de pensamiento que, cuestionando también, permiten a cada quien determinar un rumbo.

 
Veamos.
Términos relacionados: Vaciamiento, desprendimiento, desaprendizaje. 
En la primera línea de este texto: estallido, una invasión violenta; y color. Con ello, la revelación. Pero es claro que para que esta se dé, para que fragüe en situación comunicativa, es necesaria una mínima disposición…
 

 

Jasik va más allá. Si el primer paso corresponde a la sensibilidad, tiende el puente a la plenitud de la revelación por medio un determinado estado de conciencia. Trascendente.
De ello, una expresión reiterada en ilusión de vuelo, de suspensión contra la gravedad.

 

 
Vaciamiento… del ego. Cada yo como pregunta…
Desprendimiento… de lo material. Desnudez, más allá de la piel.
Desaprendizaje… como reapertura. Cada línea, forma, volumen, dispuesto en tal sentido. Sin distraer en el detalle sensual superficial.
 


Con el deseo rendido, torna el aliento todo en asombro…

 

 
Lejos de tratar de lo que no está, de la carencia o la propia ansiedad, se invita a la imaginación, acaso a reconocer lo que sostiene completa cada composición, transversalmente, y de un plano a otro, con origen fuera de la imagen. Aquel aliento; quizá una voz…
Estructura que conecta a la obra con su inventor, revela la vocación de este a través del artificio: textura, geometría, balance, una y cien veces más, color, y nos cuestiona respecto de nuestra propia situación.
Cuestión, ahora, de lugar, de posición…

 

 

Solos ante paisajes fácilmente reconocibles o enfrentados a personajes sin nada especialmente sobresaliente o extraño, reconocemos: el poder se halla en la visión. Y se nos comparte.
Aunque bien puede decirse lo mismo de otros trabajos fotográficos, es pertinente destacar lo particular del encanto de esta obra: la gracia de cada imagen, carácter propio que surge de su propia concepción: la luz que inunda el cuadro es la sustancia a través de la que se revela el milagro.

 

   

Subrayamos.
Asombro. Y liberación.
El carácter explosivo, referido también en un principio, surge más de la energía revelada de cada elemento, de cada cuerpo, que por la dinámica y la cinética…
Transformación del espacio y de la forma, en apelación poderosa, sencilla, contundente a los sentidos. Dispuestos en el silencio. Que cada explosión barre también con el ruido.
Hecho el ofrecimiento, todas las preguntas quedan de nuestro lado…

 

 

Los motivos hondos de una parte, y los simplemente remotos, de otra, se mezclan para cada quien. El carácter rompedor, abierto de la entrega, ampara, pese a las claras diferencias, múltiples guiños…

Pero lejos de perdernos, es en el vacío expectante que surge la invitación a encontramos. Luz que embarga.
Bienvenidos…
 
 

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