Contrastes, caídas: Sobre el videoclip de Alright, de Kendrick Lamar

Por Luisa Deguile y Joaquín Butrón


Divide. Corta o rompe, fractura… Son requerimientos para el supuesto ejercicio del poder en sociedad. Porque este es siempre relativo; implica siempre a un poderoso, de una parte, y afectados, de otra. A fin de cuentas el poder es la capacidad de alterar un estado o el ritmo u orden de un proceso…

Muchos confunden poder con fuerza. Lo primero existe solo en cuanto potencia, mientras que lo segundo, solo con la acción o la omisión; con el auténtico ejercicio. El primero refiere a la competitividad; lo segundo, a la competencia.
Joaquín aguza la vista y, por su parte, dispara…

 
Desde el principio: Oakland. Se ve duro. En gris, luce impresionante; tal vez no bien, que es distinto. Luego, un par de gritos, y a continuación, silencio. De manera que estamos ante varios contrastes, uno seguido de otro: Lucifer y la cruz: policías y delincuentes. Blanco, negro, blanco, negro…

 

 
Pero esta es apenas una aproximación, para empezar. La complejidad de la apuesta audiovisual, no obstante su impacto, requiere especial atención y más de un par de vueltas para ser debidamente sopesada.
Kendrick Lamar, como personaje, pretende, de una parte, alzar su voz en protesta, y de otra, rendir homenaje a sus dead homies. El sencillo gana mucho con la producción de Colin Tiley, y con esta, claro, su mensaje.

Aunque el videoclip es muy explícito, abre su sentido a más de un nuevo callejón. Va más allá.
 
Subrayar este contraste, al caso, se presta bien para la síntesis, hace más consistente la poética visual pues, como dices, resalta los matices. Pero por todo esto, precisamente, el vídeo le queda grande a la letra: acentúa su patetismo, demasiado, por puro contraste. Y esto se trata, a fin de cuentas, de un juego prismático; requiere balance.

 

  

Las imágenes son ricas en alusiones, aparte lo logradas en materia técnica; dicen mucho, mucho: cuestionan por su cuenta, dejando atrás las rimas, relegadas de su protagonismo, literalmente, a mera voz en off

 
I remembered you was conflicted
Misusing your influence, sometimes I did the same
Abusing my power full of resentment
Resentment that turned into a deep depression
Found myself screaming in the hotel room
Lucifer was all around
So I kept running
Until I found my safe haven
I was trying to convince myself the stripes I got
Making myself realize what my foundation was
(In the room, and I run it)

 

Patético, duro; altisonante.
Pero son líneas con que se pinta bien a un personaje que en apariencia ha dado con su error y ha tomado cuenta de “su naturaleza salvaje”, ello gracias a la convivencia con otros, en su mundo –incluida la Policía.
Esta voz acusa a gritos, rabiosa, con desprecio. ¿Acaso esto no es precisamente lo que revela un miedo hondo?
 
Revela la propia debilidad. Lo que constituye el inicio del conocimiento hondo de uno mismo. Jung denomina a esta parte oscura, patente en el cabreo y el delirio violento, el arquetipo de la sombra, lo monstruoso cuya negación, cuya represión hace del sujeto verdaderamente peligroso.
La verdadera fuerza es producto del aprendizaje, del aprovechamiento de las distintas cualidades del sujeto, de la creación de virtud a partir del vicio, sin prejuicios de acartonado moralismo; y otorga poder, el poder, precisamente, de no tener que emplear la fuerza.
Es humano. Tan humano como primitivo y universal… más allá de la especie.
 
La rabia sirve para el desfogue, comunica bien al caso, pero nunca brinda autoridad. Acaso el clamor va por el derecho violado de las víctimas, cerca y lejos.
 
La narrativa audiovisual destaca en este aspecto por su sutileza: se nota mucha sofisticación, pero en ningún caso se configuran estampas ni caricaturas “de poder”.
De manera que se advierte: cuando el grito queda en grito y es admirado como tal solamente, apenas porque es capaz de ensordecer, tenemos ante nosotros el peligro, la triste locura. La admiración del poder por el poder…

  

El vídeo, además, atraviesa raudo el concepto de víctimización, sin dejarlo fraguar en tópico, y refiere directamente a la esperanza de redención, en la figura literal del vuelo (como elevación).

 

Ay on my momma nigga (R.I.P. Pat Dawg)
I’mma be the greatest to ever do this shit
On my momma doe like
On the dead homies
Aye Sounwave turn this shit up nigga
Turn this shit up
Sounwave, turn this shit up nigga

Lamar jura por su madre y por sus compañeros muertos la verdad de sus palabras. Luego se pone en andas, pues “es el mejor en hacer esto”. Mientras, Jay Rock vierte su bebida por los fallecidos. Y empezamos de lleno con el tema, subrayando de antemano que en ningún momento dejaremos los contrastes, tampoco en cuanto a actitud.
La cita de Alice Walker, autora de la emblemática novela El color púrpura, es otra provocación…

Alls my life I has to fight, nigga

Alls my life…
 
Provocación que responde a otra provocación precedente…
¿La vida no es toda una lucha… contra uno mismo, en primer lugar, y la certeza de la muerte?
Aquí el reclamo es de justicia, pero el vídeo, una vez más lleva la delantera a los versos y cuestiona el delirio de reivindicación, la venganza antes referida, el desquite con ostentación… Insta con las preguntas: ¿Vibra aquí, implícita, la queja por la paz plena o el reclamo por un descanso justo a esta lucha? ¿Existe la paz plena? ¿Dónde encontramos… el descanso?
Y el personaje, en respuesta, vuela…
Es un sueño.
 

Sigue el juego con la idea de cuándo y cómo recurrimos a Dios. La alternancia constante de escenas de vicios y superficialidades adoptados por la comunidad negra, con otras que denotan la opresión de que es víctima, sacude el sentido que la propia cultura popular rinde a la fortuna y al éxito, nuevamente contrastado con el de auténtica necesidad…

 
Efectivamente, el personaje es Lamar, por lo que cabe preguntar: ¿Cómo hizo para llegar adonde llegó: quiénes cayeron ante él, que es el mejor in this shit? Más allá, aún, ¿fue siempre justo?

 

“Hard times like, ¨God!¨
Bad trips like, ¨Yeah!¨
Nazareth, I’m fucked up

 

  

Pasamos de ver al confiado en que Dios está con su pandilla –y todo estará bien–, al bravucón adicto al dinero, las mujeres (cosificadas) y las drogas que espera la actuación de su Karma sin miedo, pues todo estará bien

 
El mundo sabe que es tarde y estoy ahogado en mis vicios todo el día

 
La confesión no frena al arma.

 
El arma que es la mano, con el cañón en los dedos que señalan; el juicio de la masa, de la masa que adora el poder, que vive en terror. Con ese disparo culmina la cacería –anotando, por cierto, más en favor de la elocuencia de las imágenes por sobre lo que ofrecen los versos.

 

Afroamericanos que, como el resto, están lejos de ser santos, pero que son perseguidos como pecadores y delincuentes, en una sociedad que se dice justa y efectiva, pero sigue siendo en realidad profundamente racista, por su cultura y su historia.
Una raza orgullosa de lo que es, como deberían serlo todas, sometida por una estructura social incorrectamente aceptada y transmitida de generación en generación, entendida hasta los últimos años como parte de su herencia cultural.

El policía que sin razón aparente dispara a Kendrick, lo hace a matar, como si fuera cotna un pájaro, apenas.
 
La escena es trágica. Golpea por la sacudida del cuerpo, por la figura que se quiebra y luego desciende lentamente, negada la redención anhelada…
 
Se repite el poema de un principio…
 
Y lo vemos hablar… Pero es el acercamiento progresivo del fondo el que dice mejor cuanto cabe: la tierra, el duro suelo, el mundo, el polvo; de vuelta a la realidad; de golpe…
 
“Nigga, We’re gonna be alright”

  

(La frase icono de Alright fue utilizada en campañas de concientización como Black Live Matters, que aparecieron a raíz del asesinato de jóvenes de color por parte de la policía americana tras presumir su relación con grupos delincuenciales.)

 
A menudo se confunde poder con fuerza… Todo abuso revela miedo, debilidad. Divide…
Habría que ser fuertes. Competentes, no competitivos… Sabios. Hay mucho por hacer en todas partes, juntos.

 

 

2 comentarios

  1. Super interesante!
    Nunca había visto un vídeo con una guía así. Ya vi todos los anteriores y es espectacular.
    Por otro lado, creo que el tema político es muy problemático aquí porque Lamar es un millonario, ahora laureado hasta con un Pulitzer, entonces la pregunta tiene mucho sentido: ¿a quiénes derribó en el camino él mismo? Me lleva a pensar en el discurso de Morgan Freeman en YouTube rechazando la clasificación para la gente negra.

  2. Un alarde de técnica.
    Cuánto costó el video? De todas maneras por una buena causa

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