Los raros: Ciclo de poesía seleccionada por Maurizio Medo

“¿Qué es hoy lo raro, ¿quiénes son hoy los raros? Para Rubén (Darío), lo raro y los raros no podían ser sino lo opuesto a la tradición o lo simplemente ajeno a ella. En tal sentido, lo raro y los raros formaban parte de una estrategia respecto a esa tradición; eran fuerzas de choque, catapultas contra las murallas desconchadas de la preceptiva.”
Pere Gimferrer.
 
 
 
 
 
ESPECTRO BREVEMENTE
(CARLOS PIERA GIL)
 
 
Een schilderij die spreeckt, een spoock van weinig’uren
(Una pintura que habla, un fantasma de unas pocas horas)
Constantijn Huygens, Een comediant
 
 
A una señora mayor que vivía sola
e imaginaba visitas de vivos y muertos,
que siempre la dejaban sin despedirse
 
 
 
Esa televisión tuya de espectros
a falta de presente
se enciende y se apaga sola, como el presente,
ciudad de puras desapariciones.
Hace familias de lo que no ha llegado, de las
intemperies pequeñas, las infidelidades
del electrodoméstico, lo que, en tiempos perdidos,
era querer abrazos y no saber de quién.
Vienen como a tomar el té, como si estar aquí fuera lo lógico,
como si hubiera tiempo y gana y gente
para colgar los cuadros. Y se van como vienen
(con la lógica antigua de llegar para nada
y una técnica nueva para dar soledad)
a sus ocupaciones, al vacío, insistente
promesa incumplida de amor.
Y así habremos sido y son ellos:
como las hojas en el torbellino.
 

***

*

 

La esperanza es interminable, intermitente,
funciona, como los televisores y la vida, mal.
Hemos vivido hasta acabar traidores
o morir, que es lo mismo:
marchar sin despedirse,
venir sin cuerpo y sin voluntad propia,
ser poca cosa y anunciar desgracias,
repetir lo que fuimos,
cobrar tragedia en nombre del amor.
Cruzamos la ventana, como el vencejo,
para acabar así. Todos somos el mismo y el viento
para las hojas en el remolino.
 
 
***
 
 
Hemos vivido para que no nos cojan vivos
y aun a ti, que quisieras asirte a nosotros,
te eludimos con una displicencia de muertos, ásperos,
irónicos sin gracia, cumpliendo desganadamente
un trámite trágico en ti. Porque en ti, que nos tratas de muertos,
vivimos como hemos vivido, unas ráfagas,
de las ausencias a las concesiones,
sólo rebeldes en el gesto y esta
capacidad de huir.
Sólo se sabe que nos vamos yendo,
desabridos, secándonos,
como las hojas en el torbellino.
 
 
***
 
Una vida con curso de murciélago,
fingiendo hasta la imagen de las rachas del viento.
Unos caminos vistos
a sacudidas para la pantalla.
No la verdad: lo póstumo. Máquina de sinopsis.
Porque tu vida es esta coincidencia de muebles,
todos somos el mismo.
Todos somos lo mismo y este viento que somos
y estos papeles en el remolino.
 
 
 
Carlos Piera Gil (Madrid, 1942). 
Es autor de cuatro libros de poesía: Versos (1972), Antología para un papagayo (1984), De lo que viene como si se fuera (1991) y Religio y otros poemas (2005). Su poesía ha sido recogida en un volumen titulado Apartamentos de alquiler (2013), donde se incluyen poemas sueltos no pertenecientes a los libros anteriores. Vive en Madrid.
 

 

 
 
 
MONÓLOGO DE DA VINCI ANTE LO MÁS CONOCIDO QUE PINTÓ
(EDUARDO ESPINA)
 
 
 
El beneficio de efigie no lo era
(ni detrás de las madréporas el
estruendo en su otero otra vez)
y tú, estados de ti por la tundra,
a traer sargazos con quien goza
(casi como del cielo saliéndote)
en esa la vez cuando un botón
si tocan la verdad y por boreal
hasta el último abeto que la ve.
En el tiempo detenido delante
la carnada daba al alma como
ejemplo, el silencio salva a la
sabiduría y deja de preguntar.
Mientras llueve en el jardín de
los rivales, la albahaca bañada
por la soledad de los símbolos
aguarda alegres ratos de estos,
el dividendo que vino primero.
A merced de la senda el deseo
más entre las mustias retamas
y yo ya uno en las horas tuyas
llamando a la luz un hallazgo.
(Los que estuvieron hablan de
la promesa de serlo y según la
ganancia, el higo fiel y al final:
la res que agradecida regresara)
Manera sería de filtrar las dotes,
de dar portento a los esparcidos.
Y en blando cetro con la madre
a emprender: sea trébol extraño
rastreando la respiración de los
muertos que aún no empezaron.
Todo eso que el sueño conocía:
la cuadratura de una taza de té,
el árbol de la índole, la orla de
largo pegamen, cuando sólo la
soledad cambiaba de posición.
En mitad del centro su ántropo
la hacía apariencia en persona:
algo la cuida, una historia, una
inercia incierta de saber que sí.
Lo que quedaba para un habla
era aquella llaga fría de follaje
llenando la noción de la lluvia,
el nacimiento de los samuráis.
Pero la osa de satén al saberse
abotonada, en víspera todavía.
Toca por ver si Bizancio vino
a dar vuelta como el venteveo.
Ella para el resto del estambre
obra con la causa en desorden.
Aja el origen lo propio de las
cosas calmas, la belleza en la
cara contraria no se atraviesa.
(Y yo, para traerte cerca de ti.)
Eran de la aridez las limosnas,
la certeza de saquear un costo.
Preciosa filantropía: el cuerpo
da sombra y el suyo, Da Vinci.
En el siglo de los albaricoques,
un alud de óleos y lejanos ojos
que daban vuelta y dejaban ver.
Con ellos, el llanto a otro loto,
la carga, un caracol, cosas allí.
La espuma puesta en el puma,
ámbito que ninguno deshabita,
lapsos de seda como si dijeran
y en el lado de quien anhela lo
elemental, mejor definición de
Narciso: la nada en ti entonada.
A otra entonces con la sed y el
palo amplio aplicado al perdón.
Cumple el plan con lo espiable;
nadie por el hado entre adornos
entrega al braguero lo que sabrá,
agua dejada entre tantos agüeros.
A esa hora, el merecimiento y la
mitad, las zonas al azar soñando.
Toda ansia a saciar, y ya escrita
la cripta que por enero te venera.
Queda la edad, el entendimiento:
el sol en el brillo es lo más veloz,
la Luz se detiene entre nosotros. 
 
 
 
Eduardo Espina nació en Montevideo, Uruguay, en 1954. Ha publicado, entre otros libros de poesía: Valores Personales, 1982; La caza nupcial, 1993, 2a. edición 1997; El oro y la liviandad del brillo, 1994; Coto de casa, 1995; Lee un poco más despacio, 1999; Mínimo de mundo visible, 2003; El cutis patrio, 2004 y La Caza nupcial, 2018. Radica en Estados Unidos.
 




(Maurizio Medo nació en Lima, Perú, en 1975. Poeta, crítico. Actualmente reside en Arequipa, Perú.)
 
 
* Fotografías: Juan Pablo Torres Muñiz
 
 
 

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