Clave abierta: Diálogo con Fred Drouin

Con: Juan Pablo Torres Muñiz

 

Componentes. Y un todo que va más allá. La imagen final cobra forma merced de un proceso que va por detrás de las horas, así como de la distancia que nos separa. Felizmente, la voz de Fred es fuerte y clara.

Dentro de cada cuadro, decimos, entran a tallar, desde los materiales hasta las referencias, con la luz o, más bien, las luces de quien propone la visión.
 
 

El Arte como ilustración…, ¿de qué?
(Y se agolpan más cuestiones en directa relación, ante los collages: ¿Un adentro y un afuera, y el artista entregándose en rol de bisagra, quizás? ¿Algún motivo permanente, el eje?)
 
El arte del collage es expresión de una vida paralela…
No, no tengo al momento un solo tema. No pretendo evocar un asunto particular… Puedo orientarme en una dirección muy clásica… u otra, digamos, “entretenida”, o reveladora, ¡pero no me voy encerrar en una prisión! Lo que más me gusta del collage es la libertad que otorga, así que no quiero estropear la alegría y libertad de acción…
Dicho esto, últimamente aparecen con frecuencia en mis collages piezas que representan códigos de barra, este símbolo representa para mí el poder… del consumismo.
 
 
LibertadPotencia.
Con la acción consecuente de una decisión, se dibuja una nueva condición a atender para el siguiente paso. En todo caso, se sigue dando pie a la inventiva, con la búsqueda de nuevas posibilidades, curiosamente, a lo mejor, en busca de algo más permanente.
(Esto trae a colación la labor de quienes en diversos quehaceres empleaban, digamos, corsés de estilo a fin de desafiarse al logro de nuevos estilos, métodos, modos. Como en la narrativa, por ejemplo, lo hizo Georges Perec…)
 
 
De cierta manera, el empleo de materiales textuales preexistentes conlleva una experiencia equivalente. La elección deriva de inmediato en una nueva compleja relación, con propio significado, no solo en un tono del rasgo que cobra forma de a pocos…
¿Qué es lo que no alcanzan a expresar cada uno de los elementos por sí mismo, fuera del conjunto, del juego?
 
Todas las lecturas de un collage son válidas: Belleza del arte, en general…
La manera en que leo mis collages es muy personal. Veo mis ideas, mis fundamentos, mi humor, mi disgusto… Pero el público que los va a confrontar con sus propias referencias, tendrá, pues, otra interpretación. Esto es lo que hace interesante el intercambio, lo enriquece.
Un elemento puede responder a otro elemento… y perderá entonces su significado original, de manera que desaparezca y alimente una nueva idea…
 
Una arbitrariedad versus otra, con el artista en el rol de director, disimulando, no obstante, como prudente acompañante en la experiencia por él mismo dispuesta. A fin de cuentas, el buen guía no nos pone las respuestas ante nuestras narices; nos hace llegar a ellas, para revelarlas de inmediato, como nuevos puntos de partida.
 
Dejo a cada quien la oportunidad y la libertad de escoger lo que el collage final les diga, por evocación.
 
Y de la evocación, surgen siempre nombres… Así, el asunto va de dar con estos, nuevos o ya conocidos (prestos en tal caso, a ser reconocidos). Referencias, invitaciones.
A menudo entendemos los sintagmas como coordenadas, simples puntos fijos; en realidad vibran e, incluso, se desplazan como anticipándose a la lectura: responden de tal suerte a la insinuación provocada por otros sintagmas y configuran así, con estos, afectando la interpretación del conjunto, una realidad dinámica…
Dicho de otro modo: la propia acción e incluso las relaciones a que tienden textos y/o imágenes, no cuajan nunca en un término concreto para denominar el vínculo entre la obra y quien se enfrenta con ella; no asoma definición alguna y mucho menos el verbo vinculante de adentro afuera de la obra, salvo como parte de un nuevo artificio, mero engaño, evidente ilusión tentadora.
Así, el proceso mismo, clave de la conexión, de la “lectura”, se preserva innominado. Pero invita a optar por un término del propio léxico, con el que al cabo, nos delatamos: facultades, aptitudes, competencias, límites y potencial, a riesgo de tentar un término.
Curioso afán humano. Signo elocuente, aunque ininteligible, que nos revela…
 

 

Creo que hay una Literatura de la imagen…
La literatura es una forma de expresión que usa las palabras como medio. El collage usa otros para, por ejemplo, contar una historia. Elabora así, la imagen. La única diferencia es que, aún en strictu sensu, deja abierta la posibilidad de apropiarse de una forma de conclusión. La historia en un libro suele… terminar. El collage siempre permanece abierto…
 
Como una ventana.
 
El poder de la imagen: potente y evocador. El proceso interno, lecto-comprensión, la parte del cerebro… sigue inmediatamente.

 

 

Ante el juego que planteas, el de la composición, resulta bastante natural preguntarse de qué fuentes extraes sus partes…
 
Por ahora, de revistas. ¡Tengo actualmente una cantidad astronómica! De historia, sociedad, música, moda, animales, la naturaleza… Estas revistas datan de los años 50 hasta hoy. ¡Suficiente para perderse!
Trato de organizarme por temas a fin de encontrar las imágenes que estoy buscando cuando las necesito. Todas me ofrecen algo y eso me deleita.
Amo la emoción que siento cuando mis ojos se encuentran con una imagen de gran poder. Nunca sé qué es lo que voy a hacer, pero estoy seguro que será algo bueno…
 

 

Hoy hay medios que se prestan a facilitar la visualización. Trazar más rápido un rumbo… Y, bueno, afectan también la técnica…
¿Qué dices de los recursos digitales…, o qué te dicen ellos?
 
Actualmente, no los uso. No, no uso medios digitales… Para algunos proyectos, seguramente tendré que servirme de ellos, para encontrar la imagen perfecta o mejorarla en Photoshop… Pero por ahora no siento ninguna necesidad.
Tengo material suficiente para trabajar de distintas maneras. Y me gusta que el azar me lleve a tomar otras decisiones al momento de encontrarme por casualidad con una imagen, ¡lo cual no sucedería si es que hago uso de mis propios medios digitales!
 
Corsés…
 
 
Por otro lado, con tu trabajo, buscas el diálogo:
Primer paso, cuestionar. Pero a quién de primera intención. Acaso tú mismo, resultas más expuesto…
 
Frecuentemente me pregunto a mí mismo qué es… lo que no intento transmitir.
También me pregunto si es que estoy alcanzando el mínimo nivel estético (para mí). ¡Soy muy cuidadoso en este punto! A pesar de que un collage no tiene un mensaje particular, yo quiero que sea… atractivo.
Llegado a este punto, me pregunto también si no me estoy excediendo. En estos casos, procuro poner freno…
Por otro lado, no espero preguntas específicas del público. Como dije, respeto la lectura que haga cada quien. El intercambio se produce de forma natural… Compartir sus preguntas requeriría, me parece, tener respuestas específicas…, que yo no tengo…

 

 

Pero hay motivos recurrentes… Fuentes fértiles. Un mismo género de sueño…
Y resulta bastante obvio: Están ellas
 
¡Son fuente inagotable de inspiración! Las mujeres representan para mí el misterio, la vida, la belleza, la delicadez, la atracción… Mucho más… Siempre han constituido una parte importante de mi creación, en la música y en las artes visuales. Tengo la fortuna de ser padre de una niña. Disfruto viéndola crecer y puedo ya ver el impacto de su presencia, a mi lado, en mi obra.
Mis trabajos, espero, vayan más allá de mi propia representación de las mujeres. A veces mis collages pueden ofrecer, por ello, una “mala” interpretación; ya sabes, debido a los abundantes desnudos o el sexo, pero se trata de una gran y general… En fin.
Voy a una manera más sensual y delicada… Quiero introducir un todo.
 
 
Pero, a la vez, apenas un indicio…, un asomo desde el propio límite…
 

La imagen como punto de partida más que como propósito. Una posibilidad de apertura, imaginación, en la que los elementos se traslapen, enriquezcan la historia, o la distraigan… ¡La imagen como una tarjeta mágica!

 
En un efecto…

Exponencial…
 
 
(Traducido del francés por Roberto Zeballos.)
 
 

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