Liberalidades –libertades: A propósito de textos de Delmira Agustini, Idea Vilariño y Lucía Mazzini

Por Beatriz Oggero y Juan Pablo Torres Muñiz

  

(Charla de hace tiempo. Antes de poder hablar directamente con Lucía, y de leerla todavía más y mejor. Lo digo: con gran asombro.)

 

Me has obligado a releer estos textos, dijo, sonriendo, Beatriz. Y la siguiente sonrisa vino con el comentario a coro: ah, Onetti, el misógino.

Café cargado. Las hojas de papel, decenas de apuntes. Y, por su lado, también, el tejido que crece. La música, en realidad, son músicas. Ideas que pican, al compás de dedos sobre la mesa, y el tarareo…
Siempre es un gusto, siempre. Cae la tarde, pero es así que el día sigue creciendo…
La inmensa sorpresa ha sido Lucía Mazzini. Jovencísima. Y vaya propuesta. Fiera escribiendo.
 
… que en un impulso me dio por compartirte.
Lo primero que pensé fue que no era extraño que surgiera alguien con esta sensibilidad, digamos, en el mismo Uruguay de Delmira Agustini y de Idea Vilariño. Ah, pero su lenguaje es tan fresco y actual, que pone de sobra la comparación.
 
deseo:
fascinación inmediata
algo así como
una media llena de hormigas…
 
Vi la fotografía. Lucía. Leo al pie, 1996. Entonces retorno: Delmira (1886-1914), Idea (1920-2009), y vuelvo a los ojos de esta joven. Fácil suponer la tersura de un tono –por… sobre la piel–: proyección de la voz que vibra adentro, antes, antes de dar de palabras. Fuerza…

 

  

… si el deseo se consuma no es deseo, es la canción lejana
de una sirena herida por el recuerdo de un fósforo
sin embargo,
el deseo se parece a la sonrisa
a una mano deslizada en una espalda
a la punta de la lengua en posición frágil de cisne
a las ganas de nadar
y ser nadado
 
Su erotismo es abierto, no visceral.
Es joven, casi una adolescente, tal como debió ser Delmira, pero de su voz, por momentos, me parece que asoma una larga experiencia…
 
El término… Adolescencia.
Etapa, si del proceso de aprendizaje se trata, al más alto nivel de percepción consciente: la compasión abierta.
Empieza por errar con rudimentos, en el afán de dar con reflejos: camino simple, apresurado, que la angustia aplasta; ah, porque entonces es todo tremendo. Tortuoso camino de aventura, triste a menudo.
Lástima que no se escriba más fielmente de él, pero no desde él en sus lastimeras proyecciones; esto es nada más inmadurez disfrazada de impostación.
El camino, es la honestidad.
Se dice mucho de la capacidad de asombro. No tanto de que implica dolor, placer. De consciente adolecer
 
Su poema 7 me retrotrae… al presente, intuido por alguien que sí que vive en este mundo.
 
si es que existe algo así como el hastío
entonces manifiesto que estoy harta
que ya no quiero hablar con esta boca
que ya no sé tocar con estas manos
que mis ojos estarán muertos y blancos
y que si llega un día nuevo en la mañana
y el sol se muestra descansando en mi escritorio
y canta un pájaro en un árbol en el patio
no sentiré aquella alegría que sentía
no querré ver por la ventana el feliz nido
no habrá en mi pecho espacio alguno para el canto
 
si es que existe algo así como el hastío
algo así como un estado monocorde de tristeza
donde los huesos lloran y la piel todo lo cubre
y los dedos tiemblan desde un bolsillo secreto
donde la danza se quiebra como una pierna en dos partes
y todo amor y toda gloria se parecen a los peces
que se escapan en el agua al ser tanteados torpemente
y si el hastío se parece a un grito ahogado en la historia
y se parece al dolor y al cansancio y al llanto
y a una paloma sangrienta llevando un ramo en su pico
desnorteada en un cielo que no encuentra sosiego
  
y si algo así como el hastío se apodera de la guerra
en un espacio donde magia y realidad se entrecruzan
y la sangre derramada vale algo más que sangre
y en una voz un pueblo ha gritado alto el fuego
si la paz, como un niño, da sus primeros pasos
y un zapato la aplasta como quien pisa un chicle
mata una hormiga o da un paso indiferente
entonces estoy harta, manifiesto que estoy harta
y el silencio del mundo me aturde y me desquicia
y la paz nuevamente tiene manchas de sangre
y mañana, al despertar, pensaré que soñaba.
 
Aprender por experiencia. Comprensión de lo común entre las diferencias con el otro.
Claridad en la propia refracción, transparencia a través de una comunicación, cada vez irrepetible, siempre abierta, múltiple, concentrada, fiel a una imagen.  Sin tiempo.
Vaya meta.
 
… Una lucidez terrible, medio para una especie de catarsis.
  
Bien. Pero qué ha cambiado…
Delmira, asesinada por su ex marido, que después se suicidó, cantaba al paso de sus Cuentas de fuego:
  
Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste…
 
 La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia. –
 
Abrir brazos… así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio… más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida…
 
Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos…
¡Tú me los des, Dios mío!
 
Una vez más, perspectivas condicionadas por la proyección: cuestión de distancias…
Para las voces rebeldes de entonces, el asunto es adueñarse del deseo…, como por lo común, previamente, se tuvo que ser presa de él.
Valor de veras: romper en buena medida con la melancolía (entendida esta como erotización de la pena)…

Idea Vilariño, por su parte, en El olvido, con sencillez, y fuerza:
 
Cuando una boca suave boca dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
 
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos…
 
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.
  
Ella y Onetti fueron pareja. Con pocos periodos de paz. Intensidad.
Se mataban. Así vivían.
Repentinamente, en uno de sus mejores momentos juntos, él salió con que tenía que viajar, tenía que casarse. Era Dolly, con quien se quedó hasta su muerte. Tenía que casarse la semana siguiente, dijo, y eso era todo; partió.
Años después, la publicación de ella: Poemas de amor, y el encuentro en un hospital de Montevideo. Él, enfermo. Dolly que los deja solos en la habitación, consciente de todo, y adentro, furia, llanto, besos.
Hubo luego otra visitas, ya en circunstancias distintas, hasta el fin. Historia célebre.
Algo dice, también, Delmira…:
 
Lo inefable
 
Yo muero extrañamente… No me mata la Vida,
no me mata la Muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida…
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
 
de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?…
 
Cumbre de los Martirios!… Llevar eternamente,
desgarradora y árida, la trágica simiente
clavada en las entrañas como un diente feroz!…
 
Pero arrancarla un día en una flor que abriera
milagrosa, inviolable!… Ah, más grande no fuera
tener entre las manos la cabeza de Dios!
 
Eso de misógino… Terrible. Pero como todo, volcado a su obra, cambia. Textos rebosantes de humanidad. Las miserias sí que son aprovechables, porque la visión se compone también de elección, y esta implica discriminación, discernimiento. Todo tiene un precio…
Es que decir de humanidad, realidad, dista del elevado cultivo de  las humanidades. Está en la tierra, donde el ideal es sueño y, en el mejor de los casos, Ítaca…

Y continúa Lucía:
 
como un pájaro perdido, así te busco
así tus manos.
 
Soledades…

Soledad.
Plenitud. Una. Que faculta a la posibilidad de crecer con alguien más, ciertamente, a través de cierta complementaridad, –ojo– no fundamental. De hacer camino. Sin andarse en definiciones para cada gesto, pero atendiendo, de hecho, las claras diferencias.
Para ilustrarnos, la riqueza imaginativa de los celos. Sufrimiento, que es contaminación, edificado sobre el puro dolor.
 
Por otro lado, el poema que esta muchacha dedica a su madre… Me conmovió, por su dedicación, por su comprensión y su intimidad en lo femenino.
 
qué hubiese sido de nosotras

si me hubieses descubierto
en el renglón de un cuaderno
en un poema
en lo oscuro.
cómo interpretarías que cuando quisiste estar
sola, sola,
sola,
yo me deshice de mí
y esperé recostada en tu oído?
y si te digo que
yo te vi bailar
feliz
en la placenta, y que un tiempo después
formé parte de tu ombligo?
no sentiste, acaso, mi último beso
un poco antes de escuchar
mi primer llanto?
 
La relación entre madres e hijas suele ser muy difícil y conflictiva, aunque no debiera, en sentido ideal. Como hijas o como madres siempre sentimos que algo falla. En el texto, ese pensamiento, imaginarse a la hija cuidándola y protegiéndola, no en la vejez, sino en la juventud, es muy conmovedor. Claro que aquí se trata de palabras, de lo que debería ser…
El vamos, y la reiteración, es muy fuerte.
Es el deseo que no se cumplió, y está yendo al olvido. Aunque lo más difícil es lograr ese olvido…
 
Sabés amor, no hay olvido, y sin embargo

este cuerpo no se cansa de olvidarte. No habrá un día
para saber lo que fue; para saber si supimos
o fue ganando
aquello que queríamos perder
¿el miedo?
el qué será de nosotros si de pronto…
Vos ya sabés, amor
tu mano fue siempre un anhelo, y sabés
(también yo) que nunca entendí otra manera
 
La verdad, intensa, suave, y verdadera.
Sus versos… son erotismo…
Pero hay elegidos, y también corren el riesgo de consumirse demasiado rápido, o se apagan conscientemente…
 
Ninguno solo perece…
 
Delmira terminó asesinada, para beneplácito de una sociedad retrógrada que la consideraba una molestia. Idea, aunque era militante de izquierda, y, digamos, podía dedicarse al amor libre, se sumergió intencionalmente en el anonimato. Solo ahora recibe homenajes, muchos, después de su muerte.
 
Felizmente, Onetti figura, al caso, como personaje secundario y nada más.

La historia de que se habla escapa al dominio de uno solo de los dos. Se trata, en efecto, de una pasión…
 
Idea era de la generación de mi madre, yo la estoy conociendo a través de Internet.
Pertenecía al grupo de escritores de Marcha, parte de la “generación del 45”. No se qué fue lo que pasó con el escrito que no le quisieron publicar, si fue un poema o un cuento. Pero me creó una gran desilusión, porque entre quienes le dieron el no estaban algunos de mis maestros…
(Marcha salía los viernes, un semanario fantástico en el que el editor responsable fue por unos años, y desde sus 19, Eduardo Galeano, más de mi generación que de la de ellos.)
En fin, te decía el otro día de otras escritoras audaces, al margen de la poesía… De Beauvoir, también muy resistida sobre todo por el público femenino burgués, y Marquerite Duras, pero ella había crecido en el exterior…
 
Pienso más en Djuna Barnes, Anaïs Nin… Clarice Lispector. Recientes: acaso A. M. Homes, más abiertamente provocadora, menos consistente. Jelinek, viseral, como decías, y algo brutal.

Más allá, las sabias Marilynne Robinson, Munro, Hempel. De otros temas…
Onetti por medio, para trazar diferencias; el asunto de cada perspectiva:
Él no explica; el sentido de sus proposiciones se completa en la oscuridad común a todos, de silencio en silencio, a través del gesto sencillo, y… la participación atroz, por franqueza, crudeza. La obviedad de consecuencias, una vez vencida la esperanza, carcome…
Tal alcance, resulta ausente en la escritura de Idea, mucho más todavía en la de Lucía; con ellas, el sentido torna más bien en signo, directamente: plenitud, tiento de un estado: Condición…
Cómo encaja cada parte, ese es otro asunto.
Intensidad…
 
Con respecto a erotismo y sexo, lo que se impone a las mujeres, es el hermetismo.
Creo que muchas veces, cuando alguien escribe o desea escribir un poema, este sale así, con intensidad, porque es la intensidad del deseo.
 
Solo se desea lo que no se posee…

Las ausencias, acaso, en Lucía.
Va de libertad. De elegir morir un poco, siempre.
 
No puedo saber hasta qué punto ella se siente libre. Y más, en una sociedad tan pequeña, con sus poco más de tres millones de habitantes…
 

  

De todos modos, me interesa muchísimo lo que ella te pueda decir.

 
Dialogar con ella. De lleno, más bien en –otra médula…
A Lucía deberían publicarla. Vale como reclamo, incluso. Pero solo si ella quiere…
Y a ver qué, si…

 

 

(Tiempo después, como antes dije, Lucía, te leí este otro texto, sobre la violencia de que adolecemos:

 

Seré mujer seré muerta
vendrá una fuerza inexacta
arrebatada escondida
seré menor seré grande
vendrán por mí cuando quieran
habrá una fecha un entierro
dirán que sí, que mis manos, mi cuerpo
que mis piernas
dirán.
seré mujer seré oscura
asentiré aunque no entienda
me tomarán por sorpresa me tomarán
hasta el cuello
daré una vuelta en la cama tendré un error en el vientre
dirán mi nombre en la radio dirán mi nombre
mi nombre terminado en A mi nombre acabado
de mujer, dirán
con A de Avión de Abierta de Atentado
seré mujer seré tierra
harán de mí un cuerpo viejo me tomarán por la espalda
dirán mi nombre ensuciado me esconderán a la vista
tendré en la boca las bocas aunque mi boca no cuente
vendrá la noche a buscarme
seré feliz seré partes
me detendré en las esquinas
habré tenido una madre
sabrán que nunca fui justa que dije muchas mentiras
que sonreí que fui hermosa joven que tuve un pecho
y me pondrán a la vista me llorarán en silencio
para decir lo indecible lo que se dice a los muertos
para golpearme en el suelo reivindicarme y perderme
como se pierden las cosas de los bolsillos las llaves
como se pierde.

 

… y fue releer y, vuelta a la ventana, hacia el amanecer en Uruguay, confirmar.).



2 comentarios

  1. Vaya hallazgo!
    Hay entrevista con ella?

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