Voces e imágenes, en estéreo: Diálogo con Pamela Cuenca

Con: Luisa Deguile

  

Entre sonido (música en estéreo) e imágenes. Y acerca de gatos, también. La conversación fluye sin embargo por un cauce natural.
Nos rodean imágenes. Una captura suya, un borde de plaza, como referente de perspectiva particular, entre curiosa y distante, dice lo suyo de un alma escurridiza. Con la lectura de sus textos, el sentido queda más claro.
La propuesta de Pamela va sin aspavientos. Conecta en una y otra vertiente. Funciona.

 

  

Y así andamos. ¿Pero desde cuándo, y cómo era…?

Imagina: Desde niña… ¿Por qué respiramos?, ¿por qué los conejos no cierran los ojos cuando duermen?, ¿por qué el arcoíris solo tiene siete colores?, ¿por qué los ingenieros ganan más que los artistas?, ¿por qué al verme al espejo no me veo?, ¿por qué debo sangrar para existir?, ¿por qué las lágrimas no son ácidas?, ¿por qué tengo miedo a las ventanas?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?…

 

Sendas a otro fondo. Pero ojo con este último término, no implica necesariamente distancia. Las metáforas de espacio tienen sus trampas, muchas…

 

 

La fotografía surge en mí en el año dos mil trece. Mi papá había adquirido una cámara réflex, una Nikon. La primera vez que la vi me impactó mucho, pero no sabía que se iba a convertir en mi compañera. Cuando comencé a estudiar Comunicación Social tomé la materia de Fotografía como parte de mis prácticas universitarias: Así empezó un camino arduo, pero fascinante.

 
Caminos y, nuevamente, distancia…
Andamos y tejemos con nuestros pasos, pero como reproduciendo un rumbo, a menudo esperando nada más verlo hecho realidad; se trata de un sentido…
Decía Lacan, eso del subconsciente estructurado como un lenguaje.
Néstor Braunstein, por su partte: La lengua, entre el lenguaje y el subconsciente. Y este último, por su parte, producto de la reflexión psicoanalítica.
Y más allá, Lévi-Strauss: El lenguaje como condición de la cultura.
Es que las estructuras, claves a la comprensión de cada perspectiva no son en realidad lejanas a la experiencia… Así, las preguntas se relacionan directamente con impresiones, digamos, ajenas al lenguaje estructurado… Cuando no se trata de un cuento conceptual…

 

Con el trabajo de Cartier-Bresson, quien dijo que fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón sobre un mismo eje.
Henri marca una gran huella en la fotografía con lo que se conoce como momento decisivo, pero para mí el simple hecho de contemplar sus fotografías se convirtió en mi momento decisivo: el momento en que Pamela decide entregarse al arte visual, a escribir con la luz, a contar historias.

 
De ahí, predilecciones…

 
Dentro de las muchas vertientes de la fotografía, dos: el fotoperiodismo o fotoreportaje y la fotografía de estudio (sugerente o desnudo).

 
(Psicalipsis…)

 
Mis fotógrafos favoritos dentro del reportaje: el mismo Cartier-Bresson, y Gervasio Sánchez, Robert Frank y Francisco Boix. En el otro campo: Newton, Man Ray, Edward Weston.
Quizás lo que más amo de la fotografía ya sea de reportaje o estudio es que uno puede contar historias a través de una imagen, pero para esto es necesario entrenar la mente y el ojo. ¿Qué debo fotografiar?, ¿qué me mueve?, ¿cuál es el sentido de mi fotografía?, responder esas preguntas es mi clave.

 
El fondo, el mensaje, si se quiere, ha de llegar a su destino para completar el diálogo. Este conserva su misterio también para el receptor, sin importar cuánto tenga previsto. Se da la transmisión de la cuestión a partir de la afirmación.

 
La primera vez que escribí algo por la necesidad de expresarme fue en el contexto de un hogar en decadencia. Tenía once años. Llevaba un diario; sentía que me descargaba emocionalmente, sacaba un peso de mí. Sin embargo, los textos que he escrito con la intención de que otras personas los conozcan y los lean surgieron a la par de mi experiencia con la fotografía.

 
Los diarios… Todo un asunto…
Tenemos eso de escribir para ese otro que es en realidad uno mismo transcurrido cierto tiempo… Tenemos la suma de notas conque se ordena el pensamiento y se ayuda a la memoria, algo lejos de la confesión y más bien próximo al desarrollo frío de una teoría escritural…
Y tenemos la crónica. Además de la franca entrega a los demás, todos los demás…, esperando acaso, simplemente, la señal del momento más apropiado para revelarnos (de nosotros mismos).

 

  

Mi primer referente literario fue Pablo Palacio. Debo señalar que cada vez que leo un autor que me seduce, me obsesiono con un elemento específico de su obra; en el caso de Pablo Palacio me obsesioné con los cubos. No con el cubismo como tendencia artística, sino con los cubos.

Por otro lado, tengo una fascinación por los cuentos de Dylan Thomas, en particular por el cuento Los huertos. Creo que mi obsesión radica en la complejidad simbólica del relato.
En lo que concierne a la poesía podría decir que mi primer acercamiento fue a través de Medardo Ángel Silva, no sólo por su poesía sino también por su biografía y los mitos alrededor de su vida. Luego, leí a César Dávila Andrade; me emocionó mucho…
 
Pienso en “ecos”… y también –ese otro término, empleado tan menudo en este espacio– en “refracciones”…

Una R puede salvar un gato
 
El niño&niña es una palabra inmóvil
sobre la plaza del ojo
donde mi visión del mundo
es una línea levemente inclinada.
Juan José Rodinás
 
 
Se clavan alfileres imaginarios en mis piernas
desnudas.
Nadie debe estar a la altura de Nadie.
Vos mides lo que el mundo en las manos de un niño
ciego.
La belleza es el final/ comienzo de una era que
silencia/ grita palabras.
Se engendró la poesía en el corazón de un gato
muerto.
Eres el robot más sensible que mi carne quemada ha
conocido.
Me sangran las manos/ miles de agujeritos en mis
palmas.
Haré un guiso con tus partes de lata,
se derretirá el corazón que no tienes.
Ven a la primera/última cena, come conmigo las
vísceras de la existencia.
Caerá el techo y partirá tu cráneo/ expuesto tu
cerebro,
empezaré el meticuloso proceso de meterme ahí.
Memoriza mis ojos que no son grises.
Con tus manos de alquitrán
acaricia mi espalda de gato manso y,
golpea suavecito mis omoplatos.
La ventana sin cortina es un generador de histeria
para un gato que no atusa sus bigotes, todavía.
 
Lenguaje y su función creadora… Pero por refracción, por distorsión. Como el vicio a partir de la virtud… y la virtud a partir del vicio… Invenciones.
Pero lejos de dejarse llevar nada más, confiando –tan– arbitrariamente en un valor inobjetable, derivado del mero impulso, se trata de calidad, para cuyo logro se desarrolla más bien una especie de sistema, una suerte de control de vuelo.
Disciplina.
 
Para fotografiar es necesario aprender técnicas básicas, manejo de la cámara, conocer la luz, los tercios, planos, etcétera. Esto sin duda es importante, pero no es lo que al cabo hace una buena fotografía.
Es muy importante conocer el cómo, pero mucho más relevante, el por qué.
Para tomar fotografías me baso en la técnica, por supuesto, pero también en mi sensibilidad –que es mi motor –; me dejo llevar por la belleza visual, pero también por la expresión de la realidad a través de mi lente.
 

  

Conflicto. Enfrentamiento. De la diferencia y el intercambio, con la posibilidad de ir siempre más allá…

 
Lo que me motiva a escribir son mis miedos.
Al poeta siempre tiene que dolerle algo. En mí, el dolor… son ausencias. Sucede que se produce una desconexión de mi ser respecto de la realidad: no me veo, no me siento, no me escucho, entonces grito y el grito viene a ser un forma de restaurar –al menos precariamente– mi relación con el mundo, mi relación con el texto que escribo.

 
Diálogo…
Pero hay algo (curioso) en la perspectiva…

 
Pienso que no me identifico realmente con los seres humanos: mi visión está más conectada con los animales, particularmente con los felinos.

Yo no escribo en verso, escribo… en gato.

 

 
Una cajita aterciopelada
Luz que se expande por el prisma
Mil colores que son solo cuatro
Anoche soñé con un conejo
Conejo blanco cola esponjosa
Los conejos son caníbales
Conejo se come a otro conejo
El conejo más gordo es el que gobierna
Este mundo extraño lleno de conejos y sangre
Un conejo bebé al nacer empieza la búsqueda
Busca comerse un conejo más grande
Y así, crecer
El crecimiento se mide por el tamaño de la panza
Panza gigante conejo alfa
No es un sueño es el conejomundo
Mundo conejo Conemundo
Mundonejo
Miles de conejos caníbales
Conejo bebé ahora es un conejo niño
Su niñez es haberse comido tres conejos
Conejo niño sigue en la búsqueda
Escalar la pirámide de conejos comidos
Sangre expuesta no hay vísceras
Sólo rastros de piel conejuda
El conemundo mundonejo conejomundo
Sigue su cauce
Ríos de cadáveres de conejos
Una cajita aterciopelada abierta
Luz que se expande por el prisma roto
Mil colores que son solo retazos de vidrio
Conejos y conejos invaden la mente de un no conejo
Conejo niño ahora es un conejo joven
La juventud es haberse comido trece conejos
Conejo joven ya no quiere seguir creciendo
Pero el suicidio es inconcebible en el mundonejo
Un conejo joven busca ser comido
Ola gigante de conejos muertos
Cadáveres sin forma llenando cada centímetro
Conejo joven ha conocido una coneja
Ambos sin ganas de seguir siendo caníbales
Se aparean en su búsqueda por parar la matanza
Nace un conejo bebé
Y éste se come a sus padres
Los conejos son despiadados
Aquí lo único que importa es estar gordo
Una cajita aterciopelada abierta
Guarda en su interior el sueño de una niña
La luz se expande por el prisma roto
Mil colores que sólo pueden venir
De un mundo donde habitan
Conejos
Muertos
 
Intuición. Alusiones al instinto… Va también de lo primordial…
 
El cuerpo como objeto, el cuerpo como masa, el cuerpo/cascarón como manto cobertor de deseos/emociones. El cuerpo como conexión intergaláctica donde todos convergemos pero nunca dejamos de ser individuos, sino quizás en la muerte.
 
Recuerdo de la lectura de Taisen Deshimaru, lo de practicar el Zen en el ataúd. Se refiere a deshacerse del ego, con lo que, lejos de toda categorización particular por uno mismo, se erige ante el otro la personalidad única… Yo soy solo yo, no soy el otro; aquí y ahora
 
Yo creo que soy un montón de legos que toman forma…, en constante transformación.
Soy obsesiva, tengo miedo a las ventanas, tengo tendencia a los delirios, nunca duermo con la luz apagada. Me habitan las ausencias y pienso que no quiero morir, aún.
 

    

La poesía y la fotografía están íntimamente ligadas: la fotografía es un poema visual y el poema es una serie de imágenes constantes. No hay una relación directa entre mis fotografías y mi poesía sin embargo, mi sensibilidad es el punto de convergencia entre ambas.

 
Lo propio. Y cómo varía…

Cuelo al caso unas notas de Guillermo Cóbena (de esas que comparte nada más por provocar, en primera instancia):

“… Los problemas surgen de cierta… especialización:
Si nos referimos a ellas, el asunto va de lo personal: en efecto, pretenden ser a través del existir. Y permanecer como imagen, como referente. Por si acaso, esto no tiene nada superficial… (Verbigracia: Cleopatra.)
Para nosotros, los hombres, el asunto va de hacer para trascender, legar la obra. Todo, voluntad. (Verbigracia: los mapas de Napoleón en el auge de sus campañas…)
Por tanto, cabe postular:
a) Al efecto del encuentro entre unas y otros:
– Ellos: grandes por su labor, su trabajo, o cuanto menos la ambición.
– Ellas: valiosas por su carácter único, por el hechizo irrepetible, fórmula de su misterio… o el abanico de posibilidades que se abren con su sola concepción. Y el peligro de apostarse por ellas, sin más rumbo que su centro.
b) Al efecto del desencuentro entre unos y otras:
– Ellas: la crítica del error no puede ser sino ataque a su esencia, a su naturaleza misma, quizá; en todo caso, a su condición y/o posición.
– Ellos: la crítica del error no puede sino contener la posibilidad del fracaso de su obra toda… Y ante la duda sobre su capacidad de hacer…, pues no son nadie.
c) Finalmente, respecto de sus dudas… y las consecuencias:

– Ellas: Cuestionamiento de su ser como objeto de elección: Desgracia.
– Ellos: Cuestionamiento de su impotencia como electores: Tragedia.
Toda esta dualidad es vana…, si media algo más grande. El espíritu…”

 

Azuzané hormigas en la atosigada muerte de un
insecto palo.
Me acarició la palabra/ grito/ silencio que se quedó
en la sala.
Se necesita ser un loco para considerar romántico el
matar pulgas
en una terraza cualquiera.
Un mueblecito nuevo que parece viejo por las
afiladas uñas de los gatos.
Un barquito de papel creado para ser destruido.
Acaricié el bigote blanco de un pequeño azul que
brilla suave.
Demolición de un edificio de legos, la tristeza invade
el corazón de un niño/ constructor.
El lacito perpetuo adorna la envoltura que no es de
caramelo.
Me pegó fuerte el hielo de una lluvia que caía ligera.

 

 

Creo que mi poesía dialoga con la obra de María Auxiliadora Álvarez por la relación entre el cuerpo y la violencia. Además me interesan todas las zoologías fantásticas y científicas, desde los bestiarios medievales hasta Marosa Di Giorgio. Con respecto a los poetas contemporáneos leo con interés la obra de Luis Eduardo García y Juan José Rodinás, quizá porque siento que existe una conexión entre los universos que nos habitan.

 

Decíamos, distorsión… Refracción.
Ondas del estéreo…





 


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