Un sitio al cual volver: Sobre la propuesta de Dario Maglionico

Por Lena Marin
 
Lugares. Pertenencias. Posesiones. Límites.
Hablamos de espacios por apropiación: al hacerlo referimos a las dimensiones en que concebimos, discurre o es posible que discurra una realidad, tentando así conocerla. Aquel discurrir corresponde al propio flujo de las ideas, a su disposición, incluso a su fragua en estructura, que entonces se identifica con la geometría del espacio exterior. Surgen los vínculos. Cálculo. Anticipación. Familiaridad.

Se dice mucho lo de tener un lugar, un sitio al cual volver. Las imágenes de Dario nos confrontan con esta aparente ilusión.
 

 
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Silencio reclamado: Diálogo con Romi Muse

Con Guillermo Cóbena


Pese a tanto rollo complaciente, a casi nadie alrededor del mundo le cuesta distinguir, según sus propios criterios, a alguien simpático de alguien lindo, lo mismo que a uno de estos de alguien guapo. El asunto torna mucho más complicado cuando nos referimos, por ejemplo, a alguien bello. El asombro reclama silencio.

La presencia de Romi invita a subrayar estas distinciones, pero no solo a propósito de sí misma, sino en relación a su propia participación en imágenes que pretenden asombrar a partir del cuerpo, pero sin quedarse en él.

 

 

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El silencio y los otros: Diálogo con Isao Tomoda

Con Juan Pablo Torres Muñiz
 
Rostros. Un rostro. Una forma. Presencias.
En este caso, la repetición importa más que simple redundancia. Queda claro, se trata de insistencia. ¿Pero de qué naturaleza?
Se cuela acaso con flagrante impertinencia el término obsesión, tanto en cuanto a perturbación anímica producida por una idea fija, como a la propia idea fija o recurrente que condiciona una actitud en particular.
Lo cierto es que Isao Tomoda, a través de la suavidad de la forma, nos plantea el asunto de modo más complejo. Hablar de obsesión cabe solo para generar nuevas cuestiones en torno a su planteamiento. A ver si así, de pronto, un haz nos conduce a cierta revelación.
 

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Claroscuros: Diálogo con René Stuardo

Con Guillermo Cóbena


Paisajes que se abren, paisajes que se cierran…

Seguir a René implica reconocer, entre otras cosas, que a menudo solo es posible ver, reconocer viva una imagen, en lucha contra la luz, proyectando con las luces propias, también, las sombras de nuestro entendimiento. Revelamos así los propios límites.
Si la realidad se compone de algún modo es gracias a los contornos; a estos se deben las formas. La marca de nuestros contenidos es la sombra. Como de la memoria, no las voces, sino los ecos…

Ecos; no los he escuchado hasta ahora.

Yo trabajo de esta forma: visualizo imágenes. Con frecuencia salgo también y busco casas antiguas desocupadas. O simplemente, por intuición, al viajar –lo he hecho bastante por el sur y el norte–,  me llama la atención la arquitectura antigua de ciertas casas. Y cosas que a nadie más interesan.
El silencio de un lugar me atrae. Da miedo. Se siente cada cosa… Y esto tiene algo que me gusta.
El vértice de una ventana, forma; o el color…

  

Tras el ataque: Diálogo con Emilio Seraquive

Con Juan Pablo Torres Muñiz
 

Resulta más o menos fácil identificar el trabajo de Emilio Seraquive con un ataque. Esto mismo nos plantea la cuestión de cómo es que se lo encaja. Y, luego, pues cómo a menudo se lo encasilla.
El contacto es rápido, violento, pero demora lo suyo en reflejar su verdadero impacto. Como un gancho al torso.
Hablar con el propio autor es como recibir aire aventado con la toalla en la esquina del cuadrilátero. Se agradece.

  

Veredas frías es el nombre de esta propuesta, pero aún no he terminado; sigo alimentando el imaginario que antecede a cada ejercicio plástico con hechos cercanos a mi realidad, reforzando estas mismas ideas previas.

 

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El rumor detrás: Sobre la propuesta de Thomas Dodd

Por Lena Marin


Paradójico, sí…; aunque derive en decepción, la idealización de un personaje suele implicar una resta significativa a su auténtico valor. Descubrirlo es solo cuestión de tiempo. A fin de cuentas, los engaños consisten apenas en un cambio conveniente, no en una mejora  o  una desmejora, objetivamente; complacen, reflejan un deseo, y por eso atrapan.

El misterio atrae; con frecuencia completamos cuanto no sabemos con ideas “positivas”, operando así la resta en lo profundo. Preferimos dar con el primer brillo, cerrar de inmediato los ojos (!) y entonces, oh, pensar…, acaso es esta la materialización del anhelo.

El misterio atrae, mas no siempre cuestiona…
Vamos con las damas de Thomas Dodd.